Por Sally Fallon y Mary G. Enig, PhD.
Traducido por VerΓ³nica Belli Obando.
Dr. Price visitΓ³ Γfrica en el aΓ±o 1935. El viaje que lo adentrarΓa en el continente africano iniciΓ³ en Mombasa, en la costa este de Γfrica, atravesando Kenya hacia el Congo Belga, y luego hacia el norte a travΓ©s de Uganda y SudΓ‘n.
Gracias a sus estudios en poblaciones aisladas que aΓΊn consumΓan sus dietas nativas, Price observΓ³ la resistencia y la buena salud de dichas poblaciones, y pudo compararla con los patrones de degeneraciΓ³n fΓsica presentes entre las personas modernas que vivΓan de los nuevos productos de la industria alimentaria βcomo el azΓΊcar refinada, la harina refinada, los enlatados y la leche condensada. Este contraste era mΓ‘s evidente en Γfrica que en el resto de los lugares que Price visitΓ³. Los extranjeros llegados Γfrica con una dieta de productos industriales eran susceptibles a las enfermedades infecciosas transportadas por mosquitos, piojos y moscas, asΓ como a las enfermedades crΓ³nicas modernas como el cΓ‘ncer, la enfermedad coronaria, los problemas intestinales, la apendicitis, la formaciΓ³n de piedras en los riΓ±ones y en la vesΓcula biliar, y las disfunciones hormonales. βEn todos los distritos se sabΓa que los extranjeros debΓan pasar un tiempo fuera cada pocos aΓ±os o cada aΓ±o si querΓan mantenerse a salvo. Los niΓ±os nacidos en ese paΓs de padres europeos generalmente pasaban varios de sus primeros aΓ±os en Europa o en AmΓ©rica para construir cuerpos que fueran aceptablemente normales.β1 En contraste, los nativos de Γfrica mostraban una tolerancia muy alta a las enfermedades infecciosas, incluyendo a la malaria transmitida por los mosquitos, el tifus y las fiebres transmitidas por piojos, y la enfermedad del sueΓ±o transmitida por la mosca tse-tse.
En Γfrica, Price tuvo la oportunidad de comparar las dietas de grupos nativos que consistΓan principalmente en carne con aquellas que consistΓan principalmente en vegetales. Los Masai de la RepΓΊblica de Tanganika, los Chewa de Kenya, los Muhima de Uganda, los Watusi de Ruanda y las tribus de Neurs en el lado oeste del Nilo en SudΓ‘n, eran todas tribus que criaban animales. Sus dietas consistΓan en gran parte de leche, sangre y carne, en algunos casos complementada con pescado y pequeΓ±as cantidades de granos, frutas y vegetales. Debido a su alto contenido de grasas animales, estas dietas eran ricas en las vitaminas liposolubles que son vitales para un adecuado desarrollo del cuerpo y para resistir la exposiciΓ³n a enfermedades, segΓΊn los descubrimientos de Price. Los Neurs eran un grupo que tenΓa gran aprecio por los hΓgados de los animales, al punto de considerarlos sagrados. Ellos los consumΓan tanto crudos como cocidos.β2
Estas tribus destacaban por sus cuerpos esbeltos y su altura. Entre algunos grupos las mujeres medΓan en promedio alrededor de 6 pies de alto, y muchos hombres alcanzaban casi los siete pies. Price y su esposa llevaron a cabo evaluaciones de su dentadura, las cuales mostraron muy poca incidencia de caries, por lo general en un porcentaje menor del 0.5 por ciento de dientes evaluados. Esta era la primera vez que Price se topaba con tribus completamente libres de caries: entre las tribus ganaderas de Γfrica, Price encontrΓ³ seis tribus completamente libres de caries quienes, ademΓ‘s, tenΓan una dentadura completamente alineada.
Las tribus de Bantu que consumΓan principalmente vegetales, como los Kikuyu y los Wakamba, eran agricultoras. Su dieta consistΓa en camotes, maΓz, frijoles, plΓ‘tanos, mijo y sorgo. Sus cuerpos eran menos robustos que los de las tribus que consumΓan grandes cantidades de carne; por lo general estos ΓΊltimos eran los grupos dominantes. En estos grupos Price sΓ encontrΓ³ caries dentales, en cantidades de entre el 5 y el 6 por ciento de todos los dientes evaluados βcifras que son pequeΓ±as en comparaciΓ³n con aquellas de las personas modernas alimentΓ‘ndose de lo que vende la gran industria. Es decir que, incluso entre los grupos que consumΓan muy pocas carnes, la incidencia de caries era baja, al igual que la incidencia de enfermedades degenerativas.
Muchos investigadores han declarado errΓ³neamente que los grupos de Bantu no consumΓan ningΓΊn tipo de alimento de origen animal. Algunas de estas tribus tenΓan algo de ganado bovino y caprino de donde obtenΓan leche y carne; comΓan pequeΓ±os animales, como sapos, y consumΓan una cantidad significativa de insectos. βLos nativos de Γfrica saben que en ciertas Γ©pocas del aΓ±o algunos insectos son particularmente ricos en atributos alimenticios, asΓ como saben que sus huevos son alimentos valiosos. Ellos capturas a una mosca que se reproduce en enormes cantidades en el Lago Victoria para consumirla fresca y para secarla para su almacenamiento. TambiΓ©n consumen a las hormigas y sus huevos.β3 Las abejas, las avispas, los escarabajos, las mariposas, las polillas, los grillos, las libΓ©lulas y las termitas son capturadas por igual para su consumo por las tribus de todo Γfrica.4 Estos insectos son ricos en los factores liposolubles encontrados en la sangre, en los Γ³rganos de animales, en el pescado y en la grasa de la mantequilla. Debe notarse, ademΓ‘s, que estos grupos llevaban una dieta especial durante la gestaciΓ³n y la lactancia βa diferencia de los grupos que consumΓan grandes cantidades de alimentos de origen animal, entre quienes al parecer no existΓa esa necesidad dado que su dieta estaba normalmente cargada de los factores necesarios para una reproducciΓ³n Γ³ptima y un desarrollo completo.
Price determinΓ³ que el grupo mΓ‘s saludable entre aquellos que estudiΓ³ eran los Dinka. Los Dinka son una tribu de SudΓ‘n que habita en las riberas del rΓo Nilo. Ellos no eran tan altos como la tribu ganadera de los Neurs, pero eran fΓsicamente mΓ‘s proporcionados y tenΓan mΓ‘s fuerza. Su dieta consistΓa principalmente en pescado y granos de cereales, lo cual quedΓ³ en Price como una gran lecciΓ³n a partir de sus estudios en Γfrica: el hecho de que la alimentaciΓ³n con la mayor capacidad para asegurar un desarrollo fΓsico Γ³ptimo es aquella de alimentos enteros que evita ambos extremos: el de una dieta prΓ‘cticamente carnΓvora como la de los Masai y el de una dieta prΓ‘cticamente vegetariana como la de los Bantu, y que, en cambio, incorpora tanto alimentos de origen animal como granos densos en nutrientes.
Un poco mΓ‘s de 40 aΓ±os despuΓ©s del viaje de Price, los doctores Edward Williams y Peter Williams escribieron su experiencia tratando personas en el Hospital Kuluva del distrito de Uganda al Oeste del Nilo.5 Para fines de la dΓ©cada de los 1970s, las tribus nΓ³mades que criaban ganado en su mayorΓa habΓan desaparecido. Los habitantes de la regiΓ³n eran campesinos agricultores, una mezcla de tribus nilΓ³ticas cuya dieta consistΓa de granos, usualmente mijo, harina de yuca, lentejas, manΓ, vegetales verdes como la espinaca y la col, y plΓ‘tanos, complementada con pequeΓ±as cantidades de leche, carne y pescado. Lamentablemente, los autores no hicieron menciΓ³n del consumo de insectos βun error que cometen muchos investigadores modernos. El mijo permanecΓa siendo procesado de manera artesanal. El tΓ© se habΓa convertido en la bebida favorita y el azΓΊcar era ahora muy popular: se reportΓ³ un consumo promedio de 100 g diarios como mΓnimo en adultos. El aceite de manΓ y el aceite de semilla de algodΓ³n hicieron su apariciΓ³n en las dietas.
Los doctores asociaron la incidencia de diabetes con el consumo de azΓΊcar. Se generalizaron los niveles altos de presiΓ³n sanguΓnea, que eran revertidos si se limitaba la ingesta de azΓΊcar. Las caries dentales eran cada vez mΓ‘s frecuentes mientras que otras enfermedades eran aΓΊn bastante raras (como la enfermedad coronaria isquΓ©mica, la constipaciΓ³n, las hemorroides, las venas varicosas, la apendicitis, los problemas de la tiroides, las ΓΊlceras, la artritis, la anemia y los cΓ‘lculos renales). Los alimentos nativos que aΓΊn eran parte de su dieta eran capaces de protegerlos de la incursiΓ³n de los productos refinados de la gran industria alimentaria.
En un artΓculo sobre los habitantes de Zimbawe, en Γfrica, el Dr. Michael Gelfand reportΓ³ que para el aΓ±o 1980 ya eran muy populares los productos alimenticios de la industria moderna como el pan blanco, el azΓΊcar refinada, la mermelada y el tΓ©.6 Sin embargo, su consumo se daba entre las comidas tradicionales que seguΓan siendo la parte principal de su alimentaciΓ³n, incluyendo las gachas de maΓz, los condimentos vegetales y alguna carne roja o ave. La incidencia de diabetes habΓa incrementado mientras que otras enfermedades seguΓan siendo raras βcon excepciΓ³n de la presiΓ³n alta que era bastante comΓΊn cuando Gelfand iniciΓ³ su prΓ‘ctica mΓ©dica en los aΓ±os 1940s. Γl observΓ³ que la hipertensiΓ³n entre las personas de Zimbawe no parecΓa predisponerlos a la enfermedad coronaria.
Tanto los Drs. Williams como el Dr. Gelfand, hicieron Γ©nfasis en que el culpable de la apariciΓ³n de caries dentales y diabetes no era el consumo de grasa animal sino el consumo de azΓΊcares refinados, sin embargo, sus artΓculos forman parte de una colecciΓ³n cuyos editores se inclinan por la hipΓ³tesis de los lΓpidos βaquella que dice que los productos de origen animal y las grasas saturadas son los causantes de la apariciΓ³n de la arteroesclerosis, la diabetes, la hipertensiΓ³n y la obesidad.
Mientras que el libro de Weston Price βNutrition and Physical Degenerationβ fue muy poco reconocido, el libro βWestern Diseases: Their Emergence and Preventionβ (βEnfermedades occidentales: su desarrollo y prevenciΓ³nβ) editado por H.C Trowell y D.P Burkitt, recibiΓ³ grandes menciones y alabanzas. Price notΓ³ que todos los grupos sanos de Γfrica consumΓan grasa animal, y que los grupos mΓ‘s saludables tenΓan un consumo moderado de vegetales, mas nunca una dieta basada en ellos; Burkitt y Trowell, sin embargo, postularon que el incremento de las enfermedades modernas entre las personas de Γfrica se debΓa al escaso consumo de vegetales fibrosos. Cabe destacar que Burkitt y Trowell no incluyen los resultados del investigador Gerge Mann en su trabajo, quien concluyΓ³ que el alto consumo de grasas animales de los Masai no los hacΓa propensos a la apariciΓ³n de la enfermedad coronaria.
Es asΓ que Burkitt y Trowell apuestan firmemente por la propuesta de reemplazar el consumo de los productos de origen animal con el consumo de granos, como una manera de βprevenir el cΓ‘ncer y la enfermedad coronariaβ y de βanticiparse a la escasez mundial de alimentosβ. Los escritos de Burkitt sobre la fibra dietaria hicieron crecer la demanda de granos enteros en la dieta estadounidense como mΓ©todo de prevenciΓ³n del cΓ‘ncer de colon y otras enfermedades del tracto intestinal. AsΓ fue que el tΓ©rmino βfibra dietariaβ pasΓ³ a ser de uso comΓΊn.
Lo que Burkitt y Trowell no difundieron es el hecho de que en las dietas tradicionales de Γfrica las personas no comΓan los granos como lo hacemos ahora: en forma de panes industriales, cereales frΓos, barritas energΓ©ticas y fideos, sino en la forma de gachas Γ‘cidas a raΓz de una leve fermentaciΓ³n. En toda Γfrica, estas gachas son preparadas fermentando maΓz, sorgo, mijo, o yuca. La preparaciΓ³n en casa comienza con el lavado de los granos para dejarlos en remojo entre 24 y 72 horas; luego se escurre el agua y se muelen los granos en hΓΊmedo. Los granos molidos finalmente son tamizados y lo que queda en el tamiz se descarta. En otras palabras, las personas en Γfrica descartaban gran parte de la fibra. La pasta suave que era obtenida se hierve para lograr unas gachas ligeramente Γ‘cidas. En otras ocasiones, la pasta se escurre por mΓ‘s tiempo y se deja fermentar hasta tomar una consistencia gelosa que se envuelve en hojas de banana y se consume como un aperitivo nutritivo y muy conveniente, dado que se puede transportar fΓ‘cilmente a los campos para comerlo sin necesidad de ninguna otra preparaciΓ³n.7 A menudo las gachas agrias se consumen crudas como βcerveza de sorgoβ, una pasta liviana y ligeramente alcohΓ³lica que es fuente de Γ‘cido lΓ‘ctico y muchas enzimas benΓ©ficas.8
La calidad nutricional de las gachas agrias hechas a partir de granos es muy superior a la de los productos hechos de cereales que se consumen en la modernidad. La fermentaciΓ³n incrementa la biodisponibilidad de los minerales dado que neutraliza el Γ‘cido fΓtico, incrementa el contenido de vitaminas, pre-digiere los almidones, y neutraliza los inhibidores de enzimas. La fibra insoluble puede ocasionar cambios desfavorables en el tracto intestinal a menos que primero haya pasado por remojo en un medio Γ‘cido.9 El salvado de avena, alto en Γ‘cido fΓtico, al igual que muchos productos afines, puede causar muchos problemas en la digestiΓ³n y asimilaciΓ³n que conducen a deficiencias minerales, sΓndrome del intestino irritable y dificultades autoinmunes como la enfermedad de Chronβs. Estudios de caso-control indican que el consumo de fibra de cereales puede estar relacionado con el desarrollo del cΓ‘ncer de colon.10
En sus conferencias, Burkitt seΓ±alaba que las heces de los africanos por lo regular eran grandes y suaves, y que sus tiempos de trΓ‘nsito eran rΓ‘pidos en comparaciΓ³n a las deposiciones duras y de trΓ‘nsito lento que habΓa observado en los europeos. La mejor explicaciΓ³n para esto serΓa la gran cantidad de alimentos fermentados que consumΓan βque son fΓ‘ciles de digerir y que contribuyen con la poblaciΓ³n de microbios en el intestino.
Otro alimento fermentado que solΓa consumirse a lo largo de Γfrica, y que ha sido obviado por la mayorΓa de investigadores, es una pasta hecha de langostinos secos y ajΓes picantes. Este condimento picante es una fuente rica de vitaminas liposolubles, ya que los langostinos tienen diez veces mΓ‘s vitamina D que los Γ³rganos. La vitamina D cumple un rol protector frente a la apariciΓ³n de cΓ‘ncer de colon y recto, de desΓ³rdenes nerviosos como la esclerosis mΓΊltiple, y de la osteoporosis11 βcondiciones extremadamente raras entre los africanos.
Muchos investigadores han notado que, junto con el azΓΊcar, el tΓ© y la harina blanca, los aceites vegetales, hechos a partir de manΓes, semilla de algodΓ³n o soya, han logrado ingresar a la dieta africana en reemplazo del aceite natural de palma βaltamente saturadoβ que en Γfrica solΓa ser un alimento bΓ‘sico por milenios. Esto significa que el consumo de grasas saturadas entre los africanos no ha incrementado, sino que ha disminuido. Al igual que la vitamina D, las grasas saturadas tienen un rol crucial en proteger al tracto intestinal del cΓ‘ncer y otras enfermedades, y en prevenir la osteoporosis.
Los mΓ©dicos que escriben sobre dietas estΓ‘n severamente limitados por su falta de familiaridad con los mΓ©todos bΓ‘sicos de cocina. Al leer el libro del Dr. Burkitt, uno se lleva la impresiΓ³n de que ninguno de los autores ha probado la comida tradicional de Γfrica ni ha observado su preparaciΓ³n. De lo contrario, hubieran sabido que los africanos regularmente cocinan patas de res para preparar caldos como base de sus sopas y estofados; a menudo se aΓ±ade pescado y langostinos secos a estos estofados, junto con carne, manΓ, vegetales y las partes cartilaginosas de las patas de res, y todo pasa a ser parte de una comida muy placentera. Los estadounidenses estΓ‘n reciΓ©n empezando a descubrir los beneficios para la salud del cartΓlago de res mientras que los africanos han disfrutado de ellos por siglos.
Burkitt declara que la sal es nueva en la dieta africana; sin embargo, Gefland afirma que la sal ha sido de uso comΓΊn entre los africanos por un largo periodo de tiempo. Price y otros investigadores han notado que en aquellas partes de Γfrica en que la sal era escasa, los nativos quemaban las hierbas ricas en sodio de las zonas hΓΊmedas y de esa forma las aΓ±adΓan a sus alimentos. La leche y la sangre estΓ‘n naturalmente cargadas de sal, al igual que los langostinos y los pescados que llegan al interior desde las zonas costeras. Asimismo, las pastas fermentadas de langostinos, encontradas en todo Γfrica, son extremadamente saladas.
Muchos alimentos tradicionales de Γfrica estΓ‘n a la venta en el mercado Oyingo Market Hyattsville en Maryland: pastas de langostinos, harina de ogi (elaborado a partir de mijo fermentado), aceite de palma, langostinos secos y pescado, manΓes, vegetales, hΓgado y patas de res. Sin embargo, la mayorΓa del espacio en la tienda estΓ‘ ocupado por los productos de la industria moderna, como aceites de cocina, cheetos, margarinas, azΓΊcar refinada y panes blancos, galletas y gaseosas. Solo aquellos que han migrado desde Γfrica recientemente compran los alimentos tradicionales, quienes por lo general tienen dentaduras alineadas y cuerpos bien formados. Los africanos mΓ‘s jΓ³venes y modernos, asΓ como los hijos de africanos nacidos en Estados Unidos, suelen optar por los productos de la industria moderna, y eso se deja ver: sus hijos son o muy delgados u obesos y tienen rostros estrechos con dentaduras mal formadas.
Puede que la medicina moderna sea capaz de paliar los efectos de los problemas de salud asociados a la degeneraciΓ³n fΓsica que viene ocurriendo desde que consumimos los productos de la industria moderna, sin embargo, solo el retorno a los alimentos y las tΓ©cnicas de preparaciΓ³n tradicionales pueden asegurar el retorno a la salud Γ³ptima en las futuras generaciones de africanos, tanto para aquellos que residen en AmΓ©rica como para aquellos que viven en Γfrica.
Referencias
- Price, Weston A, DDS,Β Nutrition and Physical Degeneration, The Price-Pottenger Nutrition Foundation, San Diego, CA, p 130
- Ibid, p 150
- Ibid, p 147
- Abrans, H Leon, Jr, βThe Preference for Animal Protein and Fat: A Cross Cultural Survey,βΒ Food and Evolution, Marvin Harris and Eric B Ross, eds, Temple University Press, Philadelphia, 1987
- Williams, Edward and Peter Williams, βUganda West Nile District,βΒ Western Diseases: Their Emergence and Prevention, HC Trowell and DP Burkitt, eds, Edward Arnold Publishers, Ltd, London, 1981, pp 188-193
- Gelfand, Michael, βZimbabwe,βΒ Ibid, pp 194-203
- Steinkraus, Keith H, ed,Β Handbook of Indigenous Fermented Foods, Marcel Dekker, Inc., New York, 189-198
- Ibid, pp 344-352
- Cassidy, Marie M, et al, βEffect of chronic intake of dietary fibers on the ultrastructual topography of rat jejunum and colon: a scanning electron microscopy study,βΒ The American Journal of Clinical Nutrition, 34: February 1981, pp 218-228
- Ausman, Lunne M, DSc, βFiber and Colon Cancer: Does the Current Evidence Justify a Preventive Policy?βΒ Nutrition Reviews, 51(2), pp 57-63
- Shelly, Emer and Geoffrey Dean, βMultiple Sclerosis,βΒ Western Diseases: Their Emergence and Prevention, Ibid, pp 7-12
Copyright:Β Β© 1999 Sally Fallon and Mary G. Enig, PhD. All Rights Reserved.Β First published inΒ Price-Pottenger Nutrition Foundation Health JournalΒ Vol 21, No 1. (619) 574-7763.
Acerca de Sally Fallon y Mary G. Enig, PhD
Sally Fallon Morell es la presidenta y fundadora de la FundaciΓ³n Weston A. Price y la fundadora de A Campaign for Real Milk (Una campaΓ±a por la leche de verdad). Es autora del libroΒ best-sellerβNourishing Traditionsβ (junto con Mary G. Enig) y del libro βNourishing Traditions Book of Baby & Child Careβ (junto con Thomas S. Cowan). TambiΓ©n es la autora de βNourishing Brothβ (junto con Kaayla T. Daniel).
Mary G. Enig, phD, FACN, CNS, es una experta de renombre internacional en el campo de la quΓmica de los lΓpidos. Ha liderado muchos estudios acerca del contenido y efecto de los Γ‘cidos grasos trans en Estados Unidos e Israel, y ha enfrentado con Γ©xito a las afirmaciones del gobierno que equivocadamente seΓ±alan que las grasas animales en nuestra dieta son las causantes de cΓ‘ncer y enfermedades cardiovasculares. La reciente alarma cientΓfica y de los medios pΓΊblicos sobre los posibles efectos adversos de los Γ‘cidos grasos trans ha incrementado la atenciΓ³n a su trabajo. Es una nutricionista licenciada, certificada por la Junta de Nutricionistas Especializados; trabaja dando atenciΓ³n individual a pacientes y tambiΓ©n como consultora estatal y de empresas; contribuye con diversas publicaciones cientΓficas como editora; es parte de la Universidad Americana de NutriciΓ³n, y presidenta de la AsociaciΓ³n de Nutricionistas de Maryland. Es la autora de alrededor de 60 artΓculos tΓ©cnicos y presentaciones, asΓ como una conferencista renombrada. Es la autora del libro βKnow Your Fatsβ (Conoce las grasas que consumes) y del libro βEat Fat Lose Fatβ (Come grasa y adelgaza).
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Un buen reportaje, el cual nutre de conocimiento y que de una manera se demuestra que los productos alimenticios industrializados hacen daΓ±o a la humanidad, pero que se ha hecho indispensable en la misma