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Fundación Weston A. PriceSMSpanish translation by Pilar Bastida SABIDURÍA EN LAS TRADICIONES La Tecnología Como Ayuda• La Ciencia Como Consejera• El Conocimiento Como Guia PMB 106-380 Website: www.WestonAPrice.org La vida en todo su esplendor es reflejo de la madre naturaleza.--Weston A. Price, DDS La Fundación Weston A. Price solo acepta contribuciones de miembros y/o donaciones privadas, y no acepta fondos de las industrias de carne o de lacteos. Contenido
Acerca del Doctor Weston A. Price
Características de las Dietas Tradicionales
Compraración de
Dietas Tradicionales
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| DIETAS TRADICIONALES MAXIMIZACION DE NUTRIENTES |
DIETAS MODERNAS MINIMIZACION DE NUTRIENTES |
| Alimentos de tierras fértiles | Alimentos de tierras empobrecidas |
| Los órganos son preferidos sobre la carne del músculo | La carne del músculo es preferida, poca carne de órganos |
| Grasas naturales de animales | Aceites vegetales procesados |
| Los animales en campo abierto | Los animales están confinados |
| Los productos lácteos crudos y/o fermentados | Los productos lácteos pasteurizados o ultrapasteurizados |
| Los granos y legumbres remojados y/o fermentados | Los granos refinados y/o extruídos |
| La soya es fermentada por un período largo y se consume en pequeñas cantidades | La soya es procesada industrialmente y consumida en grandes cantidades |
| Caldos de huesos | Glutamato monosódico, saborizantes artificiales |
| Azúcares no refinadas | Edulcorantes refinados |
| Vegetales lacto-fermentados | Encurtidos pasteurizados, procesados |
| Bebidas lacto-fermentadas | Bebidas gaseosas |
| Sal sin refinar | Sal refinada |
| Vitaminas naturales provenientes de los alimentos consumidos | Vitaminas sintéticas añadidas a los alimentos y/o tomadas aisladamente |
| Horno/cocina tradicional | Microhondas, irradiación |
| Semillas tradicionales, polinización natural | Semillas híbridas, semillas genéticamente modificadas |
Las grasas saturadas tales como la mantequilla, las grasas de la carne, el aceite de coco y de palma, tienden a solidificarse a temperatura ambiente. De acuerdo con dogmas convencionales de nutrición, estas grasas tradicionales son responsables por muchas de nuestras enfermedades modernas - enfermedades coronarias, cáncer, obesidad, diabetes, mal funcionamiento de las membranas de las células, e incluso desórdenes del sistema nervioso como esclerosis múltiple. Sin embargo, muchos estudios científicos indican que es el aceite vegetal líquido - que está repleto de radicales libres que se formaron durante su procesamiento - y el aceite vegetal artificialmente endurecido - al que se le llama grasa transitoria - los que son los culpables de estas condiciones modernas, no las grasas saturadas naturales.
Los humanos necesitamos grasas saturadas porque tenemos sangre caliente. Nuestros cuerpos no funcionan a temperatura ambiente sino a una temperatura tropical. La grasa saturada provee la rigidez y estructura apropiada a las membranas de nuestras células y tejidos. Cuando consumimos muchos aceites líquidos no-saturados, las membranas de nuestras células no tienen la integridad estructural para funcionar apropriadamente, se ponen "fofas", y, cuando consumimos mucha de esta grasa transitoria, que no es tan suave como la grasa saturada a temperatura ambiente, las membranas de nuestras células se ponen muy "tiesas".
En contra de la opinión prevaleciente, la que no está
comprobada científicamente, las grasas saturadas no obstruyen
las arterias o causan enfermedades coronarias. De hecho, el alimento
preferido del corazón es la grasa saturada; y las grasas saturadas
reducen una sustancia llamada Lp(a), que es un indicador muy preciso
de la propensión a enfermedades del corazón.
Las grasas saturadas juegan muchos papeles importantes en la química
del cuerpo. Estas fortalecen el sistema inmunológico y están
involucradas en la comunicación inter-celular, lo que significa
que nos protegen contra el cáncer. Ayudan a que los receptores
de las membranas de nuestras células funcionen apropriadamente,
incluyendo los receptores de insulina, protegiéndonos de esta
forma contra la diabetes. Los pulmones no pueden funcionar sin grasas
saturadas, razón por la cual los niños a los que se les
da mantequilla y leche entera tienen menos asma que niños alimentados
con leche descremada y margarina. Las grasas saturadas están
también involucradas en el funcionamiento de los riñones
y la producción de hormonas.
Las grasas saturadas son necesarias para el funcionamiento apropiado del sistema nervioso, y más de la mitad de la grasa del cerebro es saturada. Las grasas saturadas también ayudan a suprimir la inflamación. Finalmente, las grasas saturadas provenientes de alimentos de origen animal transportan las vitaminas liposolubles A, D y K, vitaminas vitales de las que necesitamos grandes cantidades para mantenernos saludables.
Los seres humanos han consumido grasas saturadas de productos animales, de productos lácteos y de aceites tropicales por miles de años; es con el advenimiento del procesamiento y consumo del aceite vegetal moderno que una epidemia de enfermedades degenerativas modernas se ha desarrollado, no por el consumo de las grasas saturadas.
El centro de la investigación del Dr. Price tiene que ver con lo que él llamó los "activadores liposolubles", vitaminas que se encuentran en las grasas y en los órganos de animales que se alimentaron de pastos, y en algunos productos del mar como por ejemplo hueveras, mariscos, pescados aceitosos y en el aceite de hígado de bacalao. Estos tres activadores liposolubles son la vitamina A, la vitamina D y un nutriente al que él llamó el Activador X, ahora conocido como la vitamina K?, la forma animal de la vitamina K. Los niveles de estos nutrientes básicos eran como diez veces más altos en dietas tradicionales que en dietas basadas en alimentos que aparecieron con el comercio moderno como el azúcar, la harina blanca y el aceite vegetal. El Dr. Price se refería a estas vitaminas como activadores porque sirven de catalizadores para la absorción de los minerales. Sin ellas, los minerales no podrían ser utilizados por el cuerpo, independientemente de qué abundantes sean éstos en el cuerpo.
La investigación reciente valida completamente los descubrimientos
del Dr. Price. Hoy en día se sabe que la vitamina A es vital
para el metabolismo de minerales y proteínas, la prevención
de defectos de nacimiento, el desarrollo óptimo de bebés
y niños, la protección contra las infecciones, la producción
de hormonas sexuales y de estrés, la función de la tiroide,
y la salud de los ojos, la piel y los huesos. La vitamina A disminuye
con la tensión, infecciones, fiebre, ejercicio extenuante, exposición
a pesticidas y químicos industriales, y el exceso del consumo
de proteína (de ahí nuestras advertencias en contra del
consumo excesivo de proteína en la forma de carne magra, leche
descremada y polvos de proteína.)
La investigación moderna también nos ha revelado las muchas
funciones que juega la vitamina D, necesaria para el metabolismo de
minerales, huesos y sistema nervioso saludables, tono muscular, salud
del sistema reproductivo, producción de insulina, protección
contra la depresión, y protección en contra de enfermedades
crónicas como el cáncer y enfermedades coronarias.
La vitamina K juega un papel importante en el crecimiento y desarrollo facial, la reproducción normal, el desarrollo de huesos y dientes saludables, protección en contra de la calcificación e inflamación de las arterias, síntesis de la mielina y capacidad de aprendizaje.
La literatura moderna sobre temas de salud está llena de información errónea sobre las vitaminas liposolubles. Muchos escritores en esta área opinan que los humanos pueden obtener suficiente vitamina A de alimentos de origen vegetal. Pero los carotenos en alimentos de origen vegetal no constituyen la vitamina A verdadera. Los carotenos son precursores que son convertidos posteriormene en vitamina A en el intestino delgado. Los seres humanos no son buenos convertores de vitamina A, especialmente los bebés o las personas que sufren de diabetes, problemas de la tiroides o desórdenes intestinales. De esta forma, para una salud óptima, los humanos requieren de alimentos de origen animal que contengan cantidades abundantes de vitamina A. Similarmente, muchos opinan que una cantidad adecuada de vitamina D puede ser obtenida con una exposición breve bajo el sol. Pero el cuerpo sólo produce vitamina D cuando el sol está perpendicularmente encima de uno, es decir, en los meses de verano y durante el mediodía. Durante el resto del año (e incluso en los meses de verano para aquéllos que no toman baños de sol), las personas deben de obtener la vitamina D de sus alimentos. Respecto a la vitamina K, la mayoría de libros sobre aspectos de salud mencionan su función sólo como coagulador de la sangre, sin reconocer las muchas otras funciones vitales que este nutriente posee.
Las vitaminas A, D y K trabajan conjuntamente. Las vitaminas A y D le dicen a las células para que produzcan ciertas proteínas; después que las enzimas celulares produjeron las proteínas, éstas son activadas por la vitamina K. Esta sinergia explica los reportes de toxicidad cuando las vitaminas A, D o K se toman aisladamente. Estos tres nutrientes tienen que estar presentes en la dieta o de otra forma el cuerpo desarrolla deficiencias de los activadores que no están presentes.
Las funciones vitales de estas vitaminas liposolubles y los altos niveles encontrados en las dietas de gente saludable en zonas tradicionales, confirman la importancia del ganado alimentado con pastos. Si los animales domésticos no están consumiendo pasto verde, una gran proporción de las vitaminas A y K no van a estar presentes en la grasa, órganos, mantequilla, queso y yemas de los huevos; si los animales no son criados bajo la luz del sol, la vitamina D también estará ausente en la mayoría de estos alimentos.
Dado que es tan difícil hoy en día obtener cantidades adecuadas de activadores liposolubles en la dieta moderna, el Dr. Price recomendó aceite de hígado de bacalao para proveer las vitaminas A y D, junto con una fuente de vitamina K, como mantequilla de vacas que pastaron cuando el pasto estaba creciendo activamente. Cuando estos nutrientes son consumidos en cantidades abundantes durante el embarazo, lactancia y el período de crecimiento, se asegura un desarrollo físico y mental óptimo en los niños; cuando es consumido por adultos, estos nutrientes protegen contra enfermedades graves o crónicas.
Es importante escoger el aceite de hígado de bacalao con cuidado ya que muchas marcas contienen muy poca vitamina D, lo que podría llevar a una toxicidad potencial de vitamina A. Vaya a westonaprice.org/basicnutrition/cod-liver-oil-menu.html para informarse sobre marcas que se recomiendan.
A continuación se presentan grasas tradicionales, ricas en nutrientes, que han alimentado pueblos saludables por miles de años:
PARA COCINAR
• Mantequilla
• Sebo de res y de cordero
• Manteca de cerdo
• Grasa de pollo, ganso y pato
• Aceites de coco, palma y de grano de palma
PARA ENSALADAS
• Aceite de oliva, extra virgen (también se puede usar
para cocinar)
* Aceite de ajonjolí y de maní, prensado por expulsión
• Aceite de linaza (en pequeñas cantidades), prensado por
expulsión
PARA OBTENER VITAMINAS LIPOSOLUBLES
• Aceite de hígado de bacalao (éste es preferible
a otros aceites de pescado que no tienen vitaminas liposolubles, pueden
causar sobredosis de ácidos grasos no-saturados, y usualmente
provienen de peces criados en granjas)
Las grasas que han aparecido recientemente están vinculadas a una serie de enfermedades como cáncer, enfermedades cardiovasculares, mal funcionamiento del sistema inmunológico, esterilidad, problemas de aprendizaje, problemas de crecimiento y osteoporosis. Entre éstas se encuentran:
• Todos los aceites hidrogenados o parcialmente hidrogenados
• Aceites líquidos industrialmente procesados como aceite
de soya, de maíz, de semilla de algodón y canola.
• Grasas y aceites (especialmente aceites vegetales) calentados
a altas temperaturas para frituras y otros procesos.
“Evite las grasas saturadas."
Las grasas saturadas juegan muchos roles importantes en el cuerpo. Estas
mantienen la salud de las paredes celulares, promueven la absorción
de ácidos grasos esenciales en el cuerpo, fortalecen el sistema
inmunológico, protegen el hígado y contribuyen a huesos
fuertes. Las grasas saturadas no causan enfermedades coronarias. De
hecho, las grasas saturadas son el alimento preferido del corazón.
Debido a que nuestro cuerpo necesita de grasas saturadas, éste
tiene que producirlas de los carbohidratos y del exceso de proteína
cuando no se encuentran cantidades suficientes en la dieta.
“Limite el colesterol.”
El colesterol en la dieta contribuye a fortalecer la pared intestinal
y ayuda a los bebés y niños a desarrollar un cerebro y
sistema nervioso saludables. Los alimentos que contienen colesterol
también proveen de muchos otros nutrientes. Sólo el colesterol
oxidado, que se encuentra en la mayoría de las leches y huevos
en polvo, contribuye a las enfermedades del corazón. La leche
en polvo es agregada a las leches que contienen 1% y 2% de grasa.
“Use más aceites poli-no-saturados."
Este tipo de aceites, cuando no es empleado con moderadación,
contribuye al desarrollo de cáncer, enfermedades del corazón,
enfermedades inmunológicas, problemas de aprendizaje, problemas
intestinales y envejecimiento prematuro. El uso de grandes cantidades
de grasas poli-no-saturadas es relativamente reciente en la dieta humana,
debido a la producción comercial moderna de aceites vegetales
líquidos. Incluso el aceite de oliva, una grasa mono-no-saturada
considerada saludable, puede causar desequilibrios a nivel celular si
se consume en grandes cantidades.
“Evite la carne roja.”
La carne roja es una rica fuente de nutrientes que protege el corazón
y el sistema nervioso; éstos incluyen las vitaminas B12 y B6,
zinc, fósforo y la coenzima Q10.
“Reduzca el consumo de huevos.”
Los huevos son el alimento perfecto de la naturaleza pues proveen de
excelente proteína, una gama de nutrientes y ácidos grasos
importantes que contribuyen a la salud del cerebro y del sistema nervioso.
Los norteamericanos tenían menos enfermedades del corazón
cuando comían más huevos. Los sustitutos de huevos causan
muerte rápida en animales de laboratorio.
“Restrinja el consumo de sal.”
La sal es crucial para la digestión y asimilación. La
sal también es necesaria para el desarrollo y funcionamiento
del sistema nervioso.
“Coma carne magra y tome leche descremada.”
La carne magra y la leche descremada carecen de las vitaminas liposolubles
necesarias para la asimilación de las proteínas y minerales
presentes en la carne y la leche. El consumo de alimentos bajos en grasas
puede llevar a la desaparición de las reservas de vitamina A
y D.
“Limite el consumo de grasas a 30% del total de calorías.”
Este porcentaje de grasas no es suficiente para la mayoría de
las personas, y conduce a bajos niveles de azúcar y cansancio.
En las dietas tradicionales, entre el 30% a 80% del total de las calorías
provenía de grasas saludables, la mayoría de origen animal.
“Coma entre 6 a 11 porciones de granos al día.”
La mayoría de los productos a base de granos están hechos
con harina blanca, la cual carece de nutrientes (los aditivos que se
le añaden a la harina blanca pueden causar deficiencias vitamínicas!)
Y si los productos elaborados con granos integrales no han sido preparados
correctamente, éstos pueden causar deficiencias minerales y problemas
intestinales.
“Coma al menos 5 porciones de frutas y vegetales al día."
Las frutas y vegetales reciben un promedio de 10 aplicaciones de pesticidas
desde que fueron semillas hasta que se les almacenó. Las personas
deberían de buscar productos orgánicos. ¡La calidad
cuenta!
“Consuma más soya."
Los alimentos modernos preparados con soya bloquean la absorción
de minerales, inhiben la digestión de proteínas, deprimen
la funcionamiento de la tiroides y contienen potentes carcinógenos.
El Dr. Price encontró, de forma consistente, que aquellos grupos cuyas dietas contenían nutrientes adecuados de proteína y grasa animal, no sólo gozaban de excelente salud sino que también poseían una actitud positiva y optimista hacia la vida. El observó que la mayoría de los residentes de cárceles y manicomios tenían deformaciones faciales, indicio de deficiencias nutricionales pre-natales.
Mito: Las enfermedades cardiovasculares en América
son causadas por el consumo de colesterol y grasas saturadas de productos
animales.
Verdad: El consumo de grasas animales en América
declinó durante el periodo de rápido incremento de enfermedades
del corazón (1920-1960), mientras que el consumo de grasas vegetales
hidrogenadas y procesadas industrialmente se incrementó dramáticamente
(USDA-HNI).
Mito: Las grasas saturadas bloquean las arterias.
Verdad: Los ácidos grasos encontrados en arterias
bloqueadas son principalmente no-saturados (74%), de los cuales 41%
es poli-no-saturado (Lancet 1994 344:1195).
Mito: Los vegetarianos viven más años.
Verdad: La tasa de mortalidad anual en hombres es ligeramente
mayor para hombres que no son vegetarianos (0.93% vs. 0.89%); la tasa
de mortalidad anual en mujeres vegetarianas es significativamente mayor
que la de las mujeres no-vegetarianas (.86% contra .54%) (Wise Traditions,
2000 1:(4):16-17).
Mito: La vitamina B12 puede ser obtenida de ciertas
plantas como el alga azul-verdosa y de productos de soya fermentados.
Verdad: La vitamina B12 no es absorbida de fuentes
de origen vegetal. Los productos modernos de soya incrementan la necesidad
del cuerpo por vitamina B12 (Soybeans: Chemistry and Technology
Vol 1 1972).
Mito: Para mantenerse en buen estado de salud, el
nivel de colesterol debe de ser más bajo que 180 mg/dl.
Verdad: La tasa de mortalidad general es mayor en individuos
con niveles de colesterol menores que 180 mg/dl (Circulation 1992 86:3).
Mito: Las grasas animales causan cáncer y enfermedades
del corazón.
Verdad: Las grasas animales contienen muchos nutrientes
que nos protegen contra el cáncer y enfermedades del corazón;
las tasas elevadas de cáncer y enfermedades del corazón
están asociadas con el consumo de grandes cantidades de aceites
vegetales (Federal Proceedings July 1978 37:2215).
Mito: Los niños se benefician de una dieta
baja en grasas.
Verdad: Los niños con dietas bajas en grasas
sufren de problemas de crecimiento y desarrollo, y problemas de aprendizaje
(Food Chemistry News 10/3/94).
Mito: Una dieta baja en grasas “lo hará
sentirse mejor e incrementará su alegría de vivir.”
Verdad: Las dietas bajas en grasas están asociadas
con mayores tasas de depresión, problemas psicológicos,
fatiga, violencia y suicidio (Lancet 3/21/92 v339).
Mito: Para evitar enfermedades del corazón
debemos de usar margarina en lugar de mantequilla.
Verdad: Las personas que consumen margarina tienen
doble riesgo de sufrir de enfermedades del corazón que personas
que consumen mantequilla (Nutrition Week 3/22/91 21:12).
Mito: Los americanos no consumen suficientes cantidades
de ácidos grasos esenciales.
Verdad: Los americanos consumen demasiado de un tipo
de ácidos grasos esenciales (AGE). El AGE omega-6 ,que se encuentra
en la mayoría de los aceites vegetales poli-no-saturados, se
consume desproporcionadamente en relación con otro AGE, el omega-3,
que se encuentra en el pescado, aceites de pescado, huevos de gallinas
que se alimentaron de pastos, verduras verde oscuro y hierbas, aceites
de ciertas semillas como linaza, nueces y, en pequeñas cantidades,
en los granos integrales (American Journal of Clinical Nutrition
1991 54:438-63).
Mito: La dieta del “hombre de las cavernas”
era baja en grasas.
Verdad: Los pueblos primitivos en el mundo buscaban
y consumían grasas de pescado y mariscos, aves, mamíferos
del mar, insectos, reptiles, roedores, osos, perros, cerdos, ganado
vacuno y ovino, cabras, venados, huevos, nueces y productos lácteos.
(Abrams, Food and Evolution 1987).
Mito: Una dieta vegetariana lo protegerá contra
la arterioesclerosis.
Verdad: El Proyecto Internacional de Arterioesclerosis
encontró que los vegetarianos tenían una incidencia similar
de arterioesclerosis que aquéllos que consumían carne
(Laboratory Investigations 1968 18:498).
Mito: Las dietas bajas en grasas previenen el cáncer
al seno.
Verdad: Un estudio reciente encontró que mujeres
con una dieta muy baja en grasas (menos de 20%) tenían la misma
tasa de cáncer al seno que mujeres que consumían grandes
cantidades de grasas (New England Journal of Medicine 2/8/96).
Mito: El aceite de coco causa enfermedades del corazón.
Verdad: Cuando 7% de la energía en la dieta
de pacientes que se estaban recuperando de ataques al corazón
se obtuvo del aceite de coco o "safflower", estos pacientes
mejoraron más rápidamente que pacientes que no tuvieron
ningún tratamiento y de pacientes que fueron tratados con aceite
de maíz. Las poblaciones que consumen aceite de coco tienen tasas
bajas de enfermedades cardiovasculares. El aceite de coco puede ser
también uno de los aceites más útiles en prevenir
enfermedades del corazón por sus características antivirales
y antimicrobiales. (Journal of the American Medical Association
1967 202:1119-1123; American Journal of Clinical Nutrition
1981 34:1552).
Mito: Las grasas saturadas inhiben la producción
de prostaglandinas antiinflamatorias.
Verdad: Las grasas saturadas actualmente mejoran la
producción de todas las prostaglandinas al facilitar la conversión
de ácidos grasos esenciales. (Tripping Lightly Down the Prostaglandin
Pathways, www.westonaprice.org
20:3).
Mito: La carne de res causa cáncer de colon.
Verdad: Argentina, con tasas mayores de consumo de
carne de res, tiene tasas menores de cáncer al colon que los
EEUU. Los mormones tienen tasas de cáncer más bajas que
los adventistas del séptimo día que son vegetarianos (Cancer
Research 35:3513 1975).
Mito: El uso de la soya como alimento empezó
hace muchos miles de años.
Verdad: La soya fue recién introducida como
alimento durante la tardía dinastía Chou (1134-246 AC),
y sólo después que los chinos aprendieron a fermentar
los frijoles de soya para hacer alimentos como tempeh, natto y tamari
(salsa de soya).
Mito: Los asiáticos consumen grandes cantidades
de alimentos producidos con soya.
Verdad: El consumo promedio de soya en China es de
10 gramos (cerca de 2 cucharitas) por día, y hasta 60 gramos
en partes de Japón. Los asiáticos consumen alimentos preparados
con soya en pequeñas cantidades (como condimento), y no como
un sustituto de alimentos de origen animal.
Mito: Los alimentos modernos de soya proveen los mismos
beneficios para la salud que los alimentos tradicionales de soya que
eran naturalmente fermentados.
Verdad: La mayoría de los productos modernos
de soya no son fermentados y, por lo tanto, no neutralizan las toxinas
presentes en los frijoles de soya. Además, son procesados de
tal forma que la proteína es desnaturalizada y ésto aumenta
el nivel de carcinógenos.
Mito: Los alimentos de soya proveen de proteína
completa.
Verdad: Como todas las leguminosas, el fríjol
de soya es deficiente en aminoácidos que contienen sulfuro. Adicionalmente,
el procesamiento moderno desnaturaliza la frágil lisina.
Mito: Los alimentos preparados con soya fermentada
proveen de vitamina B12 en dietas vegetarianas.
Verdad: El compuesto que se asemeja a la vitamina B12
en la soya no puede ser utilizado por el cuerpo humano; de hecho, alimentos
de soya hacen que el cuerpo requiera de más vitamina B12.
Mito: La fórmula para infantes hecha a base
de soya no es peligrosa.
Verdad: Los alimentos hechos a base de soya contienen
sustancias como tripsina que inhiben la digestión de proteínas
y afectan la función pancreática. En estudios con animales,
las dietas altas en tripsina condujeron a un retardo en el crecimiento
y a desórdenes pancreáticos. Los alimentos hechos a base
de soya también incrementan la necesidad del cuerpo de vitamina
D, necesaria para huesos fuertes y crecimiento normal. El ácido
fítico en el fríjol de soya resulta en una biodisponibilidad
reducida de hierro y zinc, requeridos para la salud y desarrollo del
cerebro y el sistema nervioso. La soya carece también de colesterol,
esencial para el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso. Las
grandes cantidades de fitoestrógenos en la fórmula de
soya han sido implicadas con la tendencia actual del desarrollo sexual
prematuro en las niñas y del desarrollo sexual retardado en los
niños.
Mito: Los alimentos hechos a base de soya pueden prevenir
la osteoporosis.
Verdad: Los alimentos hechos a base de soya pueden
causar deficiencias en calcio y vitamina D, ambos necesarios para tener
huesos saludables. El calcio proveniente de caldos preparados con huesos,
y la vitamina D proveniente de mariscos, manteca de cerdo y órganos,
son los que previenen de osteoporosis a la población en Asia
– no la soya.
Mito: Los alimentos modernos hechos a base de soya
protegen contra varios tipos de cáncer.
Verdad: Un informe del gobierno británico concluyó
que existe poca evidencia de que los alimentos de soya protejan contra
el cáncer al seno u otra forma de cáncer. De hecho, la
soya puede aumentar el riesgo de cáncer.
Mito: Los alimentos hechos a base a soya protegen
contra enfermedades del corazón.
Verdad: En algunas personas el consumo de soya reduce
su colesterol, pero no existe evidencia de que al reducirse el colesterol
se reduzca el riesgo de tener enfermedades del corazón.
Mito: Los estrógenos de la soya (isoflavonoides)
son buenos para usted.
Verdad: Los isoflavonoides de la soya interfieren con
el funcionamiento endocrino. Pueden prevenir la ovulación y estimular
el crecimiento de células cancerígenas. El consumir sólo
30 gramos (como 4 cucharas) de soya al día puede resultar en
hipotiroidismo con síntomas de letargo, estreñimiento,
aumento de peso y fatiga.
Mito: Los alimentos a base de soya son seguros y beneficiosos
para mujeres que se encuentran en sus años postmenstruales.
Verdad: Los alimentos a base de soya pueden estimular
el crecimiento de tumores dependientes de estrógeno y causar
problemas en la tiroides. Un funcionamiento pobre de la tiroides está
asociado con dificultades en la menopausia.
Mito: Los fitoestrógenos en la soya mejoran
la habilidad mental.
Verdad: Un estudio reciente encontró que las
mujeres con elevados niveles de estrógeno en la sangre tenían
menores niveles cognitivos; el consumo de tofu en los japoneses-americanos
de edad media está asociado con la ocurrencia de la enfermedad
de Alzheimer cuando envejecen.
Mito: Los isoflavonoides y la proteína aislada
de la soya tienen una condición G.R.A.S. (Generally Recognized
As Safe), lo que significa que se les reconoce como productos seguros.
Verdad: Recientemente, Archer Daniels Midland retiró
una aplicación del FDA (Agencia Reguladora de Alimentos en EEUU)
en la que solicitaba una condición “G.R.A.S.” para
los isoflavonoides de la soya, debido a la reacción de protesta
de parte de la comunidad científica. El FDA jamás aprobó
una condición “G.R.A.S.” para la proteína
aislada de la soya, debido a la preocupación que existe respecto
a la presencia de toxinas y carcinógenos en la soya procesada.
Mito: La soya es buena para su vida sexual.
Verdad: Numerosos estudios con animales han mostrado
que los alimentos a base de soya causan infertilidad en los animales.
El consumo de soya promueve el crecimiento de pelo en los hombres de
edad media, lo que indica menores niveles de testosterona. El tofu era
consumido por los monjes budistas para reducir el libido.
Mito: Los frijoles de soya son buenos para el medio
ambiente.
Verdad: La mayoría de los frijoles de soya que
se cultivan en los EEUU están genéticamente manipulados
para permitir que los granjeros puedan utilizar mayores cantidades de
herbicidas, incrementando la emisión de toxinas.
Mito: Los frijoles de soya son buenos para las naciones
en desarrollo.
Verdad: En los paises del tercer mundo, los frijoles
de soya reemplazan a los cultivos tradicionales, dándole así
las ganancias a las compañías multinacionales en lugar
de dárselas a la población local.
Los bebés alimentados con fórmulas basadas en soya tienen de13,000 a 22,000 más compuestos de estrógeno en la sangre que aquellos bebés alimentados con fórmulas basadas en leche. Los infantes alimentados exclusivamente con fórmula de soya reciben una cantidad de estrógeno equivalente a cinco pastillas de control de la natalidad por día.
Los infantes de sexo masculino atraviesan por un período de “avalancha de testosterona” durante los primeros meses de vida, período durante el cual los niveles de testosterona pueden llegar a ser tan altos como los de un adulto. Durante esta etapa, los bebés de sexo masculino son programados para expresar las características masculinas después de la pubertad, no sólo en el desarrollo de sus órganos sexuales y otras características masculinas, sino también se establecen los patrones en el cerebro característicos del comportamiento masculino.
La alimentación a base de soya en los animales muestra que los fitoestrógenos de la soya son poderosos interruptores del sistema endocrino. La soya reduce los niveles de testosterona en ciertos monos de sexo masculino hasta en un 70%; este hecho debería ser considerado como una posible causa de los trastornos en el desarrollo de los niños, como por ejemplo el síndrome de hiperactividad y problemas de aprendizaje. Los niños de sexo masculino expuestos a DES, un estrógeno sintético, tuvieron testículos más pequeños que lo normal al madurar.
Casi el 15% de las niñas de raza blanca y el 50% de las niñas afro-americanas muestran signos de pubertad, como el desarrollo de pechos y pelo púbico, antes de la edad de ocho años. Algunas niñas están mostrando desarrollo sexual antes de la edad de tres años. El desarrollo prematuro de las niñas ha sido vinculado al uso de fórmulas basadas en soya y a la exposición de imitadores de estrógeno ambientales como PCBs y DDE.
Estudios en animales indican que el consumo elevado de fitoestrógenos durante el embarazo puede incluso tener efectos adversos en el desarrollo del feto, la aparición de la pubertad más tarde en la vida, y los patrones de pensamiento y comportamiento, especialmente en la prole masculina.
Para referencias y más información sobre los peligros de los productos modernos hechos a base de soya visite www.westonaprice.org/soy/soy_alert or www.soyonlineservice.co.nz
“En Framingham, Massachussets, las personas que ingirieron mayores
cantidades de grasa saturada, más colesterol y más calorias,
tuvieron menores niveles de colesterol...encontramos que las personas
que ingirieron más colesterol, comieron la mayor cantidad de
grasa saturada, comieron más calorías, fueron las que
resultaron ser más activas físicamente y las que pesaron
menos.”
William Castelli, MD, Director
The Framingham Study
“La hipótesis de la dieta del corazón ha sido repetidamente
comprobada errónea, y sin embargo, por complicadas razones de
orgullo, lucro y prejuicio, la hipótesis continúa siendo
explotada por científicos, empresas que recaudan fondos, compañías
de alimentos y hasta agencias del gobierno. El público esta siendo
engañado por el fraude más grande del siglo en el área
de salud.”
George Mann, SsD, MD, Co-Director
The Framingham Study
“Un análisis de los niveles de colesterol... en 1,700
pacientes que sufrían de endurecimiento de las arterias, mostró
que no existía una correlación definitiva entre los niveles
de colesterol y la naturaleza y extensión de esta enfermedad.”
Michael DeBakey, MD
Famoso Cirujano del Corazón
“La literatura relevante acerca de la hipótesis sobre
lípidos está impregnada de material fraudulento y diseñada
para cambiar evidencia negativa por evidencia positiva. Este fraude
es relativamente fácil de detectar.”
Russell L. Smith, PhD
Autor de Importante Estudio
Sobre Enfermedades Cardiovasculares
“Cualquiera sea la causa de las enfermedades coronarias, ésta
no se le puede atribuir al consumo elevado de grasas saturadas.”
Michael Gurr, PhD
Renombrado Químico en Lípidos
La Fundación Weston A. Price está respaldada únicamente por contribuciones de miembros y donaciones privadas y no acepta fondos de las industrias de carne o de lácteos.
Además de su trabajo en nutrición, el Dr. Price condujo una serie de investigaciones extensivas sobre los efectos destructivos de endodoncias, detallado en su trabajo de dos volúmenes “Infecciones Dentales: Orales y Sistémicas” e “Infecciones Dentales y las Enfermedades Degenerativas”. Sus conclusiones, ignoradas por las organizaciones dentales ortodoxas por más de 50 años, están ganando renovada aceptación. Esto se debe al descubrimiento, por parte de practicantes de medicina holística, de que el primer paso para la recuperación de una enfermedad degenerativa es generalmente el retiro de los canales de la raíz del diente. Los principios de una odontología integral, basados en la investigación del Dr. Price, son los siguientes:
Una buena salud dental empieza con la dieta de los padres. La niña samoana de la izquierda nació de padres cuya dieta se caracterizó por contener alimentos nativos y ricos en nutrientes. El niño samoano de la derecha nació de padres que habían abandonado su dieta nativa; este niño tiene dientes amontonados y será más susceptible a caries y enfermedades crónicas.
La Fundación Weston A. Price es una organización sin fines de lucro, fundada en 1999 para propagar la investigación sobre nutrición del Dr. Weston Price. Sus estudios en pueblos desolados, no-industrializados, contribuyeron a establecer parámetros para la salud humana y a determinar las características óptimas de la dieta humana.
La Fundación está dedicada a restaurar alimentos ricos en nutrientes en la dieta de las personas a través de educación, investigación y activismo. La Fundación apoya una serie de movimientos que contribuyen al logro de este objetivo, entre ellos: enseñanza correcta sobre nutrición, agricultura orgánica y biodinámica, ganadería basada en pastos, granjas apoyadas por la comunidad, información honesta y clara en las etiquetas de los productos, preparación para la paternidad y terapias integrales. Los objetivos específicos incluyen: establecer acceso universal a leche cruda, certificada y de buena calidad a través de "Una Campaña para Leche Auténtica" (www.realmilk.com) y la prohibición del uso de fórmula de soya para infantes a través del proyecto "Cuidado con la Soya."
La Fundación busca establecer un laboratorio para evaluar el contenido nutricional de los alimentos, particularmente el de la mantequilla producida bajo diferentes circunstancias; conducir investigación sobre el Factor X descubierto por el Dr. Price; y determinar los efectos de los métodos de preparación tradicional en el contenido y disponibilidad nutricional de alimentos de alta calidad.
La junta y miembros de la Fundación Weston A. Price se mantiene unida en la creencia de que la tecnología moderna debe convertirse en un sirviente para las tradiciones sabias y nutritivas de nuestros antepasados, en lugar de ser utilizada como una fuerza destructiva del medio ambiente y de la salud humana; y que la ciencia y el conocimiento pueden validar estas tradiciones.
La revista trimestral de la Fundación, “Sabiduría en las Tradiciones Alimenticias, Medicinales y Agropecuarias,” está dedicada a explorar la validez científica de las tradiciones dietéticas, medicinales y agropecuarias en el mundo. En ésta se presentan artículos esclarecedores y provocativos sobre investigación científica reciente; dietas humanas; agricultura que no sea tóxica; y terapias integrales. Esta revista facilita también información de alimentos que han sido producidos y procesados meticulosamente.
Existe un sistema extensivo de representantes locales que ayudan a los consumidores a encontrar fuentes de alimentos saludables en sus comunidades. Una lista con información de estos representantes ("chapters") es ofrecida en la revista o en la página web www.westonaprice.org.
Es su oportunidad para recibir nuestra revista informativa trimestral
SABIDURÍA EN LAS TRADICIONES
Alimenticias, Medicinales y Agropecuarias
(en ingles)
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© 1999 La Fundación Weston A. Price. Derechos Reservados.
¡Enseñar, enseñar, enseñar!
--Ultimas palabras del Dr. Weston A. Price, Junio 23, 1948
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