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6 de mayo de 2016, por Christopher Masterjohn
Traducido por VerΓ³nica Belli Obando
LOS ROLES BIOLΓGICOS DE LA GRASA SATURADA, UN NUTRIENTE TAN DEMONIZADO Y A LA VEZ HEROICO
Desde la apariciΓ³n de la βHipΓ³tesis de la dieta y el corazΓ³nβ en los aΓ±os 1960s, la idea de que la grasa saturada es grasa βmalaβ ha dominado las ciencias de la nutriciΓ³n y la medicina. Esto, combinado con la observaciΓ³n de que podemos producir nuestra propia grasa saturada a partir de los carbohidratos, nos ha hecho subestimar lo que otros campos -como la bioquΓmica y la biologΓa celular- han esclarecido en el mismo periodo de tiempo: que las grasas saturadas juegan roles esenciales en el cuerpo y son necesarias para la vida y la salud.
He criticado a la hipΓ³tesis de la dieta y el corazΓ³n en repetidas ocasiones, sin embargo, este artΓculo no serΓ‘ una de ellas. En su lugar, en este artΓculo explorarΓ© los roles esenciales de las grasas saturadas y la pregunta de si es que las grasas saturadas pueden beneficiar a la salud humana y, si es asΓ, cΓ³mo.
DEFINICIΓN DE GRASAS SATURADAS
La categorΓa Γcidos Grasos Saturados es una de las tres categorΓas generales para los Γ‘cidos grasos. Las otras dos son Γcidos Grasos Monoinsaturados y Γcidos Grasos Poliinsaturados. En comparaciΓ³n con aquellos que son monoinsaturados y poliinsaturados, los Γ‘cidos grasos saturados tienen forma recta y se agrupan con facilidad. Aquellos que son monoinsaturados tienen menor tendencia o facilidad que los saturados para agruparse, y aquellos que son poliinsaturados son los que mΓ‘s difΓcilmente se agrupan. Esta es la razΓ³n por la que en climas templados las grasas con gran proporciΓ³n de Γ‘cidos grasos saturados, como la mantequilla o el aceite de coco, serΓ‘n sΓ³lidas a temperatura ambiente, mientras que los aceites monoinsaturados como el aceite de oliva permanecerΓ‘n en estado lΓquido. Asimismo, en refrigeraciΓ³n, el aceite de oliva lentamente se irΓ‘ solidificando, mientras que los aceites poliinsaturados como el aceite de maΓz permanecerΓ‘n lΓquidos incluso siendo refrigerados.

Esta cualidad se debe en parte a las distintas maneras en que los distintos Γ‘cidos grasos se distribuyen en los alimentos. A diferencia de los humanos y otros animales de sangre caliente, las plantas no regulan su propia temperatura y estΓ‘n sujetas a los cambios en la temperatura del ambiente. Las plantas que crecen en climas tropicales, como las palmeras del coco y la palma, producen aceites con un alto contenido de Γ‘cidos grasos saturados para mantener su estructura, mientras que las plantas que crecen en climas templados, como los Γ‘rboles de oliva, producen aceites que contienen una menor cantidad de Γ‘cidos grasos saturados. De manera similar, los peces tambiΓ©n estΓ‘n sujetos a las temperaturas ambientales de las aguas que habitan, y es por eso que los peces que nadan en aguas muy frΓas acumulan grandes cantidades de Γ‘cidos grasos insaturados. Como serΓ‘ discutido mΓ‘s adelante, este efecto del clima tiene una gran influencia en el contenido de grasas saturadas de las diferentes dietas tradicionales.
GRASAS SATURADAS EN LAS DIETAS TRADICIONALES
Uno de los mitos mΓ‘s populares en relaciΓ³n a las grasas saturadas es que la dieta moderna industrializada -referida muchas veces como la dieta estadounidense o dieta βamericanaβ- tiene un contenido alto de grasa saturada en comparaciΓ³n con la mayorΓa de dietas tradicionales, debido supuestamente a que la abundancia de la modernidad nos habrΓa permitido incrementar nuestra dependencia en los alimentos de origen animal. Este mito se sostiene en dos ideas equivocadas: la primera es que las grasas animales son predominantemente saturadas y las grasas vegetales son predominantemente insaturadas, y la otra es que la dieta estadounidense es, en comparaciΓ³n a los registros histΓ³ricos, alta en grasa saturada.
Como se muestra en la Tabla 1, las grasas y aceites con las menores cantidades de Γ‘cidos grasos saturados son de origen vegetal, pero aquellas grasas y aceites con las mayores cantidades de Γ‘cidos grasos saturados tambiΓ©n lo son. En tΓ©rminos generales, las grasas animales tienden a ser una mezcla principalmente de Γ‘cidos grasos saturados y Γ‘cidos grasos monoinsaturados, con una pequeΓ±a cantidad de Γ‘cidos grasos poliinsaturados. Como resultado, las grasas y aceites de origen animal ocupan las zonas medias del espectro, y su contenido de Γ‘cidos grasos saturado, en general, podrΓa ser descrito como moderado.


Como se muestra en la Tabla 2, las dietas tradicionales mΓ‘s ricas en grasas saturadas no eran aquellas con el mayor contenido de alimentos de origen animal, sino las dietas de las Islas del PacΓfico que dependΓan fuertemente del coco. Cuando comparamos las dietas tradicionales de tres Islas del PacΓfico distintas -Kitava, Pukapuka y Tokelau-, el determinante principal de su contenido de grasa saturada es la proporciΓ³n relativa entre el consumo de coco y de tubΓ©rculos almidonosos.1,2 Como resultado, estas dietas derivan el grueso de sus calorΓas ya sea de los carbohidratos o de las grasas saturadas. La dieta de Tokelau es notable porque contiene el consumo mΓ‘s alto de grasas saturadas que haya sido registrado en el mundoΒ: alrededor de la mitad de su total de calorΓas es cubierto con grasas saturadas. Esto es alrededor de cuatro veces el consumo promedio de grasa saturada en Estados Unidos.3 La dieta de Kitava se destaca porque su contenido total de grasa es muy bajo segΓΊn los estΓ‘ndares de Estados Unidos -apenas mΓ‘s del 20 por ciento del total de las calorΓas- sin embargo, el porcentaje del total de las calorΓas que proviene de grasas saturadas en la dieta Kitava es 50 por ciento mayor que en la dieta de Estados Unidos.
PodrΓamos tomar a los Inuit como un ejemplo de dependencia extrema en alimentos animales. La dieta tradicional Inuit, basada en alimentos marinos, contiene un 10-12 por ciento de grasas saturadas4, prΓ‘cticamente la misma cantidad que el promedio estadounidense, estimado en 11 por ciento. Ciertamente, una dieta basada en carne y lΓ‘cteos de rumiantes tendrΓa un mayor porcentaje de grasas saturadas de origen animal que una dieta marina, pero queda claro que las comparaciones expuestas son suficientes para mostrar que la ingesta de grasas saturadas estΓ‘ en funciΓ³n de los alimentos especΓficos que conforman el grueso de la dieta -y no de su origen animal o vegetal.
MΓ‘s aΓΊn, si ampliamos nuestro panorama al punto de observar los estΓ‘ndares en la historia de la alimentaciΓ³n de la humanidad, tendrΓamos que decir que el contenido de grasa saturada en la dieta tΓpica estadounidense es moderado -y no alto, como a menudo se seΓ±ala.
A continuaciΓ³n, pasaremos a responder si la grasa saturada de nuestra dieta tiene un aporte benΓ©fico importante para nuestra salud, examinando los roles esenciales de los Γ‘cidos grasos saturados en nuestro cuerpo.
ROLES ESTRUCTURALES DE LOS ΓCIDOS GRASOS SATURADOS5
Podemos dividir los roles biolΓ³gicos de los Γ‘cidos grasos saturados en dos grandes categorΓas: roles estructurales y roles de fuente de energΓa. Primero veamos sus roles estructurales:
En el contexto de la temperatura relativamente constante de nuestros cuerpos, las grasas saturadas cumplen la funciΓ³n de limitar la fluidez de nuestras membranas celulares, mientras que las grasas insaturadas cumplen la funciΓ³n justamente opuesta. Nuestras cΓ©lulas buscan lograr el correcto balance entre diferentes Γ‘cidos grasos para lograr la cantidad Γ³ptima de fluidez; consecuentemente, por lo general, la mitad de los Γ‘cidos grasos de la membrana celular son saturados.
Las membranas celulares son descritas comΓΊnmente como βmosaicos fluidosβ; estΓ‘n compuestas de una fase lipΓdica que tiene una consistencia similar al aceite de oliva, salpicada de proteΓnas, algunas de las cuales se desplazan libremente mientras que otras se mantienen en una posiciΓ³n firme. Γcidos grasos especΓficos -principalmente el miristato de catorce carbonos, el palmitato de diecisΓ©is carbonos, y el estearato de dieciocho carbonos- forman las anclas moleculares que unen muchas proteΓnas a la membrana. Estas proteΓnas a menudo serΓ‘n ancladas en regiones especΓficas llamadas βbalsas lipΓdicasβ, ricas en Γ‘cidos grasos saturados que brindan la estabilidad necesaria para mantener a las proteΓnas en su debida posiciΓ³n.

El proceso de anclar una proteΓna con miristato es conocido como miristoilaciΓ³n. De manera similar, anclar a una proteΓna con palmitato es conocido como palmitoilaciΓ³n, y anclar a una proteΓna con estearato es llamado estearoilaciΓ³n. AdemΓ‘s de anclar las proteΓnas a las membranas, los Γ‘cidos grasos en menciΓ³n pueden ser utilizados como interruptores de encendido-apagado para las proteΓnas, o para seΓ±alar a quΓ© destino especΓfico se dirigirΓ‘n dentro de diferentes compartimentos de la cΓ©lula.
Desafortunadamente, la reputaciΓ³n de las grasas saturadas como las grasas βmalasβ, y la asunciΓ³n de que no existe necesidad de consumir grasa saturada en la dieta debido a que podemos sintetizarlas nosotros mismos, nos ha llevado a una escasez de investigaciΓ³n en torno a la pregunta de si el consumo de grasas saturadas pueda beneficiar estos procesos.
Sin embargo, en medio de esto, sobresale un estudio publicado en la revista Nature en el aΓ±o 2015.6 Los investigadores manipularon genΓ©ticamente a la mosca de la fruta para eliminar su habilidad de sintetizar estearato (Γ‘cido esteΓ‘rico, saturado). Dado que las moscas de la fruta carecΓan de estearato, no podΓan estearoilar una proteΓna mitocondrial especΓfica, y, en consecuencia, sus mitocondrias se destrozaban. Este efecto se revirtiΓ³ cuando les administraron estearato a travΓ©s de la dieta.
Posteriormente los investigadores consideraron a la enfermedad de Parkinson como una condiciΓ³n patolΓ³gica en la que este proceso podrΓa ser importante, debido a que el pΓ‘rkinson estΓ‘ asociado con la fragmentaciΓ³n de la mitocondria. Utilizaron un modelo genΓ©tico establecido para el pΓ‘rkinson en las moscas de la fruta, con el cual las moscas presentaban fragmentaciΓ³n mitocondrial, neurodegeneraciΓ³n, control motor daΓ±ado, y una esperanza de vida reducida. Alimentar a las moscas con estearato revirtiΓ³ tremendamente los cambios en su funcionamiento nervioso, control motor y esperanza de vida, y revirtiΓ³ por completo la fragmentaciΓ³n mitocondrial.
A pesar de que no serΓa sensato generalizar directamente estos experimentos que han sido realizados en moscas de la fruta a lo que podrΓa pasar en humanos, sΓ cabe destacar que presentan pruebas de que el estearato en nuestra dieta puede, bajo ciertas condiciones, cubrir los roles particulares del estearato que son esenciales para nuestro funcionamiento mitocondrial.
SINTETIZANDO NUESTRA PROPIA GRASA SATURADA
Dado que estΓ‘ claro que somos capaces de sintetizar nuestra propia grasa saturada a partir de los carbohidratos, lo que necesitamos es preguntarnos si somos capaces de hacerlo en la cantidad necesaria para gozar de salud Γ³ptima, y si existe alguna razΓ³n para que consideremos preferible el consumo directo de grasa saturada en la dieta. A pesar de que, hasta donde sΓ©, no existen investigaciones que hayan generado una respuesta clara e inequΓvoca a esta pregunta, una manera de abordar la pregunta indirectamente es mirar la cantidad de grasa saturada que sintetizamos bajo distintas condiciones, y comparar aquellos valores con la cantidad mΓ‘xima de grasa saturada que somos capaces de sintetizar.
La conversiΓ³n de carbohidrato a grasa es conocida como <<lipogΓ©nesis βde novoβ>>. Esta ruta inicialmente permite la sΓntesis de palmitato. El palmitato posteriormente podrΓ‘ ser convertido en otras grasas saturadas, en grasas monoinsaturadas, y -en grado muy limitado- en grasas poliinsaturadas.
Bajo casi toda condiciΓ³n medible, la lipogΓ©nesis de novo es una ruta extremadamente poco comΓΊn en humanos.7 En una dieta occidental, los hombres saludables sintetizarΓ‘n entre uno y dos gramos de grasa al dΓa, mientras que las mujeres saludables sintetizarΓ‘n una cantidad similar (1-2g) en la fase luteal de su ciclo menstrual, y sintetizarΓ‘n entre tres y seis gramos de grasa diarios en la fase folicular. En la obesidad, la diabetes, las infecciones y otras enfermedades inflamatorias, la lipogΓ©nesis de novo llega a ser entre tres y seis gramos diarios. En una dieta de 70 por ciento carbohidratos y 15 por ciento grasas -similar pero ligeramente menor en grasas que la dieta Kitava (Tabla 2)– la sΓntesis de lΓpidos se eleva a diez gramos diarios. Estos valores sugieren que, bajo la mayorΓa de condiciones, la sΓntesis endΓ³gena (nuestra producciΓ³n interna) de grasa es mucho menor que la cantidad consumida en la dieta. El valor mΓ‘ximo ocurre en una dieta compuesta de 70 por ciento carbohidratos y 15 por ciento grasas, donde podrΓamos esperar que una persona tΓpicamente consuma alrededor de 30 gramos de grasa en la dieta, y sintetice internamente diez gramos de grasa.
Existe una condiciΓ³n bajo la cual la lipogΓ©nesis de novo puede convertirse en una ruta principal para los humanos: cuando la ingesta total de carbohidratos excede el gasto total de energΓa de una persona, la capacidad de convertir los excedentes energΓ©ticos de carbohidratos en grasa se vuelve prΓ‘cticamente ilimitada, alcanzando los quinientos gramos diarios e incluso mΓ‘s.8 A pesar de que esta condiciΓ³n tiene poca si es que alguna relevancia prΓ‘ctica, deja en claro que la lipogΓ©nesis de novo normalmente se mantiene por debajo de diez gramos diarios, no porque no tengamos la habilidad de sintetizar mΓ‘s que eso, sino porque bajo condiciones ordinarias nuestros cuerpos βeligenβ no hacerlo.
ParecerΓa, entonces, que la lipogΓ©nesis de novo es usualmente una ruta menor debido a que los cuarenta gramos de grasa total al dΓa que normalmente comemos son mΓ‘s que suficientes para suministrar todos los Γ‘cidos grasos especΓficos que necesitamos para cubrir sus roles estructurales, o porque existe algΓΊn costo asociado con la lipogΓ©nesis de novo que excede cualquier beneficio que pudiΓ©ramos obtener al reforzar aquellos roles estructurales.
El mayor costo asociado con la lipogΓ©nesis de novo es que utiliza energΓa transportada por la NADPH, que es una forma de niacina (vitamina B3) que transfiere energΓa de la glucosa a otros sistemas. Estos sistemas incluyen los procesos anabΓ³licos por los que sintetizamos grasas y colesterol, pero tambiΓ©n incluyen la defensa antioxidante, la desintoxicaciΓ³n, el reciclaje de nutrientes como el folato y la vitamina K. Si la taza de DNL incrementara excesivamente, estarΓa haciΓ©ndolo a expensas de la energΓa necesaria para la defensa antioxidante, la desintoxicaciΓ³n, y el reciclaje de nutrientes (ver Figura 1).

Figura 1. Tasas excesivas de lipogΓ©nesis requerirΓan la utilizaciΓ³n de energΓa que es necesaria para otros procesos crΓticos. La lipogΓ©nesis de novo (la sΓntesis de Γ‘cidos grasos endΓ³gena) requiere de ingresos de energΓa de NADPH. El NADPH es una forma de niacina (vitamina B3) que carga energΓa desde la glucosa y la transporta a sistemas que participan en procesos anabΓ³licos (construcciΓ³n) y de reducciΓ³n (aΓ±adiendo electrones a otras cosas). En tΓ©rminos prΓ‘cticos, esto incluye la sΓntesis de colesterol, neurotransmisores, y nucleΓ³ticos; la defensa antioxidante y la desintoxicaciΓ³n, y el reciclaje de la vitamina K y el folato. PodrΓa esperarse que la sΓntesis de cantidades excesivas de grasa comprometa a la llegada de energΓa a estos otros sistemas, y por ende comprometa procesos crΓticos como la defensa antioxidante, la desintoxicaciΓ³n, y el reciclaje de nutrientes.
Todo apuntarΓa a que es muy probable que una dieta donde el contenido total de carbohidratos excede el gasto total de energΓa signifique un riesgo serio de comprometer estos otros procesos, sin embargo, una dieta con tal contenido de carbohidratos es extremadamente rara. Al mismo tiempo, no estΓ‘ claro si podemos obtener algΓΊn beneficio de salud al consumir una proporciΓ³n de grasa-a-carbohidrato que sea tan alta como para disminuir la tasa diaria de lipogΓ©nesis de novo de 10 gramos a 1-6 gramos. De hecho, segΓΊn las cifras, es poco probable que la dieta tradicional Kitavan suprima la lipogΓ©nesis de novo, y sin embargo los Kitavan son notablemente saludables (con una dieta de poco mΓ‘s del 15 por ciento de grasas).
Parece poco probable, ademΓ‘s, que nuestros requerimientos diarios de grasa para satisfacer los roles estructurales de los Γ‘cidos grasos sean mayores a cuarenta gramos diarios, ya que la razΓ³n principal por la que ingerimos alimentos es para la obtenciΓ³n de energΓa. Cada uno de nosotros tiende a consumir su propio peso en comida varias veces al aΓ±o. Solo una pequeΓ±a porciΓ³n de esa comida se utiliza para como fuente de las molΓ©culas que construyen nuestros tejidos. Otra porciΓ³n se utiliza para obtener la energΓa que alimenta nuestros movimientos internos, como nuestros latidos del corazΓ³n y los movimientos respiratorios de los pulmones, y para alimentar los movimientos mayores a los que nos referimos como βactividad fΓsicaβ. La gran mayorΓa de nuestra comida, sin embargo, se utiliza para obtener la gran cantidad de energΓa que invertiremos en el mantenimiento y la reparaciΓ³n de tejidos, y para liberar cantidades copiosas de calor dentro de nuestro medio. Por eso, a continuaciΓ³n, exploraremos algunos de los beneficios de los Γ‘cidos grasos especΓficos en el metabolismo de la energΓa.
ΓCIDOS GRASOS DE CADENA MEDIA EN LA PΓRDIDA DE PESO
En el contexto de una comida mixta, los carbohidratos estimulan nuestra insulina, la cual, en proporciΓ³n a la cantidad de carbohidratos que se consuman, nos apartan del metabolismo de las grasas hacia el metabolismo de los carbohidratos. Esto significa que, si el contenido de carbohidratos en nuestra comida cubriera nuestra necesidad inmediata de energΓa, utilizarΓamos los carbohidratos para energΓa y almacenarΓamos las grasas. Si el contenido de carbohidrato de la comida cubriera la mitad de nuestra necesidad inmediata de energΓa, utilizarΓamos todo el carbohidrato para energΓa y cubrirΓamos el dΓ©ficit utilizando parte de las grasas que estamos consumiendo.
Esto ocurre a travΓ©s de una serie de mecanismos: la insulina promueve la absorciΓ³n de los triglicΓ©ridos al tejido adiposo, previene que los Γ‘cidos grasos libres sean liberados del tejido adiposo a la sangre, y apaga la lanzadera de carnitina, que transporta Γ‘cidos grasos a la mitocondria donde pueden ser utilizados para obtener energΓa. Sin embargo, algunos Γ‘cidos grasos son inmunes a este efecto debido a su pequeΓ±o tamaΓ±o. Los Γ‘cidos grasos de diez o menos carbonos -los cuales son todos saturados- viajan directamente hacia el hΓgado a travΓ©s de la vena porta inmediatamente despuΓ©s de la digestiΓ³n, y de esta manera escapan los efectos de la insulina en el almacenamiento de la grasa en el tejido adiposo. Una vez en el hΓgado, estos Γ‘cidos grasos se escurren fΓ‘cilmente en la mitocondria sin la necesidad de la lanzadera de la carnitina, escapando asΓ de los efectos de la insulina en la lanzadera. Entonces el hΓgado convierte a los productos de la degradaciΓ³n de estos Γ‘cidos grasos en cetonas, que son enviadas a la sangre para ser utilizadas por otros tejidos como el cerebro. Como resultado, el contenido de carbohidratos de una comida mixta no suprime la utilizaciΓ³n simultΓ‘nea de esos pequeΓ±os Γ‘cidos grasos como energΓa.
Dada esta diferencia entre los Γ‘cidos grasos mΓ‘s cortos y los mΓ‘s largos, podrΓamos esperar que los Γ‘cidos grasos cortos incrementen el desembolso total de energΓa. Dado que un gasto mΓ‘s alto de energΓa en el cerebro podrΓa originar que el cerebro perciba positivamente una abundancia de alimento, podrΓamos tambiΓ©n esperar que los Γ‘cidos grasos mΓ‘s cortos disminuyan la ingesta de alimentos. Estas teorΓas han sido respaldadas por los estudios de investigaciΓ³n que han utilizado el aceite de triglicΓ©ridos de cadena media, conocido como aceite βMCTβ, compuesto exclusivamente de Γ‘cidos grasos de ocho carbonos y diez carbonos. Reemplazar a los Γ‘cidos grasos de cadena larga con aceite MCT en el desayuno suprime la ingesta de comida en el almuerzo.9 El reemplazo a largo plazo de los Γ‘cidos grasos de cadena larga por aceite MCT lleva a un mayor desembolso de energΓa,10 y en el contexto de un programa de pΓ©rdida de peso, lleva a una pΓ©rdida mayor de peso corporal y grasa corporal.11 En general, todos los estudios mencionados sugieren que utilizar el aceite MCT en lugar de otras grasas podrΓa disminuir la ingesta de comida en cuarenta y cinco calorΓas diarias, al mismo tiempo que incrementar el gasto de energΓa en cuarenta y cinco calorΓas diarias, resultando en un dΓ©ficit calΓ³rico neto de noventa calorΓas diarias.
El aceite de coco -a diferencia del aceite MCT- contiene solo el 15 por ciento de sus Γ‘cidos grasos en la forma de Γ‘cidos grasos con diez o menos carbonos. Por tanto, esperarΓamos que el aceite de coco tenga un efecto similar, pero aproximadamente seis veces menor. Este pequeΓ±o efecto se irΓa acumulando con el tiempo, pero serΓa difΓcil de detectar en un estudio que dure solo semanas, y tomarΓa mucho tiempo para que un individuo vea los resultados.
El aceite de coco se compone en alrededor del 45 por ciento de Γ‘cido lΓ‘urico. El Γ‘cido lΓ‘urico a menudo se considera un Γ‘cido graso de cadena media, pero tiene doce carbonos y se comporta mΓ‘s como un Γ‘cido graso de cadena larga que como un Γ‘cido graso de cadena media en cuanto al metabolismo energΓ©tico de la mitocondria. Este es un potencial punto de confusiΓ³n ya que, si el Γ‘cido lΓ‘urico es incluido en la contabilizaciΓ³n de Γ‘cidos grasos de cadena media en el aceite de coco, dirΓamos que el aceite de coco es 60 por ciento Γ‘cidos grasos de cadena media, cuando en realidad solo el 15 por ciento de sus Γ‘cidos grasos se comporta de manera similar a aquellos que se encuentran en el aceite MCT.
Sin embargo, el Γ‘cido lΓ‘urico tiene sus propios e importantes beneficios, mΓ‘s notablemente para el sistema inmune. Los triglicΓ©ridos que contienen Γ‘cido lΓ‘urico pueden convertirse en la digestiΓ³n en monolaurina, sustancia que presenta actividad ante una gran variedad de bacterias, hongos, y virus, incluyendo la candida, el estafilococo, el Helicobacter pylori, la influenza, el Epstein-Barr, el sarampiΓ³n y el VIH.12
AdemΓ‘s del aceite de coco, la otra grasa que contiene Γ‘cidos grasos con diez o menos carbonos es la mantequilla. Alrededor del 6 por ciento de los Γ‘cidos grasos de la mantequilla muestran esta caracterΓstica, pero los Γ‘cidos grasos en la mantequilla no son de cadena media sino de cadena corta. Estos Γ‘cidos grasos tambiΓ©n son utilizados para la obtenciΓ³n de energΓa con mucha mayor facilidad que los Γ‘cidos grasos de cadena larga; entre estos Γ‘cidos grasos en la mantequilla el principal es el butirato. El butirato, como veremos a continuaciΓ³n, tiene beneficios especiales para la salud intestinal y metabΓ³lica.
BUTIRATO, SALUD INTESTINAL Y SALUD METABΓLICA
El Γ‘cido graso saturado de cadena corta denominado βbutiratoβ toma su nombre del tΓ©rmino griego para mantequilla, ya que es en la mantequilla donde el butirato se encuentra en mayor abundancia. Un ser humano saludable obtiene grandes cantidades de butirato producido por la microflora de su colon a partir de la fibra dietaria. Las cΓ©lulas del colon se adaptan a la utilizaciΓ³n de este butirato como su fuente principal de energΓa. El butirato, aunque se produce principalmente en el colon, tiene efectos benΓ©ficos en todo nuestro cuerpo. Para aquellas personas que no toleran la fibra dietaria, o para las personas con desΓ³rdenes intestinales, consumir butirato a travΓ©s de la dieta con el consumo de mantequilla, podrΓa -en teorΓa- replicar algunos de los beneficios de la producciΓ³n microbacteriana de butirato en el colon.
En un estudio piloto sin grupo control13, se administrΓ³ cuatro gramos diarios de butirato oral por ocho semanas a trece pacientes con enfermedad de Crohnβs ligera a moderada. Nueve de esos pacientes mejoraron, siete de los cuales experimentaron remisiΓ³n completa de la enfermedad. Se esperarΓa que el butirato dietario sea absorbido en el intestino delgado sin alcanzar el colon. De hecho, este estudio encontrΓ³ que el butirato oral solo mejorΓ³ las manifestaciones de la enfermedad de Crohnβs en el intestino delgado, no en el intestino grueso. La cantidad de butirato utilizada en el estudio es equivalente a la cantidad en una barra de mantequilla al dΓa. Esto eleva la posibilidad de que el consumo de mantequilla pueda ser particularmente benΓ©fico para las personas con inflamaciΓ³n en el intestino delgado.
Para enfermedades localizadas especΓficamente en el colon, se necesita una manera alternativa de administrar el butirato que sobrepase el intestino delgado. En un ensayo clΓnico cruzado y aleatorizado de diez pacientes con colitis ulcerativa que no respondΓan o eran intolerantes al tratamiento convencional14, los enemas de butirato redujeron la frecuencia de heces de cinco veces diarias a dos veces diarias, detuvieron la descarga de sangre en nueve de diez pacientes, y condujeron a mejoras del 40 por ciento en los niveles de inflamaciΓ³n.
Los experimentos animales sugieren que el butirato tiene beneficios metabΓ³licos que van mucho mΓ‘s allΓ‘ del intestino. La infame dieta experimental basada en manteca de cerdo que denominaron βdieta alta en grasasβ, hecha por la empresa Research Diets, en la que aproximadamente cincuenta mil ratones alrededor del mundo estΓ‘n siendo engordados a toda hora, deja de causar obesidad en los ratones cuando al mismo tiempo se administra una pequeΓ±a cantidad de butirato. En un estudio15, los animales que fueron alimentados con esta dieta sin butirato desarrollaron la obesidad y la disfunciΓ³n metabΓ³lica que era de esperarse, reflejado en los niveles altos de colesterol, triglicΓ©ridos e insulina en ayunas, y por la baja sensibilidad a la insulina; en cambio, los animales alimentados con la misma dieta y con cinco por ciento de butirato no engordaron y permanecieron metabΓ³licamente saludables.
Mientras que el butirato dietario no deberΓa ser visto como un reemplazo total para la producciΓ³n normal de butirato por nuestra microbiota del colon, estos estudios sugieren que el butirato ingerido de forma oral sΓ tiene muchos beneficios de salud positivos, especialmente en el contexto de una salud intestinal o metabΓ³lica comprometida.
ESTRΓS OXIDATIVO Y ABSORCIΓN DE NUTRIENTES
Un ΓΊltimo beneficio de los Γ‘cidos grasos saturados que vale la pena desarrollar es uno que comparten con los Γ‘cidos grasos monoinsaturados: la inmunidad que otorgan a las formas daΓ±inas de oxidaciΓ³n dentro del cuerpo humano. Excepto a temperaturas extremas, los ΓΊnicos carbonos dentro de un Γ‘cido graso que son vulnerables a reacciones oxidativas espontΓ‘neas y perjudiciales son aquellos que se sitΓΊan entre dos enlaces dobles. Las grasas saturadas no tienen ningΓΊn enlace doble, y las grasas monoinsaturadas solo tienen un enlace doble. Por tanto, las grasas saturadas y monoinsaturadas no poseen ningΓΊn carbono vulnerable. En contraste, las grasas poliinsaturadas tienen dos o mΓ‘s enlaces dobles, y por ende tienen uno o mΓ‘s carbonos vulnerables (ver Figura 2).

Figura 2. Los Γ‘cidos grasos poliinsaturadas son particularmente vulnerables a la peroxidaciΓ³n lipΓdica.
Los Γ‘cidos grasos poliinsaturados son, entre las tres clases de Γ‘cidos grasos, particularmente vulnerables a una forma de oxidaciΓ³n conocida como peroxidaciΓ³n lipΓdica. La peroxidaciΓ³n lipΓdica ocurre a travΓ©s de enzimas en el cuerpo en el contexto de procesos saludables altamente regulados, pero cuando ocurre de manera espontΓ‘nea destruye Γ‘cidos grasos valiosos y lleva a subproductos potencialmente tΓ³xicos. Los aspectos clave de esta forma perjudicial de peroxidaciΓ³n lipΓdica se muestran en esta figura. Un Γ‘cido graso poliinsaturado es cualquier forma de Γ‘cido graso con dos o mΓ‘s enlaces dobles carbono-carbono. Un Γ‘cido graso poliinsaturado es cualquier forma de Γ‘cido graso con dos o mΓ‘s enlaces dobles carbono-carbono, que son representados como lΓneas dobles. El carbono situado entre dos enlaces dobles es vulnerable a perder el hidrΓ³geno que tiene atado junto con el electrΓ³n que lleva asociado. Si esto ocurre, se transforma en un radical lipΓdico (no se muestra en la figura), que es sensible a unirse rΓ‘pidamente con el oxΓgeno para convertirse en un radical peroxil lipΓdico. El compuesto es un radical libre (representado por el punto), que simboliza que tiene un electrΓ³n libre. Los electrones tienen una fuerte tendencia a existir en pares, de manera que los radicales libres son altamente reactivos. El radical peroxil lipΓdico oxidarΓ‘ a otra molΓ©cula -usualmente la vitamina E, en sistemas biolΓ³gicos nutricionalmente adecuados- y de esta manera se convierte en un lΓpido peroxidado. Los lΓpidos peroxidados pueden fragmentarse en pequeΓ±os aldehΓdos como malondialdehido, y estos son peligrosos debido a que pueden unirse con proteΓnas y otras grandes molΓ©culas, y de esta manera alteran su estructura y funcionamiento, contribuyendo de manera potencial al daΓ±o de tejidos y la disfunciΓ³n metabΓ³lica. Dado que los Γ‘cidos grasos monoinsaturados solo contienen un doble enlace y los Γ‘cidos grasos saturados no contienen ninguno, este proceso no ocurre en los Γ‘cidos grasos saturados o monoinsaturados bajo las condiciones que predominan en el cuerpo humano.
Alimentarnos con una gran cantidad de grasas poliinsaturadas potencialmente podrΓa consumir nuestro suministro de nutrientes antioxidantes y hacer a nuestros tejidos mΓ‘s vulnerables a la oxidaciΓ³n daΓ±ina, sin embargo, evitar las grasas poliinsaturadas no necesariamente significa incrementar nuestro consumo de grasas saturadas, debido a que bien podrΓamos evitar las grasas poliinsaturadas reemplazΓ‘ndolas con grasas monoinsaturadas o con carbohidratos.
Este principio se convierte en un argumento a favor del consumo de mΓ‘s grasas saturadas y monoinsaturadas en el momento en que nos fijamos en la absorciΓ³n de las vitaminas liposolubles (vitaminas solubles en grasas). La grasa en la dieta es necesaria para solubilizar estas vitaminas y para estimular los Γ‘cidos biliares y las enzimas involucrada en su digestiΓ³n, y por ende es necesaria para su adecuada absorciΓ³n. Esta es una propiedad que comparten las grasas en general; cualquier grasa -incluso los aceites industriales- ayudarΓ‘n a mejorar la absorciΓ³n de estas vitaminas. Sin embargo, dado que algunas vitaminas liposolubles son vulnerables al daΓ±o oxidativo, las grasas saturadas y monoinsaturadas parecen ser superiores a las grasas poliinsaturadas para favorecer la absorciΓ³n de nutrientes. Por ejemplo, la grasa de res es superior al aceite de cΓ‘rtamo para promover la absorciΓ³n de carotenoides y su conversiΓ³n a retinol;16 de manera similar, el aceite de oliva es superior al aceite de maΓz para favorecer la absorciΓ³n de carotenoides.17
En los alimentos enteros y naturales, ademΓ‘s de promover la absorciΓ³n de las vitaminas liposolubles, las grasas saturadas estΓ‘n asociadas a otros nutrientes. Por ejemplo, la mantequilla es rica en Γ‘cidos grasos saturados a la vez que contiene vitaminas liposolubles valiosas. En este caso, las vitaminas en sΓ mismas coinciden en un mismo alimento con las grasas saturadas, por tanto, cuando alguien deja de consumir mantequilla por su contenido de grasa saturada, entonces inevitablemente estΓ‘ evitando tambiΓ©n su contenido de vitaminas. La mantequilla puede llegar a ser un alimento muy importante en nuestra dieta por su contribuciΓ³n de vitaminas liposolubles, y tambiΓ©n por facilitar la absorciΓ³n de las mismas al ser una grasa.
QUE NUESTRA ALIMENTACIΓN NO SE BASE EN EL MIEDO
Las grasas saturadas tienen roles estructurales que son fundamentales para nuestro cuerpo; ademΓ‘s, existen Γ‘cidos grasos saturados que presentan beneficios especΓficos para nuestro metabolismo energΓ©tico, inmunidad, salud intestinal y salud metabΓ³lica. Sobre la cantidad de quisiΓ©ramos consumir, dado que no existe suficiente evidencia para determinar que necesitemos de cierta cantidad de grasa saturada en nuestra dieta diaria, no tiene sentido tomar decisiones dietarias basados en el miedo a no estar consumiendo suficientes grasas saturadas. Por otro lado, y al mismo tiempo, debido a que las grasas saturadas juegan tantos roles benΓ©ficos, y debido a que nuestros cuerpos van a portar grandes cantidades de grasa saturadas, ya sea que las consumamos libremente o que decidamos evitarlas, entonces tampoco tiene sentido tomar decisiones dietarias basados en el miedo a estar consumiendo demasiada grasa saturada. Nuestras decisiones con respecto a nuestra alimentaciΓ³n deberΓan prescindir de ambos miedos, y en su lugar mirar al abanico de opciones de grasas saturadas que existen entre todos los alimentos, sabiendo apreciar que existe una amplia variedad de herramientas ante nosotros para permitirnos lograr nuestras necesidades y prioridades individuales. Antes que nada, la prioridad de todos nosotros deberΓa ser poder prepararnos comidas saludables que verdaderamente disfrutemos mientras comemos.
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El presente artΓculo formΓ³ parte de la revista trimestral de la Weston A. Price Foundation βWise Traditions in Food, Farming and the Healing Artsβ, en la ediciΓ³n de primavera de 2016.
Acerca de Christopher Masterjohn
Chris Masterjohn, PhD en nutriciΓ³n, ha sido un asiduo contribuyente de la revista Wise Traditions y es el creador del sitio web chrismasterjohnphd.com, dedicado a la nutriciΓ³n. Masterjohn es autor de cinco publicaciones en revistas cientΓficas indexadas, es bachiller en Historia y tiene un doctorado en Ciencias de la NutriciΓ³n por la Universidad de Connecticut. Ha trabajo como investigador asociado de la Universidad de Illinois, donde se dedicΓ³ a estudiar la interacciΓ³n entre las vitaminas A, D y K. Los contenidos de esta publicaciΓ³n son resultado de su trabajo y no necesariamente representan la postura de la Universidad de Illinois.
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