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19 de enero de 2018, por Merinda Teller, MPH, PHD
Traducido por VerΓ³nica Belli Obando
La salud de la tiroides es de importancia crΓtica. La glΓ‘ndula tiroides -fabricante y secretora de hormonas que regulan el metabolismo- tiene influencia en las cΓ©lulas, los tejidos y los Γ³rganos de todo el cuerpo. Tal y como lo expresa un experto en el tema: βSin tu tiroides, te desplomarΓas como un juguete.β1
Desafortunadamente, en la era moderna, esta pequeΓ±a pero poderosa glΓ‘ndula llamada tiroides -asΓ como todo el sistema endocrino al que pertenece- enfrenta una serie de agresiones desde distintos frentes. Un estimado de veinte millones de estadounidenses sufren de algΓΊn tipo de desorden que afecta a la tiroides, siendo las mujeres mucho mΓ‘s propensas a padecerlos (entre cinco y diez veces). De acuerdo a la AsociaciΓ³n Estadounidense para la Tiroides, mΓ‘s del doce por ciento de la poblaciΓ³n estadounidense desarrollarΓ‘ una condiciΓ³n patolΓ³gica relacionada con la tiroides en algΓΊn punto de su vida.2 A pesar de esto, muchos profesionales de la salud continΓΊan pasando los problemas de la tiroides por alto, en un desacierto al momento de reconocerlos y diagnosticarlos.
Hipotiroidismo
Ocho de cada diez individuos que padecen algΓΊn desorden relacionado con la tiroides, lo que tienen es una tiroides con actividad por debajo de lo normal (hipotiroidismo). En su mayorΓa, se trata de la tiroiditis de Hashimotoβs: una condiciΓ³n autoinmune en que el sistema inmune ataca (y eventualmente incapacita) a la tiroides, como si se tratara de un enemigo. La incidencia de la tiroiditis de Hashimoto estΓ‘ incrementando sus cifras, al mismo tiempo que en la actualidad es la enfermedad autoinmune mΓ‘s comΓΊn en los Estados Unidos, generando ventas masivas de hormonas sintΓ©ticas tiroideas.3 Raphael Kellman, una autoridad en referencia a la tiroides, hace hincapiΓ© en seΓ±alar que la tiroiditis de Hashimotoβs no es una enfermedad propiamente de la tiroides, sino βuna enfermedad autoinmune que afecta a la tiroidesβ.4
Basado en aΓ±os de observaciΓ³n clΓnica, el Dr. Robert Thompson, autor del libro The Calcium Lie5 (El engaΓ±o del calcio), ha desarrollado cinco distintas categorΓas de hipotiroidismo que ilustran las muchas distintas maneras en que la salud de la tiroides se puede arruinar. (Γl admite que βpor lo general, la profesiΓ³n mΓ©dica aΓΊn no las reconoce.β1) Estas son:
- Tipo 1: la producciΓ³n insuficiente de hormonas tiroideas.
- Tipo 2: la resistencia a la hormona tiroidea, donde el cuerpo es incapaz de reconocer o utilizar las hormonas tiroideas que Γ©l mismo produce.
- Tipo 3: la enfermedad autoinmune tiroidea, incluyendo la Hashimotoβs.
- Tipo 4: la deficiencia severa de selenio.
- Tipo 5: el sΓndrome de Wilson tiroideo.
De acuerdo con el Dr. Thompson, los cinco tipos no necesariamente se excluyen entre sΓ.
PrΓ‘cticamente en todas las condiciones relacionadas con la tiroides en menciΓ³n, los factores dietarios y ambientales juegan un rol principal en el problema.7 Entre los aspectos de la vida moderna que estΓ‘n contribuyendo con la enfermedad tiroidea, se encuentran la dieta estΓ‘ndar occidental industrializada -alta en soya, baja en grasas y deficiente en vitaminas liposolubles-; los desbalances de yodo;8 y la exposiciΓ³n a sustancias tΓ³xicas,9 entre las que destaca el fluoruro.10 Es asΓ que, por tanto, la dieta y la desintoxicaciΓ³n son elementos fundamentales en cualquier medida de sanaciΓ³n para la tiroides. Como es seΓ±alado por la Dr. Ronda Nelson, nutricionista, βNo arregles tu tiroides, alimΓ©ntala.β11
La soya: poco amigable con la tiroides
Un elemento muy singular de la dieta estΓ‘ndar industrializada es su dependencia y su casi enamoramiento con una mirΓada de formas de soya barata industrialmente procesada. Como ha sido observado por Michael Pollan, βun cientΓfico de los alimentos puede fabricar exactamente cualquier alimento procesado con el que Γ©l o ella puedan soΓ±arβ a partir de soya (asΓ como de maΓz, y con βun puΓ±ado de aditivos sintΓ©ticosβ).12
Quienes hayan leΓdo la revista Wise Traditions por cierto tiempo, sin embargo, sabrΓ‘n que las isoflavonas de la soya inhiben la enzima peroxidasa tiroidea, cuyo rol es fundamental en la sΓntesis de hormonas tiroideas, y que ademΓ‘s interfieren con la producciΓ³n de hormonas de la tiroides: βEsta interferencia puede causar una caΓda en los niveles hormonales tiroideos, un incremento en la hormona tiroidea estimulante, y estrΓ©s en la glΓ‘ndula tiroidea,β lo que es βuna prescripciΓ³n para tener problemas de la tiroides.β13 Incluso una sola porciΓ³n de soya puede contener mΓ‘s de un cocktail de inhibidores de la tiroides, asΓ como aquellos diseΓ±ados en fΓ‘rmacos con ese fin -y βde hasta tres veces su potencia goitrogΓ©nicaβ.13 Luego de haber revisado la evidencia en cuanto a la soya y la salud, la escritora de temas de salud, Mary Shomon, nos recomienda ser cautelosos con todas las formas de soya fraccionada, mΓ‘s aun teniendo en cuenta que estos productos por lo general suelen ser hechos a partir de soya genΓ©ticamente modificada (GM).14
En la revista Journal of Medical Case Reports (Revista de Reportes de Casos MΓ©dicos), en 2017, investigadores japoneses corroboraron el rol de la soya como un βalimento exΓ³genoβ capaz de interferir con la producciΓ³n de hormonas tiroideas. Ellos presentaron el que seΓ±alaron como βel primer reporte de la presencia de isoflavonas de soya en el serum de una paciente con hipotiroidismo severo.β15 El reporte describiΓ³ el caso de una mujer de setenta y dos aΓ±os de edad, quiΓ©n apareciΓ³ en el hospital con un caso de brote repentino de hipotiroidismo severo, luego de seis meses de consumo regular de una βbebida saludableβ hecha con soya. Dado que la mujer era una paciente recurrente, los investigadores tuvieron acceso a su serum congelado cinco veces antes de su admisiΓ³n en el hospital y continuamente por varios meses luego de su admisiΓ³n. Esto les permitiΓ³ seΓ±alar con precisiΓ³n a las isoflavonas de la soya como las culpables de la caΓda repentina de la paciente, llevando a los autores a concluir que βel consumo de bebidas saludables que incluyen extractos en polvo de isoflavonas de soya puede llevar a casos de hipotiroidismo severos.β Luego de la descontinuaciΓ³n inmediata de la bebida, los marcadores de tiroides de la paciente regresaron gradualmente a niveles normales.
El escandaloso respaldo que tiene la soya comercial por parte de celebridades de la medicina como Andrew Weil y Christiane Northrup, ha perpetuado la errΓ³nea creencia de que productos como la βlecheβ de soya son saludables, pero los dΓas puede que estΓ©n contados para ideas asΓ. En respuesta a una solicitud hecha por la Weston A. Price Foundation hace casi diez aΓ±os, la AdministraciΓ³n de Alimentos y FΓ‘rmacos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglΓ©s) ha presentado una propuesta -algo tardΓa- para eliminar la potestad de los fabricantes de alimentos con soya de decir que la proteΓna de soya reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular. Un representante de la FDA declarΓ³: βesta es la primera vez que hemos considerado necesario proponer una regla que revoque una afirmaciΓ³n sobre un supuesto efecto positivo a la saludβ, admitiendo que βla totalidad de la evidencia cientΓfica disponible en la actualidad hace un llamado a cuestionar lo que se daba por hechoβ sobre la supuesta relaciΓ³n entre la soya y la protecciΓ³n al corazΓ³n.16 Este giro de direcciΓ³n en una instituciΓ³n por lo general inflexible es una noticia bastante buena y grande, no solo para la salud cardiovascular sino tambiΓ©n para la salud de la tiroides. De hecho, ambas estΓ‘n estrechamente interrelacionadas. Los sΓntomas cardiovasculares son βde los signos mΓ‘s caracterΓsticos y comunesβ de alguna condiciΓ³n patolΓ³gica de la tiroides, y la disfunciΓ³n tiroidea puede explicar βcambios en el gasto cardΓaco, la contracciΓ³n cardΓaca, la presiΓ³n sanguΓnea, la resistencia vascular y los disturbios rΓtmicos.β17 En uno de los principales blogs dedicados a la tiroides se hace la pregunta, βΒΏPodrΓa ser que hayan personas viviendo con estatinas y medicaciΓ³n para la presiΓ³n sanguΓnea, quienes en verdad lo que tienen es que sufren de hipotiroidismo sin diagnosticar?β18
Bajo en grasas, bajo en carbohidratos, Β‘AYUDA!
Otro dogma que en la actualidad desvΓa a nuestros hΓ‘bitos alimenticios -y nuestra salud tiroidea- por un mal camino es la recomendaciΓ³n de comer una dieta baja en grasa. (Afortunadamente, esta recomendaciΓ³n acaba de encontrarse con un gran obstΓ‘culo: un estudio realizado en dieciocho paΓses publicado en la revista The Lancet en noviembre de 2017, muestra que no existe asociaciΓ³n alguna entre el consumo total de grasa, ni el consumo de grasa saturada, y la enfermedad cardiovascular, al mismo tiempo que seΓ±ala un alto riesgo de mortalidad total asociado con una ingesta ala de carbohidratos.19)
El sitio web Hormones & Balance (Hormonas & Balance) (creado por una asesora de salud, luego de recuperarse de la enfermedad de Graves, la enfermedad de Hashimoto, y de fatiga adrenal) hace hincapiΓ© en el hecho de que nuestro cuerpo necesita grasas de buena calidad para absorber todas las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) -vitaminas cruciales que a menudo son deficitarias entre los pacientes de tiroides.20 En segundo lugar, nuestro cuerpo necesita grasas para fabricar hormonas; cuando la ingesta de grasas saludables es inadecuada, los niveles hormonales caen en picada, y la glΓ‘ndula tiroidea, productora de hormonas, asimismo se ve afectada.20 Algunas de las grasas mΓ‘s saludables para incorporar en este caso (y en muchos otros) son la mantequilla y el ghee. Como lo seΓ±ala la nutricionista Kim Schuette, tanto el ghee como la mantequilla son excelentes fuentes de Γ‘cido butΓrico, que juega un rol importante al momento de apoyar la entrega de hormonas tiroideas a las zonas receptoras en todo el cuerpo.21 Muchos coinciden en que βlo ideal para el funcionamiento de la tiroides parece ser una proporciΓ³n alta de grasas saturadas y monoinsaturadas, y una proporciΓ³n baja de grasas poliinsaturadas.β22
La discusiΓ³n de Schuette sobre las grasas saturadas aparece en el contexto de un artΓculo dedicado a los problemas a largo plazo de vivir evitando los carbohidratos.21 Al mismo tiempo que han ganado popularidad programas de recuperaciΓ³n como la dieta GAPS y la dieta cetogΓ©nica -junto con la continua fascinaciΓ³n por las dietas paleo bajas en carbohidratos, y las dietas βancestralesβ-, se ha disputado fuertemente el rol de los carbohidratos en una dieta saludable; hoy en dΓa el tema es, en definitiva, confuso.β23
Es un hecho que ambos extremos pueden ser retadores para la tiroides. En una mano, una dieta que es alta en carbohidratos refinados puede conducirnos a desarrollar resistencia a la insulina, sΓndrome metabΓ³lico y diabetes -enfermedades altamente correlacionadas con los desΓ³rdenes a la tiroides.24 En la otra mano, cuando las personas que estΓ‘n (entendiblemente) tratando de evitar los azΓΊcares y los granos refinados, cambian repentinamente a una dieta que disminuye de manera drΓ‘stica los carbohidratos, o incluso los anula, es posible que se ocasione un bloqueo de las hormonas biolΓ³gicamente activas, resultando en sΓntomas de hipotiroidismo como fatiga, constipaciΓ³n y depresiΓ³n.21 Tal y como ha sido expresado: βCuando toda la glucosa de la que dispones estΓ‘ siendo conservada para tu cerebro (por lo poca que hay),β el cuerpo no tiene otra opciΓ³n mΓ‘s que pausar el proceso de conversiΓ³n hormonal en la tiroides.24 En esos casos, para restaurar nuestro βfuego metabΓ³licoβ, Schuette recomienda incluir carbohidratos complejos correctamente preparados en cada comida (incluyendo vegetales almidonosos, asΓ como legumbres y granos que hayan sido remojados), acompaΓ±ados de cantidades generosas de grasas animales o aceite de coco, y sal natural para suplementar minerales, incluyendo el hierro.21
Yodo y fluoruro
El yodo es esencial para la sΓntesis de hormonas tiroideas, de manera que no es sorprendente que la glΓ‘ndula tiroides sea donde el cuerpo almacena aproximadamente tres cuartos de su contenido total de yodo. La Dr. Ronda Nelson describe este sistema de almacenamiento como una βcuenta de ahorrosβ que periΓ³dicamente requiere volver a llenarse.11 AdemΓ‘s de la necesidad de ingerir cantidades adecuadas de yodo, de acuerdo con la Dra. Nelson, tambiΓ©n necesitamos tener unos intestinos saludables (que faciliten la conversiΓ³n de una porciΓ³n de yodo a yoduro), y los cofactores adecuados (especialmente las vitaminas liposolubles, magnesio, selenio y la vitamina D) para permitir el transporte del yodo y su aprovechamiento por la tiroides. Por ejemplo, existen estudios que han identificado interacciones entre la vitamina A y el metabolismo del yodo, demostrando que las dietas deficientes en ambos nutrientes afectan el metabolismo de la tiroides a niveles mayores que las dietas deficientes solo en uno de ellos.25 La suplementaciΓ³n con vitamina A (a partir de una fuente natural como el aceite de hΓgado de bacalao) reduce el riesgo de hipotiroidismo y mejora la eficiencia del yoduro.25
Tres halΓ³genos tΓ³xicos (el bromo, el cloro y el flΓΊor) tienen estructuras similares a la del yodo. A causa de esta similitud, pueden apropiarse del espacio del yodo en la glΓ‘ndula tiroides, donde ejercen una influencia negativa y desplazan al yodo.8 Los tres elementos son preocupantes desde el punto de vista de la salud. Sin embargo, la adiciΓ³n industrial de compuestos fluorados sin purificar a los suministros municipales de agua para beber es particularmente ofensiva, dado que ejerce efectos negativos sobre la salud de los ciudadanos con regularidad, y sin siquiera tener su consentimiento, a cambio de un beneficio para los dientes que no es mΓ‘s que un supuesto. (Dicho beneficio tan proclamado para los dientes es cuestionable, dada la creciente prevalencia de fluorosis dental.)26 Los compuestos aΓ±adidos al agua pΓΊblica incluyen al Γ‘cido fluorosilΓcico (un Γ‘cido lΓquido) y al fluorosilicato de sodio y fluoruro de sodio (en forma de polvos deshidratados), todos los cuales tambiΓ©n son frecuentemente contaminados con cantidades de arsΓ©nico que distan de ser insignificantes.27 Los servicios pΓΊblicos de agua en los Estados Unidos no solo obtienen sus insumos quΓmicos fluorados de la industria estadounidense de fertilizantes fosfatados, sino tambiΓ©n de China, donde la supervisiΓ³n suele ser negligente.27
Destacados neurΓ³logos expertos afirman que los compuestos fluorados son neurotΓ³xicos,28 sin embargo, el Centro para el Control y la PrevenciΓ³n de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglΓ©s), persiste en celebrar la fluoraciΓ³n del agua como uno de los principales logros en el campo de la salud pΓΊblica. Como resultado, es difΓcil para los investigadores residentes en Estados Unidos obtener financiamiento para estudiar los efectos adversos de la fluoraciΓ³n para la salud. En otros paΓses los investigadores han logrado mayores avances. Por ejemplo, un estudio del aΓ±o 2015 en Reino Unido -donde alrededor del diez por ciento de la poblaciΓ³n recibe agua fluorada (en contraste con casi dos tercios de la poblaciΓ³n en Estados Unidos)- tomΓ³ ventaja de la disponibilidad de informaciΓ³n detallada acerca de la fluoraciΓ³n del agua, e informaciΓ³n sobre la prΓ‘ctica general para evaluar los efectos del fluoruro en la tiroides en los casos de prevalencia de hipotiroidismo.10
Los investigadores encontraron que los consultorios mΓ©dicos ubicados en Γ‘reas fluoradas reportaban casi el doble de prevalencia de hipotiroidismo en comparaciΓ³n con los consultorios en las Γ‘reas no fluoradas, haciendo aflorar βpreocupaciones acerca de la validez de la fluoraciΓ³n comunitaria como una medida segura de salud pΓΊblica.β10
En estudios en ratas, investigadores en la India han observado que exponer a las ratas a fluoruro de sodio por treinta dΓas induce disfunciΓ³n en la tiroides, y que la βanormalidad estructural de los folΓculos de la tiroides por la intoxicaciΓ³n por fluoruros claramente indica su efecto tΓ³xico contra la tiroides.β29 Otros investigadores de la India han administrado agua con altas concentraciones de fluoruro a ratas expresamente para estudiar los βcambios inducidos por el fluoruro en el estado de las hormonas tiroideas.β30 Al haber estudiado a las ratas por tres generaciones, el equipo investigador documentΓ³ βefectos generacionales o cumulativos del fluoruro en el desarrollo de la prole de las ratas cuando los fluoruros han sido ingeridos con regularidad a lo largo de mΓΊltiples generaciones.β Debido a que las hormonas tiroideas juegan un rol tan crucial en el desarrollo del cerebro, los investigadores concluyeron que los cambios en los niveles hormonales de la tiroides pueden haber βdesequilibrado el sistema de oxidantes/antioxidantesβ y asΓ haber reducido la memoria en el aprendizaje.30
Un estudio en humanos llevado a cabo en India considerΓ³ que lo escolares estaban viviendo en βzonas de fluorosis endΓ©micaβ, donde los niΓ±os no solo exhibΓan fluorosis dentalΒ extendida por toda la poblaciΓ³n, sino tambiΓ©n un bajo Coeficiente Intelectual, junto con otros problemas del desarrollo.31 Mientras que las autoridades de salud pΓΊblica de los Estados Unidos definen a la fluorosis dental como una condiciΓ³n normal y benigna que simplemente βproduce cambios en la apariencia del esmalte dentalβ,32 la fluorosis en realidad es un signo de envenenamiento crΓ³nico por fluoruros.26 Particularmente, entre este grupo de investigadores de la India, la fluorosis es vista como un indicador de desΓ³rdenes del desarrollo; ellos notan que los fluoruros son capaces de βinterferir con el funcionamiento de la glΓ‘ndula tiroidea y causar cambios degenerativos en el sistema nervioso central y afectar a todo el funcionamiento del cerebro.β31 Al igual que sus colegas en Reino Unido, estos investigadores de la India estΓ‘n alarmados por las polΓticas de salud pΓΊblica en cuanto a la fluoraciΓ³n del agua bebible, especialmente a la luz de los crecientes efectos negativos que ocasiona a la salud y de la enfermedad tiroidea subyacente que ha sido detectada en su muestra de adolescentes.
Conclusiones
Existen muchos otros factores que influencian la salud de la tiroides y el funcionamiento del sistema endocrino como un todo. La Dra. Ronda Nelson enlista al estrΓ©s como el primero de los factores que deben ser atendidos. En adiciΓ³n a controlar nuestro propio estrΓ©s, la experta en la enfermedad de Hashimotoβs, Izabella Wentz, considera fundamental dar soporte al hΓgado y a las glΓ‘ndulas adrenales, sanar los intestinos, y evaluar otros factores βde raΓzβ como las infecciones y las toxinas.3 Si bien remediar el mal funcionamiento de la tiroides puede parecer una empresa difΓcil, debemos saber que muchos de los pasos que uno realiza al adoptar una dieta y un estilo de vida como sugiere la Weston A. Price Foundation, son de por sΓ un gran avance en direcciΓ³n a nutrir apropiadamente a nuestra glΓ‘ndula tiroides.
ANEXO
QUΓMICOS QUE AFECTAN EL SISTEMA ENDOCRINO, HIPOTIROIDISMO Y AUTISMO
Raphael Kellman, pionero en medicina holΓstica, se ha dedicado a divulgar la relaciΓ³n entre el hipotiroidismo y el trastorno del espectro autista.33 Muchas lΓneas de evidencia respaldan la relaciΓ³n que Γ©l presenta. El Dr. Kellman enfatiza que tanto el feto en desarrollo, como el infante, son altamente susceptibles a toda la gama de quΓmicos que alteran el sistema endocrino, los cuales han sido asociados tanto con la enfermedad de la tiroides como con el autismo. Entre estos quΓmicos estΓ‘n los bifenilos policlorados (PCBs), los Γ©teres difenil polibromados, los percloratos, los ftalatos, los dioxinos, el bisfenol A (BPA), los metales pesados, y mΓ‘s.
El Dr. Kellman seΓ±ala que, si bien para otras enfermedades podemos decir que βla dosis hace al venenoβ, el efecto de los quΓmicos que son disruptores endocrinos funciona bajo otras reglas. Kellman continΓΊa: βEn este caso, βes el momento de la ocurrencia lo que hace al venenoβ β¦En otras palabras, el desarrollo neurolΓ³gico es como un ballet de quΓmicos, dependiente de que el mensaje hormonal correcto sea enviado y recibido precisamente en el momento correcto y en la cantidad adecuada. Esta particularidad del desarrollo neurolΓ³gico abre ventanas de vulnerabilidad.β En pocas palabras, βIncluso pequeΓ±as dosis de aquellos quΓmicos que alteran el sistema endocrino, que puede que en adultos no tengan mΓ‘s que un efecto pequeΓ±o, pueden tener efectos devastadores en el feto, el neonato y el infante.β33
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