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Por Adele Hite
Necesitamos una nueva manera de definir โsaludableโ
Represento a la Healthy Nation Coalition, un grupo defensor de la salud pรบblica dedicado a cambiar nuestra definiciรณn de lo que significa comer โsaludableโ, y tambiรฉn represento a todas aquellas personas que han intentado llevar una dieta saludable de acuerdo a la definiciรณn oficial de lo que esto significa y han obtenido como resultado sobrepeso, obesidad o alguna otra enfermedad, debido a que fui una de ellas cuando comรญa de acuerdo a las recomendaciones dietรฉticas oficiales.
Empecรฉ una nueva formaciรณn universitaria porque, trabajando en una clรญnica en Duke, conocรญ a muchas personas en mi misma situaciรณn: personas que estaban pasรกndola mal, aumentando de peso y perdiendo salud, intentando forzar a sus cuerpos a sentirse bien bajo un patrรณn de alimentaciรณn cuyos beneficios para la salud no han sido probados โporque puedo decir que la dieta recomendada no ha sido probada.
Sabemos que no ha sido debidamente probada porque el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) hace la siguiente afirmaciรณn en el documento de Guรญas Alimentarias del 2010: โLos patrones de alimentaciรณn han sido desarrollados para atender los requerimientos nutricionales sin exceder los requerimientos calรณricos. Si bien sus beneficios a la salud no han sido especรญficamente probados, son similares a las propuestas de la dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertensionย โ Aproximaciones dietรฉticas para detener la hipertensiรณn) y consistentes con muchos de los patrones de alimentaciรณn de la dieta Mediterrรกnea.โ
Las primeras Guรญas Alimentarias para los estadounidenses fueron publicadas en 1980. Luego de 16 aรฑos de seguir una dieta baja en grasas y basada en granos y cereales โcomo se nos recomiendaโ habรญa aumentado de peso en sesenta libras y vivรญa luchando con recuperar mi figura: cada vez comรญa menos y me ejercitaba mรกs. Finalmente, perdรญ quince libras de tanto evitar comer; sintiรฉndome cansada y miserable.
Despuรฉs de investigar mucho encontrรฉ โal igual que muchos pacientes de la clรญnicaโ que cuando comรญamos aquellos alimentos que la USDA nos habรญa dicho que no comamos, nos sentรญamos mucho mejor, perdรญamos peso, y nuestro nivel general de salud aumentaba. Hablo de alimentos como huevos, mantequilla en los vegetales, grasa de cerdo e incluso filetes de carne roja. Los pacientes que conocรญ con diabetes tipo 2 lograban controlar sus niveles de azรบcar en sangre y revertir sus sรญntomas en lugar de que la enfermedad continue avanzando hasta perder el funcionamiento de los riรฑones, perder la vista o incluso perder una extremidad; cuando incluyeron grasa y redujeron los granos y cereales altamente procesados en sus comidas, les fue posibile reducir y en algunos casos incluso dejar sus medicamentos. Se sintieron mejor y perdieron peso. Esto pasรณ una y otra vez; entonces empezamos a preguntarnos por quรฉ se nos ha dicho que la mejor manera de alimentarnos es segรบn una pirรกmide alimentaria cuyas recomendaciones parecen no estar funcionando para muchos.
Desde un inicio, las recomendaciones dietรฉticas del paรญs han surgido de intereses politicos tanto como de conocimiento cientรญfico. Las primeras propuestas en cuanto a los objetivos nutricionales estuvo escrito por politicos y no por cientรญficos ni nutricionistas1, basados en la teorรญa -aรบn sin probar- de que reducir la ingesta de grasas reducirรญa las enfermedades coronarias, la diabetes y la obesidad.2 Asรญ, direccionaron al paรญs a consumir menos grasas saturadas y mรกs carbohidratos.
Estas guรญas han mantenido su posiciรณn los รบltimos treinta aรฑos, en los cuales los estadounidenses hemos hecho nuestro mejor esfuerzo por cumplirlas: hemos disminuรญdo nuestra ingesta de grasas y hemos incrementado nuestra ingesta de carbohidratos. Desde las primeras guรญas, el nรบmero de obesos en el paรญs ha aumentado en mรกs del doble y el nรบmero de personas con diabetes tipo 2 se ha triplicado.
El incremento dramรกtico de la obesidad en Estados Unidos empezรณ a inicios de los aรฑos 80s luego de la publicaciรณn de las primeras Guรญas Alimentarias para Estados Unidos, luego de la cual los estadounidenses gradualmente adoptaron una dieta con menos grasas y mรกs carbohidratos (harinas y todo tipo de azรบcares).
ยฟCรณmo llegรณ a suceder esto?
El USDA sostiene que la culpa es del โambiente obesogรฉnicoโ.5 Sin embargo, es el mismo USDA el que crea los lineamientos que controlan el ambiente en que se nos presentan los alimentos. Su principal herramienta promocional para la venta de productos alimenticios son las Guรญas Alimentarias en las cuales el USDA define lo que significa una alimentaciรณn saludable ; esta definiciรณn de โsaludableโ moldea lo que los consumidores demandan y lo que la industria de alimentos ofrece.
Es gracias a estas polรญticas que los granos mรกs baratos y los productos en base a cereales se encuentran en todas partes y son publicitados como elementos esenciales de una alimentaciรณn saludable. Durante los รบltimos treinta aรฑos, la energรญa disponible a partir de productos hechos de harina procesada y aceites industriales ha incrementado en casi 200 calorรญas diarias, mientras que la energรญa disponible a partir de alimentos como la carne, los huevos, las nueces, las frutas y los vegetales, ha incrementado en menos de 20 calorรญas (Figura 3).
Debido a que gran parte del incremento calรณrico en nuestra dieta en los รบltimos treinta aรฑos es debido al consumo de alimentos hechos de granos y cereales, muchos expertos de la nutriciรณn hoy coinciden en que no sรณlo importa cuรกntas calorรญas o cantidad estemos comiendo, sino quรฉ estamos comiendo, y afirman que las recomendaciones de una dieta baja en grasas son parte de las causas de la crisis de salud que azota nuestra naciรณn.6 Sin embargo, el USDA se reรบsa a aceptar la validez de la informaciรณn cientรญfica actual, asรญ como la opiniรณn de expertos, e insiste en que โuna dieta saludable es alta en carbohidratosโ.5
ยฟPor quรฉ una dieta alta en carbohidratos no es lo mรกs saludable para nosotros?
Los humanos tienen una preferencia inherente por los azรบcares y almidones. El mecanismo que los hace adictivos ha sido recientemente aclarado.7 Parece ser que no nos hacemos adictos a la sal ni a la grasa sino a los azรบcares y almidones: ยฟPodrรญamos comer mantequilla sola? – ยฟQuรฉ tanta mantequilla le quisiรฉramos poner a nuestro pan? En cambio, ยฟcuรกntos panes dulces podemos comer?
Los azรบcares y almidones que comemos causan un incremento en la segregaciรณn de insulina que promueve el almacenamiento de grasa en nuestro cuerpo e impide que la consumamos para obtener energรญa. El hecho de que la insulina se encuentre elevada de manera crรณnica es un factor de riesgo para la diabetes, la hipertensiรณn y la enfermedad coronaria.8
Los cientรญficos saben esto, sin embargo, cuando la evidencia cientรญfica contradice la definiciรณn del gobierno de lo que es saludable, entonces la ciencia es ignorada. No hay quien controle a los que tienen el control. No existen penalidades para el USDA si lo que ellos dicen no estรก teniendo buenos resultados. En cambio, son muchas las concecuencias para nosotros. Las recomendaciones de las Guรญas Alimentarias han causado, y seguirรกn causando, mucho daรฑo a muchas personas.
Las Guรญas del aรฑo 2010 se enfocaron en que contemos y controlemos las calorรญas, a pesar de que la ciencia nos muestra que los patrones de alimentaciรณn restrictivos, en niรฑos y adolescentes, conllevan a un incremento elevado de obesidad y otros desรณrdenes del comportamiento alimentario.9,10 Muchos hombres y mujeres intencionalmente pasan hambre y restringen a sus cuerpos a consumir muy pocas grasas, disminuyendo -cada vez mรกs- su ingesta calรณrica. Pocos de ellos logran sus objetivos de esta manera. Como naciรณn, pagamos el precio de tener que cubrirย costos de salud cada vez mรกs elevados; en nuestras familias, vemos disminuir nuestra calidad de vida y perdemos a nuestros seres amados por enfermedades. Mientras tanto, el USDA continua controlando las polรญticas de alimentos y nutriciรณn en Estados Unidos.
Los mensajes que nos hacen temer a los alimentos enteros, con todo su contenido de grasa, no estรกn basados en pruebas certeras con bases cientรญficas, y nos alejan de alimentos altos en nutrientes como los huevos y la carne, y, en su lugar, nos hacen creen que es normal consumir los productos refinados โaltos en mรกrgenes de ganancia para la industriaโ โy fortificadosโ hasta llegar a lo que el USDA define como nutritivo.
Lo que pasa donde se produce la comidaโฆ.
Los monocultivos (grandes cultivos de una sola especie de los que la comida industrial depende) agotan los suelos y envenenan nuestros rรญos con los restos de pesticidas y fertilizantes que emplean. Las โcarnesโ de tofu, en consecuencia, no son buenas para nosotros, pero tampoco lo son para los agricultores ni para el ambiente. Sabemos que muchas personas en el movimiento del veganismo estรกn ahรญ porque tienen buenas intenciones โen cambio, no muy buena informaciรณnโ sin embargo, disminuir nuestra ingesta de alimentos de origen animal significarรญa tener que hacer mรกs monocultivos que continรบen perjudicando a las personas y al medio ambiente.
Las personas merecemos estar enteradas de la verdad de la nutriciรณn, y los productores de alimentos merecen un mejor trato. La tierra merece ser bien cuidada.
Cuando las primeras Guรญas Alimentarias fueron creadas, nuestro entendimiento de la relaciรณn entre la nutriciรณn, las enfermedades crรณnicas y el ambiente en que crecen los alimentos, no era claro: no sabรญamos quรฉ pasarรญa cuando eligiรฉramos este รบnico lineamiento dietรฉtico dirigido por mandamientos autoritarios. Probablemente la autoridad no hubiera podido predecir la explosiรณn de productos alimenticios con bajo contenido de grasa y alto contenido de azรบcar y almidones que ocurriรณ. La autoridad tal vez no hubiera podido predecir los avances en la ciencia que descubrirรญan no solo el proceso de adicciรณn que nos incita a seguir consumiendo estos productos, ni los mecanismos que revelan cรณmo estos productos pueden cambiar la expression de nuestro material genรฉtico y predisponer a toda una generaciรณn de niรฑos a desรณrdenes metabรณlicos, incluyendo la diabetes y obesidad.13.14 La autoridad a cargo tal vez no tenia manera de saber que sus recomendaciones tendrรญan efectos devastadores en aquellas minorรญas que los cientรญficos describen como โespecialmente susceptibles a las dietas altas en granos y cereales ultraprocesadosโ.15,16
Sin embargo, ahora sรญ lo sabemos. Las Guรญas Alimentarias de Estados Unidos se han convertido en una herramienta polรญtica poderosa de gran alcance, con consecuencias que no solo afectan nuestra elecciรณn de quรฉ comer todos los dรญas, con las consecuencias en la salud que ello significa, sino que tambiรฉn han afectado a la salud del medio ambiente y a la economรญa, y, como resultado, a nuestro futuro. Ninguna entidad del gobierno deberรญa tener tal poder sin ser estrictamente regulada.
Finalmente, considero que lo que necesitamos es una entidad con integridad y autoridad suficiente para coordinar la creaciรณn de unas Guรญas Alimentarias con un amplio entendimiento de la complejidad de la alimentaciรณn humana y de su impacto mรกs allรก de nuestra salud: desde su relaciรณn con el medio ambiente hasta la economรญa, la seguridad nacional y nuestro futuro como sociedad.
En definitiva, no son los consumidores ni los productores primarios de alimentos quienes se benefician de la pirรกmide alimentaria que ha sido propuesta, sino todas las grandes empresas de productos altamente refinados que obtienen un altรญsimo margen de ganancia. Es tiempo de que cuestionemos lo que se nos dice y de exigir unas guรญas alimentarias mรกs sensatas en lugar de unas que nos encaminan hacia el consumo de gran cantidad de productos hechos de carbohidratos refinados.
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El presente artรญculo fue parte de la revista trimestral de la Fundaciรณn Weston A. Price โWise Traditions in Food, Farming and the Healing Artsโ en la ediciรณn de Primavera de 2011.
Acerca de Adele Hite
Adele Hite es nutricionista; Magister en Nutriciรณn y PhD. en Epidemiologรญa Nutricional. ย Su trabajo abarca el estudio de las polรญticas alimentarias, la ciencia nutricional y la salud pรบblica.
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ANEXO
Evidencia contradictoria: un reporte al Comitรฉ Consultor de las Guรญas Alimentarias de 2010
Un reporte escrito por Adele Hinte y otros, publicado en la revista Nutrition (26 (2010): 915-924), reta al comitรฉ de las Guรญas Alimentarias de Estados Unidos de 2010 por ignorar o subestimar la evidencia que exonera a las grasas saturadas y muestra que las dietas altas en carbohidratos pueden ser las culpables de las tasas crecientes de obesidad y enfermedades crรณnicas en el paรญs. โA pesar de decir que se rigen de una metodologรญa basada en evidencia, el reporte del comitรฉ demuestra muchas debilidades en aspectos fundamentales, incluyendo la carencia de evidencia relevante; la interpretaciรณn poco objetiva de la literature, y la afirmaciรณn de conclusiones y/o recomendaciones que no reflejan las limitaciones o controversias de la ciencia. Una evaluaciรณn objetiva de la evidencia presente en el reporte presentado por el comitรฉ no deberรญa concluir una condena en contra de las dietas bajas en carbohidratos.โ
El reporte de Hite y su equipo hizo notar que a lo largo de los ultimos 30 aรฑos, mientrasย que la obesidad se ha duplicado, las calorรญas diarias procedentes de los alimentos con grasa โcomo las carnes, los huevos y las nuecesโ ha incrementado solo en 20 calorรญas al dรญa, mientras que las calorรญas diarias procedentes de productos hechos de harinas y cereales ha incrementado casi en 400 calorรญas al dรญa. En otras palabras, la obesidad ha crecido mientras la dieta estadounidence se ha modificado segรบn lo recomendado: la ingesta de grasa total y de grasa saturada ha disminuรญdo, mientras que la ingesta de carbohidratos ha aumentado.
El comitรฉ creรณ una Librerรญa de Evidencia Nutricional (NEL, por sus siglas en inglรฉs) con la finalidad de justificar las Guรญas que presentaron como โbasadas en cienciaโ. Sin embargo, la evidencia contenida en la NEL no es consistente con las conclusions del comitรฉ. Por ejemplo, muchos estudios en la NEL demuestran pรฉrdidas de peso equivalentes o incluso mayores en personas llevando dietas bajas en carbohidratos que no controlan explรญcitamente las calorรญas ni imponen comportamientos alimentarios restrictivos. De hecho, el 47 por ciento de los estudios citados en la NEL demuestran que las dietas bajas en carbohidrato o bajas en proteรญnas son mรกs efectivas para la pรฉrdida de peso.
En cuanto a los efectos de las grasas saturadas en los niveles de colesterol y en las tasas de enfermedades cardiovasculares, y en la diabetes de tipo 2, el comitรฉ declara que existe โevidencia contundenteโ que indica una asociaciรณn positiva entre las grasas saturadas y dichas condiciones. Pero el comitรฉ solo incluyรณ aquellos estudios de la NEL que midieron los efectos de las grasas saturadas en presencia de niveles altos de carbohidratos de manera simultรกnea. Los estudios que analizaron el consumo de grasas saturadas en dietas bajas en carbohidratos, en cambio, fueron excluรญdos. El caso mรกs serio es la exclusiรณn por parte del comitรฉ de un reciente meta-anรกlisis donde no se encontrรณ evidencia substancial capaz de enlazar el consumo de grasas saturadas con un incremento en el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
El comitรฉ consultor de las Guรญas Alimentarias seรฑala que reemplazar las grasas saturadas por grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas tendrรก un resultado positivo; sin embargo, en estudios que ellos mismos citan, se demuestran incrementos en los niveles de lipoproteinas aterogรฉnicas, disminuciรณn en el cholesterol HDL, y una variedad de respuestas metabรณlicas a la disminuciรณn de los niveles de grasa en diversos grupos poblacionales estudiados. El comitรฉ cita un meta-anรกlisis hecho por Jakobsen y otros, como evidencia de โuna asociaciรณn inversa significativeโ con la ocurrencia de enfermedades coronarias al sustituir a las grasas saturadas por aceites de grasa poliinsaturada. Sin embargo el comitรฉ tergiversa los verdaderos descubrimientos del meta-anรกlisis. La asociaciรณn era dรฉbil en general, y sรณlo podrรญa llamรกrsele significativa para mujeres mรกs jรณvenes de sesenta aรฑos. No hubo asociaciรณn para hombres en el estudio ni para las mujeres mayores de sesenta aรฑos.
El reporte del comitรฉ tambiรฉn declara que las dietas bajas en grasas traen beneficios para la diabetes; nuevamente, los estudios citados sรณlo muestran los resultados de dietas altas tanto en grasas como en carbohidratos, y no fueron considerados aquellos estudios que muestran el efecto de la disminuciรณn de la ingesta de carbohidratos en el control de los niveles de azรบcar en la sangre.
El reporte del comitรฉ, asimismo, recomienda cambiar nuestra dieta a una mรกs โbasada en plantasโ y consumir โcantidades moderadas de carnes magras y huevosโ. Sin embargo, ellos mismos seรฑalan que la evidencia que relaciona el consumo de carne con la apariciรณn de enfermedades crรณnicas es โpoca, limitada, insuficiente e inconsistenteโ, y reconoce que la proteรญna vegetal no tiene beneficios particulares y que puede ser nutricionalmente inadecuada.
La revisiรณn hecha por Hinteย y su equipo concluye que โla evidencia cientรญfica en favor de las recomendaciones del comitรฉ son inconclusasโ. La prevalencia del sobrepeso y la obesidad en los Estados Unidos se ha incrementado de forma dramรกtica en las รบltimas tres dรฉcadas y el nรบmero de personas diagnosticadas con diabetes tipo 2 se ha triplicado. Sin embargo el comitรฉ asesor de las Guรญas Alimentarias insiste en que sus recomendaciones de continuar los mismos lineamientos que nos han llevado a esta condiciรณn estรกn completamente respaldados por la ciencia.
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excelente escrito
Estoy de acuerdo.- Hemos sido engaรฑados por varias generaciones, pero se acabo, la luz y la verdad ha salido de las tinieblas.- Volvamos a lo natural.- Y seremos sanos y felices.-