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Mercurio: El mayor antinutriente
Por Sara Russell
Traducido por VerΓ³nica Belli
RESUMEN DEL ARTΓCULO
- Los profesionales de la salud no estΓ‘n tomando en cuenta los efectos crΓ³nicos de la exposiciΓ³n acumulativa de pequeΓ±as dosis de mercurio; en consecuencia, tampoco lo estΓ‘ haciendo el pΓΊblico en general. El mercurio puede ser la causa o un contribuyente de gran parte de las enfermedades crΓ³nicas, incluyendo los trastornos neurolΓ³gicos, las enfermedades cardiovasculares, el sΓndrome metabΓ³lico, la fatiga crΓ³nica, la fibromialgia, los problemas adrenales y de la tiroides, la autoinmunidad, los trastornos digestivos, las alergias, las sensibilidades quΓmicas, los problemas βmentalesβ, los trastornos del sueΓ±o y las infecciones crΓ³nicas como las de Lyme y Candida. En todas las personas experimentando muchos problemas de salud deberΓamos considerar la posibilidad de que estΓ©n sufriendo los efectos de la exposiciΓ³n al mercurio.
- Suele ser difΓcil diagnosticar la intoxicaciΓ³n por mercurio dado que las defensas naturales del cuerpo pueden enmascarar o retrasar los sΓntomas. Las defensas naturales estΓ‘n en funciΓ³n de la susceptibilidad genΓ©tica, los factores epigenΓ©ticos, la condiciΓ³n de los micronutrientes y la carga alostΓ‘tica. AdemΓ‘s, los individuos que retienen mercurio pueden mostrar niveles bajos en la sangre, orina y cabello.
- El marco de desarrollo desde la concepciΓ³n y a lo largo de la niΓ±ez temprana es una Γ©poca extremadamente vulnerable al mercurio. El mercurio es un agente tΓ³xico epigenΓ©tico (que afecta a las expresiones genΓ©ticas futuras) asΓ como una neurotoxina. El daΓ±o puede que sea permanente; por lo tanto, la prevenciΓ³n es clave.
- Para la mayorΓa de personas el mercurio es el agente tΓ³xico de mayor impacto en el cuerpo. Dado que promueve el estrΓ©s oxidativo y agota al cuerpo de antioxidantes protectores, incluyendo el glutatiΓ³n, el mercurio altera la capacidad del cuerpo de responder a las toxinas en generalβincluyendo al mismo mercurio.
- La toxicidad del mercurio incrementa los requerimientos nutricionales, tanto para reparar el daΓ±o como para proveer muchas enzimas que son cofactores y que pueden animar a las enzimas bloqueadas. La intolerancia a los carbohidratos puede ser un sΓntoma de la toxicidad por mercurio; en estos casos la grasa serΓa una mejor fuente de energΓa. Muchas personas con intoxicaciΓ³n crΓ³nica por mercurio han encontrado que una dieta densa en nutrientes es un buen punto de inicio para disminuir los sΓntomas. La suplementaciΓ³n personalizada tambiΓ©n puede ser de ayuda para recuperarse de niveles extremos de agotamiento nutricional extremo y de toxinas ajenas al cuerpo humano.
El mercurio es un agente tΓ³xico insidioso que puede causar o contribuir con muchas enfermedades crΓ³nicas. Sus efectos en varios sistemas del cuerpo pueden reforzarse entre ellos, iniciando un complicado proceso de daΓ±o y disfunciΓ³n. Por ejemplo, al inhibir el mecanismo de glutatiΓ³n, fundamental para la desintoxicaciΓ³n, el mercurio perpetΓΊa un ciclo vicioso de susceptibilidad y niveles altos de toxinas. Como resultado, el mercurio genera agotamiento de nutrientes, estrΓ©s oxidativo, disrupciΓ³n hormonal, alteraciΓ³n inmune y perturbaciones entre los neurotransmisores. Esto, en retorno, puede causar digestiΓ³n pobre, permeabilidad intestinal, alergias alimenticias, alteraciones en la flora intestinal y autoinmunidad.
A pesar de su habilidad para daΓ±ar profundamente el cuerpo, el mercurio fΓ‘cilmente elude su detecciΓ³n. AsΓ, muchas personas afectadas no tienen idea de que los problemas de salud que padecen, para los cuales no encuentran explicaciΓ³n, se deben a exposiciones de mercurio en el pasado. A esta confusiΓ³n se aΓ±ade el hecho de que los sΓntomas se pueden manifestar de manera diferente dependiendo de los niveles de exposiciΓ³n del individuo, el estilo de vida, la genΓ©tica y el estado de micronutrientes. En algunas personas, la toxicidad de mercurio puede aparecer en la forma de un problema autoinmune (como la tiroiditis de Hashimoto, la esclerosis mΓΊltiple o el lupus sistΓ©mico eritematoso), mientras que otra persona puede experimentar problemas de comportamiento, aprendizaje o desΓ³rdenes del Γ‘nimo. AdemΓ‘s, lo potencialmente prolongada que es su latencia significa que la apariciΓ³n de los sΓntomas muchas veces ocurre meses o aΓ±os luego de que termina la exposiciΓ³n.1,2
Muchos sΓntomas de la toxicidad del mercurio no son precisos y se asemejan al envejecimiento prematuro celular. En otros casos, hay sΓntomas mΓ‘s distintivos, como en el caso del eretismo. El tΓ©rmino eretismo (o enrojecimiento) indica tendencia de una persona a enrojecerse3 y es el sΓntoma que cubre una constelaciΓ³n de rasgos de la personalidad incluyendo la timidez, la bravura, la inseguridad, la brusquedad, la rigidez, la excitabilidad y la hipersensibilidad al criticismo y a la estimulaciΓ³n sensorial.4,6 Considerando los efectos que el mercurio puede ocasiones en las emociones, es probable que muchos problemas calificados como del carΓ‘cter, de la personalidad o debidos al estrΓ©s, estΓ©n siendo en verdad causados por grados leves de intoxicaciΓ³n por mercurio.
EXPOSICIΓN PROLONGADA Y TOXICIDAD
Por muchas razones, los profesionales de la salud no suelen dan buenas guΓas sobre los riesgos del mercurio. En primer lugar, el mercurio es tanto tΓ©cnica como polΓticamente difΓcil de estudiar. Por consiguiente, las conclusiones cientΓficas sobre algunos de sus riesgos siguen siendo una incertidumbre. En segundo lugar, los efectos del mercurio no son especΓficos y son multifactoriales. Finalmente, mucha de la exposiciΓ³n al mercurio es iatrogΓ©nicaβcausada por las recomendaciones de un profesional o instituciΓ³n de saludβlo cual lo convierte en un tema no muy popular. Es asΓ que posiblemente el pΓΊblico estΓ© recibiendo mensajes mezclados de parte de las autoridades de la salud con respecto a los riesgos de las exposiciones rutinarias al mercurio, dependiendo de si la exposiciΓ³n incluye el tratamiento dental, el consumo de comida marina o las vacunas.
Para la mayorΓa de personas, las principales fuentes de exposiciΓ³n al mercurio (ver Tabla 1) son el vapor de mercurio elemental de las amalgamas dentales y el metilmercurio (un compuesto orgΓ‘nico de mercurio) del pescado de la dieta. El etilmercurio (otro compuesto orgΓ‘nico de mercurio) en algunas vacunas que contienen timerosal provee cantidades menores, sin embargo pueden ser altamente tΓ³xicas durante el periodo vulnerable de la gestaciΓ³n y la niΓ±ez temprana.

Las tres formas de mercurio son absorbidas fΓ‘cilmente y distribuΓdas inmediatamente a lo largo de todo el cuerpo. Dado que son lipofΓlicas (es decir que tienen una afinidad por los lΓpidos) salen rΓ‘pidamente del torrente sanguΓneo atravesando las membranas biolΓ³gicas para concentrarse en las cΓ©lulas, incluyendo en las cΓ©lulas del cerebro.7 El mercurio es susceptible a ser arrastrado a los organelos altos en sulfuro (estructuras celulares especializadas) como la mitocondria. Una vez dentro de la cΓ©lula, el mercurio (cuyo sΓmbolo quΓmico es Hg) se oxida rΓ‘pidamente a Hg2+, que, siendo una forma hidrofΓlica (afΓn al agua) y lipofΓ³bica de mercurio, no puede pasar fΓ‘cilmente a travΓ©s de las membranas biolΓ³gicas. Esta forma de mercurio queda atrapada dentro de las cΓ©lulas y causa daΓ±o continuo.7 El mercurio es especialmente afΓn a las cΓ©lulas del cerebro, donde puede que sea retenido indefinidamente.7,8 Asimismo se acumula en los tejidos epiteliales, en Γ³rganos y glΓ‘ndulas como las glΓ‘ndulas salivares, la tiroides, el hΓgado, el pΓ‘ncreas, los testΓculos, la prΓ³stata, las glΓ‘ndulas sudorΓparas y los riΓ±ones, y el epitelio del tracto intestinal y la piel.7
De acuerdo a la Agencia de ProtecciΓ³n Ambiental (EPA, por sus siglas en inglΓ©s), entre el 2 y el 7 por ciento de mujeres en edad reproductiva en los Estados Unidos tienen niveles peligrosos de mercurio en sangre.9 Hay razones para creer que los niveles peligrosos normativos son muy permisivos. Un estudio de 2012 mostrΓ³ respuestas pobres al cortisol y marcadores altos de inflamaciΓ³n en personas con niveles de mercurio en sangre menores a los niveles establecidos por la EPA para riesgos potenciales de salud (5.8 microgramos por litro).10 Adicionalmente, cuatro desΓ³rdenes del desarrollo neurolΓ³gico (el dΓ©ficit de atenciΓ³n/desorden de hiperactividad, el autismo, las convulsiones y el tartamudeo) afectan a casi el 11 por ciento de los nacidos en Estados Unidos, un incremento del 30 por ciento en la ΓΊltima dΓ©cada.11 Las disminuciones subclΓnicas de la funciΓ³n cerebral son incluso mΓ‘s comunes; hoy llegan a afectar al 15 por ciento de los reciΓ©n nacidos.12
Puede que la toxicidad del mercurio estΓ© siendo amplificada por la exposiciΓ³n a otros metales tΓ³xicos, incluyendo el plomo, el cadmio y el aluminio. El mercurio y el plomo son particularmente sinΓ©rgicos. De hecho, hubo un estudio en el cual una dosis de mercurio suficiente como para matar al 1 por ciento de las ratas de laboratorio (dosis letal βLD01β), dada en combinaciΓ³n con una dosis de plomo suficiente como para matar al 1 por ciento, matΓ³ al cien por ciento de las ratas.13 Un estudio similar sobre el mercurio y el aluminio en cΓ©lulas neuronales cultivadas matΓ³ el 60 por ciento de las cΓ©lulas cuando las dos toxinas fueron combinadas en bajas dosis (LD01).14 Adicionalmente, la testosterona parece agravar la toxicidad del mercurio durante el desarrollo, mientras que el estrΓ³geno tiene un efecto protector contra el mercurio.15 Puede que esto explique por quΓ© hay mΓ‘s niΓ±os que niΓ±as diagnosticados dentro del espectro del trastorno autista y con trastornos de dΓ©ficit de atenciΓ³n.
EMPLASTES DENTALES DE AMALGAMAS
La amalgama dental, el material en los emplastes plateados que empezaron a usarse en el siglo noventa, estΓ‘ hecha en un 50% de mercurio. Los profesionales de la salud y de la salud dental determinaron que la amalgama es segura basΓ‘ndose en estudios que fueron diseΓ±ados para detectar daΓ±os conspicuos sin investigar efectos mΓ‘s sutiles o aquellos que aparecen en el largo plazo. En consecuencia, un consenso cientΓfico muy vago ha desestimado por mucho tiempo la validez de la intoxicaciΓ³n por mercurio proveniente de las amalgamas dentales, que seΓ±alan sΓ³lo aquellos estudios poblacionales que muestran que personas con alta exposiciΓ³n al mercurio, o incluso con una alta carga corporal de mercurio, no necesariamente tienen sΓntomas de toxicidad. Aquellos que culpan a las amalgamas de sus enfermedades han sido vistos con malos ojos.
Sin embargo, el mercurio es altamente volΓ‘til y las amalgamas constantemente liberan gas en la boca. La evidencia indica que la exposiciΓ³n desde las amalgamas es suficiente para causar daΓ±o a personas susceptibles.15 En el libro mΓ‘s reciente sobre la toxicologΓa de metales, los autores del capΓtulo sobre el mercurio estiman que las amalgamas dentales ocasionan enfermedades en aproximadamente el 1 por ciento de la poblaciΓ³n.7 Es probable que este cΓ‘lculo sea un subestimando dado que excluye otros diagnΓ³sticos que pueden tener un componente de mercurio, como la esclerosis mΓΊltiple. La OrganizaciΓ³n Mundial para la Salud (WHO, por sus siglas en inglΓ©s) estima que la dosis de mercurio tΓpicamente absorbida de las amalgamas va de 1 a 22 microgramos al dΓa, siendo la mayorΓa de entre 1 y 5 microgramos al dΓa.16 Muchos factores incluyendo el bruxismo, asΓ como tan sΓ³lo el mascado, pueden incrementar estas exposiciones a un rango mΓ‘ximo de alrededor de 100 microgramos diarios.7 La evidencia preliminar tambiΓ©n sugiere que algunos tipos de radiaciΓ³n electromagnΓ©tica, incluyendo la EMR de los telΓ©fonos celulares y de la resonancia magnΓ©tica de imΓ‘genes (MRI) puede incrementar la liberaciΓ³n de valor de mercurio de las amalgamas dentales.17
En los ΓΊltimos diez aΓ±os, estudios en humanos han documentado alrededor de una docena de variaciones genΓ©ticas comunes que expresan la creciente susceptibilidad al mercurio,1,18 indicando el hecho de que los genes conducen a la susceptibilidad (y resistencia) a la toxicidad del mercurio.19 Dado que el mercurio ataca al sulfuro en las proteΓnas y el cuerpo tiene decenas de miles de proteΓnas genΓ©ticamente determinadas que contienen sulfuro, puede que existan cientos de variaciones mΓ‘s, muchas de las cuales probablemente incluyen variantes que contribuyen con la susceptibilidad.7 Los genes βcandidatosβ estΓ‘n involucrados no sΓ³lo en la metilaciΓ³n y la desintoxicaciΓ³n, sino tambiΓ©n en la absorciΓ³n, transporte y metabolismo de vitaminas y minerales (es decir que son cofactores enzimΓ‘ticos). Desafortunadamente, aquellos que estΓ‘n a cargo de diseΓ±ar las polΓticas, asΓ como las autoridades de la salud y la industria dental, aΓΊn no consideran el factor de la susceptibilidad genΓ©tica. De hecho, para millones de niΓ±os y adultos cuya salud dental es cubierta por programas subsidiados (incluyendo la atenciΓ³n dental familiar militar y los servicios a los Nativos Americanos), la amalgama aΓΊn es prΓ‘cticamente la ΓΊnica opciΓ³n para la restauraciΓ³n dental.
En 2009, a pesar de la mucha evidencia cientΓfica contraria, la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos reiterΓ³ que la amalgama dental es segura. En 2016 los intereses pΓΊblicos estΓ‘n cuestionando este βdictamen finalβ sobre la amalgama en la corte federal. Los asuntos a litigar incluyen si la amalgama es considerada un implante, lo cual requerirΓa que los fabricantes den prueba de su seguridad, y si las advertencias de su toxicidad en el etiquetado deberΓan tambiΓ©n ser dadas a los pacientes. Noruega, Dinamarca y Suecia han prohibido la amalgama dental, y, para mayo de 2015, un comitΓ© cientΓfico de la ComisiΓ³n Europea recomienda que ninguna alternativa con mercurio sea usada para los emplastes dentales de mujeres embarazadas y niΓ±os.20
De hecho, las neuronas del feto son mΓ‘s sensibles que ningΓΊn otro tipo de cΓ©lula a los efectos tΓ³xicos del mercurio.7 El mercurio del cuerpo de la madre inmediatamente cruza la placenta y se acumula en el feto, como es revelado en autopsias de humanos y animales.7 En cultivos de tejidos, los efectos en el crecimiento del nervio son notorios y afloran a concentraciones de mercurio equivalentes a aquellas encontradas en los reciΓ©n nacidos de madres con amalgamas, sin que se sepa de otras exposiciones.7 AdemΓ‘s, los niveles de mercurio en el lΓquido amniΓ³tico, el cordΓ³n umbilical, el tejido de la placenta y la leche materna, estΓ‘n asociados significativamente, y en relaciΓ³n a la dosis, con la cantidad de emplastos dentales de amalgamas que tiene la madre.7,21 Los estudios humanos y animales demuestran incrementos en las tasas de abortos espontΓ‘neos, muertes neonatales, poco peso al nacer y trastornos del desarrollo asociados con la exposiciΓ³n al mercurio.7
Como si los efectos acumulativos de la exposiciΓ³n a la amalgama no fueran suficientes, la remociΓ³n descuidada de amalgamas tambiΓ©n puede causar exposiciones agudas al vapor de mercurio. Por consiguiente, aquellos pacientes que deseen reemplazar sus emplastos de amalgamas con alternativas menos tΓ³xicas deben evaluar si su dentista usa medidas de protecciΓ³n adecuadas. La International Academy of Oral Medicine and Toxicology (IAOMT) (Academia internacional de medicina oral y toxicologΓa), una organizaciΓ³n dental profesional, ha desarrollado un protocolo y programa de entrenamiento que intenta minimizar la exposiciΓ³n al vapor de mercurio para el paciente, el dentista y los empleados durante la remociΓ³n de la amalgama. En mujeres en edad reproductiva, la remociΓ³n de amalgamas deberΓa ser programada fuera de los 12 a 18 meses que preceden a la concepciΓ³n, elΒ embarazo y la lactancia.
EL PESCADO EN LA DIETA
La corteza terrestre y los ocΓ©anos liberan mercurio. Juntos hacen un 60-70 por ciento de las liberaciones anuales de mercurio a la atmΓ³sfera. El 40-30 por ciento restante es atribuible a la actividad humana.7 Una vez liberado en la atmΓ³sfera, ya sea de manera natural o por actividades humanas, el mercurio es depositado en el suelo y en el agua, donde ingresa a la cadena alimenticia. El mercurio se acumula en los peces, particularmente en los peces grandes del ocΓ©ano cuya vida es mΓ‘s larga.
Los niveles de mercurio en peces varΓan ampliamente segΓΊn la especie y por individuos, en un rango que va desde menos de 0.1 partes por millΓ³n (ppm) para el salmΓ³n y las sardinas hasta mΓ‘s de 1 ppm en algunas muestras de blanquillo, tiburΓ³n, pez espada y caballa. Una porciΓ³n tΓpica de pescado de 3,5 onzas (100 gramos) contiene a partir de 100 microgramos de mercurio. El atΓΊn contiene niveles moderados que varΓan por especie. La FDA ha fijado 1 ppm como nivel de alerta de contaminaciΓ³n para los peces comerciales; esto significa que las autoridades pueden confiscar todo producto que excede este umbralβpero eso no significa que de verdad lo hagan.
Debido a que parte de la liberaciΓ³n de mercurio es un suceso natural, los humanos siempre han encontrado algo de mercurio en el pescado. Siempre que los sistemas de defensa naturales del cuerpo estΓ©n funcionando, uno puede consumir algo de mercurio a travΓ©s del pescado mientras que sea con moderaciΓ³n. En personas saludables, las metalotioneΓnas intestinales (un tipo de molΓ©culas almacenadoras de metales, que pueden ser daΓ±adas progresivamente por el mercurio) pueden secuestrar el mercurio ingerido y lentamente facilitar su excreciΓ³n. El selenio, del que hablaremos mΓ‘s adelante, tambiΓ©n nos protege de alguna manera del mercurio y es encontrado en peces asΓ como en otros alimentos.
VACUNAS
Uno de los aspectos mΓ‘s controversiales alrededor de las vacunas es su contenido de mercurio. Antes del aΓ±o 2004, muchas vacunas para la infancia contenΓan timerosal, un conservante y adyuvante que es 50 por ciento etilmercurio. La exposiciΓ³n al timerosal en la niΓ±ez se elevΓ³ drΓ‘sticamente en los Estados Unidos durante la dΓ©cada de 1990 a medida que el Centro para el Control y la PrevenciΓ³n de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglΓ©s) aΓ±adΓa nuevas vacunas al plan de vacunas infantiles. En aquellos niΓ±os que por fueron sometidos estrictamente a dicho plan, es comΓΊn que se hayan aplicado hasta 187.5 microgramos de mercurio sΓ³lo en los primeros seis meses de vida.22 En la Tabla 2 se muestra la cantidad de mercurio de las vacunas recomendadas: tres dosis de cada una de DTaP, Hib, y HB, con dosis adicionales de DTap y Hib suministradas posteriormente.23

No existen estΓ‘ndares de seguridad regulatorios para el etilmercurio. Sin embargo, dado que la composiciΓ³n quΓmica del etilmercurio es similar a la del metilmercurio (la forma de mercurio presente en el pescado de la dieta), podemos comparar la dosis total de 187,5 microgramos de mercurio con la dosis referencial para el metilmercurio asignada por la EPA como segura. Dicha dosis referencial es de 0.1 microgramo diario por kilogramo de peso corporal para exposiciones crΓ³nicas, equivalente a 0.3 microgramos al dΓa para un reciΓ©n nacido y 0.6 microgramos al dΓa para un bebΓ© de seis meses de nacido. Promediando la exposiciΓ³n de 187.5 microgramos (suministrada en varias dosis concentradas) en el periodo de seis meses, la dosis resultante de 1.04 microgramos al dΓa es significativamente mΓ‘s alta que la dosis referencial que la EPA ha asignado como segura para la exposiciΓ³n al metilmercurio en infantes, de 0.3 a 0.6 microgramos totales al dΓa. AdemΓ‘s, la cifra asignada por la EPA puede que sea muy permisiva24,25 especialmente en el caso del etilmercurio. De hecho, puede que no haya umbral alguno si hablamos de impedir los efectos neuropsicolΓ³gicos adversos en niΓ±os,24,26 cuyos cerebros estΓ‘n desarrollΓ‘ndose rΓ‘pidamente. Adicionalmente, a diferencia del metilmercurio ingerido desde los peces, el etilmercurio que es inyectado no estΓ‘ sujeto a los mecanismos de defensa naturales relacionados con la ingestiΓ³n, incluyendo las metalotioneinas y el selenio.
En 1999, el Servicio de Salud PΓΊblica de Estados Unidos exigiΓ³ la eliminaciΓ³n del timerosal de las vacunas infantiles. Debido a asuntos de suministros y demandas, tomΓ³ varios aΓ±os para la transiciΓ³n a alternativas reducidas en timerosal o libres de timerosal.22 Sin embargo, mientras el timerosal empezΓ³ a ser descontinuado de otras vacunas pediΓ‘tricas, la vacuna de la influenza con mercurio se convirtiΓ³ en una nueva fuente importante de exposiciΓ³n al mercurio para fetos y niΓ±os. Esto es debido a que el CDC empezΓ³ a recomendar en 2002 que la vacuna de la influenza sea dada a niΓ±os desde los seis meses hasta los 23 meses, asΓ como a mujeres embarazadas en su segundo y tercer trimestre, a pesar de que la ΓΊnica vacuna aprobada para este grupo en ese tiempo era conservada con timerosal.22 Luego, el CDC incrementΓ³ de manera agresiva la dosis y aumentΓ³ la lista de grupos humanos objetivo para la vacuna de la influenza, recomendando ahora el doble de la dosis para niΓ±os de seis y siete meses, y con subsecuentes dosis anuales, asΓ como una dosis para todas las mujeres embarazadas ya no mΓ‘s limitada al segundo y tercer trimestre.22 A partir del aΓ±o 2013, mΓ‘s de la mitad de las vacunas para la influenza aΓΊn tenΓan conservantes con timerosal22 mientras que la disponibilidad de versiones libres de timerosal estaba sujetas a las dinΓ‘micas de la oferta y la demanda. Una escasez de vacunas libres de timerosal durante la estaciΓ³n de resfrΓos del 2015 llevΓ³ al gobernador de California a firmar a favor de que se permita de manera excepcional la administraciΓ³n de vacunas con mercurio en niΓ±os a pesar de la anterior restricciΓ³n a nivel estatal.
Al igual que las vacunas de multidosis para la influenza, algunas vacunas de multidosis para la meningitis meningococo y vacunas toxoide tetΓ‘nicas (no recomendadas para niΓ±os menores de seis aΓ±os de edad) tambiΓ©n contenΓan timerosal como un conservante, en cantidades que iban de 12.5 a 25 microgramos por dosis.27,28 A partir de 2016, algunas otras mezclas para vacunar a niΓ±os, como las vacunas combinadas de multidosis de DTaP y la DTaP/Hib, aΓΊn utilizaban timerosal en sus procesos de fabricaciΓ³n. En estas vacunas, mucho del timerosal luego es filtrado, dejando cantidades βtrazasβ de timerosal, de acuerdo al CDC.29 El resultado final, de acuerdo aquellos investigando el timerosal, es que βla mΓ‘xima exposiciΓ³n aproximada en el curso de toda una vida proveniente de vacunas conservadas con timerosal ahora es mΓ‘s del doble de lo que serΓa si se hubiera mantenido el plan de vacunas previo al 2000.β22
Unos pocos casos aislados en los Estados Unidos y en otros lugares han reconocido posteriormente que un nΓΊmero limitado de susceptibilidades genΓ©ticas bien documentadas al daΓ±o de la vacunaβincluyendo otros algunos trastornos de la mitocondriaβhan causado que algunos niΓ±os sufran daΓ±os neurolΓ³gicos permanentes. Las susceptibilidades genΓ©ticas se desarrollan de manera progresiva, sin embargo el creciente movimiento de imposiciΓ³n de las vacunas hasta el momento ha fallado en reconocer esta compleja realidad.
EXPOSICIONES ADICIONALES AL MERCURIO
Muchos otros productos exponen regularmente a los consumidores al mercurio. Hasta los aΓ±os 1960s los polvos para bebΓ©s dentando contenΓan mercurio en forma de calomelano; asimismo los termΓ³metros rotos de mercurio significaban una exposiciΓ³n riesgosa bastante comΓΊn en muchos paΓses hasta inicios de los aΓ±os 2000. Las soluciones para los lentes de contacto contenΓan timerosal (tambiΓ©n llamado tiomersal), y el antisΓ©ptico que llegΓ³ a ser ampliamente usado, llamado Mercurocromo, tenΓa el compuesto merbromina de mercurio y bromo.
En 1998, la FDA prohibiΓ³ el mercurio como ingrediente activo en productos de mostrador alegando que no tenΓa βamplio reconocimiento de ser seguroβ. Sin embargo, la FDA aΓΊn permite el uso de mercurio como ingrediente inactivo siempre que el contenido sea menor de 65 partes por millΓ³n. En el mundo de los cosmΓ©ticos, las regulaciones de la FDA no exigen que se etiqueten los ingredientes que estΓ‘n en cantidades menores del 1 por ciento del producto. Como resultado, algunas mΓ‘scaras de rΓmel aΓΊn contienen timerosal como un antimicrobiano y conservante.
Las lΓ‘mparas fluorescentes compactas (CFLs, por sus siglas en inglΓ©s) comΓΊnmente contienen alrededor de cuatro miligramos (cuatro mil microgramos) de mercurio, de lo cual algo se libera en forma de vapor de mercurio. La Tabla 3 compara la concentraciΓ³n de esta liberaciΓ³n tΓ³xica con varios estΓ‘ndares que regulan la seguridad de los productos. Aquellos a favor de las lΓ‘mparas fluorescentes alegan que son preferibles dado el ahorro de energΓa que significanβlo cual incluye la disminuciΓ³n de las emisiones de mercurio provenientes deΒ plantas de energΓa alimentadas con carbΓ³n (un debate que va mΓ‘s allΓ‘ del alcance del presente artΓculo).
Finalmente, entre las fuentes significativas de mercurio podemos incluir a los incineradores, las fΓ‘bricas alimentadas con carbΓ³n, los crematorios y otros procesos industriales. Por alrededor de una dΓ©cada, la EPA ha intentado restringir las emisiones de mercurio de las fΓ‘bricas estadounidenses en casi un 90%, sin embargo la norma continΓΊa bajo litigaciΓ³n y los expertos legales predicen que estamos a aΓ±os de que sea ejecutada. En algunos paΓses las tΓ©cnicas que usan mercurio para extraer oro en las minas continΓΊan siendo una fuente significativa de exposiciΓ³n para los mineros y las poblaciones locales. Los trabajadores estadounidenses de las minas usaron estas tΓ©cnicas durante βLa Quimera de Oroβ.
TOXICIDAD EPIGENΓTICA Y EN EL DESARROLLO
El periodo de desarrollo desde la concepciΓ³n hasta la niΓ±ez temprana es una etapa vulnerable en la queβbajo exposiciones mucho menores niveles cuya toxicidad en adultos estΓ‘ comprobadaβpuede ocurrir daΓ±o tanto epigenΓ©tico como neurolΓ³gico. La epigenΓ©tica hace referencia a la alteraciΓ³n de la expresiΓ³n genΓ©tica (es decir que inhibe o facilita la expresiΓ³n de los genes)βusualmente a travΓ©s de factores ambientalesβsin que la secuencia de nucleΓ³tidos en sΓ misma sea alterada de una manera que pueda heredarse a la descendencia.
El mercurio es un agente tΓ³xico epigenΓ©tico muy potente. Tiene un alcance alarmante, con efectos tanto directos como indirectos en la expresiΓ³n genΓ©tica. El mercurio ataca directamente a la cisteΓna, constituyente de las zonas de amarre del ADN en la mayorΓa de los factores de transcripciΓ³n genΓ©tica. Adicionalmente ataca a la cistenΓa en las enzimas de metiltransferasa del ADN. Dichas enzimas tienen un papel importante (la metilaciΓ³n del ADN) en la expresiΓ³n genΓ©tica. Indirectamente, el mercurio promueve mucho estrΓ©s oxidativo. Se sabe que los estresores inducen cambios en la expresiΓ³n genΓ©tica durante las primeras etapas de la vida, armando el camino para las enfermedades en la vida futura.30 AsΓ, desafortunadamente, la exposiciΓ³n al mercurio en cualquiera de los padres, incluso antes de la concepciΓ³n, puede que afecte la expresiΓ³n genΓ©tica del mismo niΓ±o.
El daΓ±o epigenΓ©tico puede ser desde ligero hasta severo y el fenotipo resultante puede que incluya caracterΓsticas como deformidades dentales, miopΓa, asimetrΓas del rostro y desproporciones en el cuerpo. CaracterΓsticas de ese tipo estΓ‘n descritas en el libro pionero de Weston A. Price Nutrition and Physical Degeneration (NutriciΓ³n y DegeneraciΓ³n FΓsica)31. Es de este libro que Chris Masterjohn obtuvo ideas para sus subsecuentes investigaciones en vitaminas liposolubles; Sally Fallon y Thomas Cowan para su libro Nourishing Traditions Book of Baby and Child Care (El libro de Tradiciones Nutritivas para el cuidado de bebΓ©s y niΓ±os),32 y Catherine y Luke Shanahan para su libro Deep Nutrition (NutriciΓ³n Profunda), con un mayor enfoque en la epigenΓ©tica.
EL MERCURIO COMO ANTINUTRIENTE
El mercurio se ata fΓ‘cilmente al sulfhidrilo, un tipo de sulfuro tambiΓ©n llamado tiol. El tiol es lo mΓ‘s reactivo dentro del aminoΓ‘cido cisteΓna, presente en absolutamente toda proteΓna bioquΓmicamente activa, como las enzimas. El cuerpo humano contiene decenas de miles de enzimas que conducen la mayorΓa de los principales procesos biolΓ³gicos.
El mercurio, asimismo, se une fuertemente al selenio, un cofactor para muchas docenas de enzimas involucradas en funciones vitales como la funciΓ³n tiroidea y la protecciΓ³n antioxidante del cerebro. Si bien se dice que el selenio tiene un efecto protector contra la toxicidad del mercurio, el alcance protector del selenio estΓ‘ limitado por su disponibilidad intracelular. EstΓ‘ gobernado por los procesos del riΓ±Γ³n que limitan la cantidad de minerales en el torrente sanguΓneo y por canales especializados dentro de la membrana celular que controlan el transporte de minerales del torrente sanguΓneo al interior de las cΓ©lulas. Por otro lado, el mercurio lipofΓlico no presenta dichos lΓmites al momento de ingresar a la cΓ©lula. AdemΓ‘s, el mercurio puede bloquear la selenoproteΓna P, una substancia que almacena y transporta el selenio a las cΓ©lulas.34 AsΓ, la protecciΓ³n del selenio contra la exposiciΓ³n del mercurio es bastante limitada.
Nuestro mecanismo antioxidante intracelular mΓ‘s importante es el ciclo del glutatiΓ³n. El glutatiΓ³n nos libera de la toxicidad del mercurio al atarlo a una forma menos tΓ³xica y que es fΓ‘cil de excretar a travΓ©s de la bilis (mediante un proceso denominado conjugaciΓ³n de glutatiΓ³n). Se ha descubierto que el sistema de glutatiΓ³n es crucial para la desintoxicaciΓ³n de timerosal.35 Sin embargo, debido a que la molΓ©cula de glutatiΓ³n y sus enzimas relacionadas emplean cisteΓna, al mismo tiempo su ciclo es presa del mercurio. El mercurio puede daΓ±ar el sistema de glutatiΓ³n del cuerpo tanto al agotar la molΓ©cula de glutatiΓ³n en sΓ misma como al bloquear la enzima que sintetiza y recicla el glutatiΓ³n para facilitar su uso. Al agotar la molΓ©cula de glutatiΓ³n y bloquear las enzimas relacionadas con su uso, el mercurio altera la desintoxicaciΓ³n de muchas toxinas, incluyendo al mercurio en sΓ mismo, lo cual resulta en un aumento de los niveles de intoxicaciΓ³n en el cuerpo.
El mercurio afecta al ciclo de la metilaciΓ³n dado que daΓ±a a las enzimas involucradas en dicho proceso, incluyendo la metionina sintasa, una via bioquΓmica en la cual la metionina (un aminoΓ‘cido que contiene sulfuro) se recicla para crear dos productos importantes: s-adenosil metionina (SAMe, por sus siglas en inglΓ©s), el metilador general del cuerpo, y cisteΓna, el precursor para la vΓa de trans-sulfuraciΓ³n, que a cambio produce glutatiΓ³n, sulfato y taurina. Al daΓ±ar a la enzima metionina sintasa, el mercurio bloquea no sΓ³lo la desintoxicaciΓ³n a travΓ©s de la via de transsulfuraciΓ³n que produce glutatiΓ³n sino que tambiΓ©n bloquea la producciΓ³n de muchas hormonas y neurotransmisores que requieren donadores de metil como el SAMe. Una falta de donantes de metil tambiΓ©n inhibe la actividad de las enzimas de DNA metiltransferasa que regulan la expresiΓ³n genΓ©tica.
AdemΓ‘s de atacar el sulfuro en las enzimas, el mercurio ataca al sulfuro en las proteΓnas funcionales dentro de las membranas celulares. Esto incluye a los canales de transporte en las membranas que aseguran el paso de los micronutrientes a las cΓ©lulas. Un resultado es la alteraciΓ³n de la homeostasis de muchos minerales esenciales, cuyas analΓticas ahora pueden aparecer anormalmente altas o anormalmente bajas. Este es un aspecto que en muchas enfermedades crΓ³nicas no tiene ninguna otra explicaciΓ³n aparente. Puede que el mercurio tambiΓ©n ataque a las uniones disulfuro en el colΓ‘geno, el tejido conectivo encontrado en los vasos sanguΓneos, en los intestinos y a lo largo de todo el cuerpo. AΓΊn mΓ‘s importante, el mercurio altera la producciΓ³n y reparaciΓ³n continua de colΓ‘geno, huesos y cartΓlagos, dado que altera las enzimas necesarias para que ocurran, al mismo tiempo que agota la vitamina C, que es un cofactor indispensable. AsΓ, el mercurio puede estar implicado en la artritis, la osteoporosis, y los trastornos de los tejidos conectivos.
ESTRΓS OXIDATIVO
El mercurio fomenta el estrΓ©s oxidativo de muchas formas que se refuerzan unas a otras mutuamente. Dentro de las cΓ©lulas, el mercurio se concentra en la mitocondria, los organelos que sintetizan energΓa en forma de ATP (adenosΓn trifosfato). AhΓ, el mercurio desplaza al hierro y el cobre, convirtiΓ©ndolos en radicales libres que tienen el potencial de causar estrΓ©s oxidativo continuamente a menos de que sean amortiguados por antioxidantes. El mercurio asimismo bloquea a las enzimas mitocondriales, creando una sobreproducciΓ³n de especies reactivas de oxΓgeno, incluyendo los radicales libres. El estrΓ©s oxidativo resultante continΓΊa daΓ±ando a las enzimas mitocondriales asΓ como a las membranas mitocondriales y al AND mitocondrial.
El malfuncionamiento de la mitocondria puede resultar en sobreproducciΓ³n de Γ‘cido lΓ‘ctico que dirige a la cΓ©lula a la acidosis metabΓ³lica. La acidosis metabΓ³lica agota a los minerales y puede fomentar la apariciΓ³n de ciertos patΓ³genos. El daΓ±o mitocondrial continΓΊa vaciando a la cΓ©lula de su energΓa dado que crea una necesidad desproporcionada de ser reparada que se perpetΓΊa en un ciclo vicioso.21 La disfunciΓ³n mitocondrial puede afectar a la inmunidad, a la digestiΓ³n, a la cogniciΓ³n y a cualquier sistema demandante de mucha energΓa dentro del cuerpo, y es un componente clave de muchas enfermedades crΓ³nicas.
El estrΓ©s oxidativo perpetΓΊa otro ciclo vicioso en el cual los radicales libres causan la peroxidaciΓ³n lipΓdica. En esta cadena reactiva de autopropagaciΓ³n, los Γ‘cidos grasos insaturados presentes en las membranas celulares son atacados, convirtiΓ©ndose ellos mismos en radicales libres hasta finalmente lograr la excesiva permeabilidad en las membranas y en otras barreras, provocando aΓΊn mΓ‘s daΓ±o.
DISREGULACIΓN MINERAL
Como ya ha sido mencionado, las metalotioneΓnas son molΓ©culas ricas en cisteΓna que almacenan metales. Aparentemente tienen un rol en el almacenamiento de zinc y cobre. Se encuentran en altos niveles en los intestinos. Cuando las metalotioneΓnas son saturadas con mercurio dejan de ser capaces de almacenar zinc o cobre para proteger al cuerpo del mercurio.
Por muchas razones, es mΓ‘s comΓΊn para las personas infectadas con mercurio sufrir de deficiencia de zinc que de deficiencia de cobre. Primero, las fuentes dietΓ©ticas de zinc son mΓ‘s limitadas que aquellas de cobre. En segundo lugar, el exceso de cobre es depositado en la bilis y eliminado del cuerpo a travΓ©s de las heces, pero muchas personas tienen un flujo pobre de bilis y/o constipaciΓ³n que hace que el cobre se acumule en sus hΓgados. Adicionalmente, la dominancia de estrΓ³geno, que puede amplificarse en personas infectadas con mercurio debido a desbalances hormonales concurrentes, causa retenciΓ³n de cobre. La dominancia de estrΓ³geno es comΓΊnβy es mayor en mujeresβdebido a la exposiciΓ³n a plΓ‘sticos, soya, linaza y otros alimentos estrogΓ©nicos, asΓ como a los productos de control hormonal. Finalmente, las tuberΓas de cobre, los dispositivos intrauterinos de cobre y los sulfatos de cobre esparcidos en los cultivos como antifΓΊngico (incluso en muchos cultivos orgΓ‘nicos) deben ser considerados dentro de la carga de cobre del cuerpo. Dado que el cobre y el zinc son antagonistas, mientras mayor sea la cantidad de cobre retenida en el cuerpo, mayor serΓ‘ el agotamiento de zinc.
El mercurio induce anomalΓas en el transporte de minerales esenciales como el magnesio y el zinc que causan una necesidad extra de dichos minerales en nuestra dieta. MΓ‘s aΓΊn, muchas condiciones de salud causadas por la toxicidad de mercurio se ven agravadas por bajos niveles de magnesio y/o zinc, incluyendo las enfermedades cardiovasculares, la fibromialgia, el trastorno del espectro autista (TEA), los trastornos de dΓ©ficit de atenciΓ³n y la depresiΓ³n. Sin embargo no todas las personas que han sido expuestas al mercurio son deficientes en todos estos nutrientes, y es importante resaltar que los minerales tienen relaciones complejas de sinergia y antagonismo. Como hemos visto, bajos niveles de zinc estΓ‘n a menudo acompaΓ±ados de altos niveles de cobre, y bajos niveles de magnesio estΓ‘n a menudo acompaΓ±ados de altos niveles de calcio en los tejidos blandos.
TRASTORNOS NEUROLΓGICOS
Los profesionales de la salud persisten en citar un pequeΓ±o grupo de estudios que no han podido identificar un nexo causal entre el trastorno del espectro autista y el mercurio,36 y dicha asociaciΓ³n continΓΊa siendo un tema tabΓΊ entre la medicina y los medios de comunicaciΓ³n. A pesar de ello, muchos otros estudios sugieren que existe una conexiΓ³n que es ampliamente validada desde la biologΓa.7 EstΓ‘ documentado que el autismo involucra estrΓ©s oxidativo, disfunciΓ³n mitocondrial, procesos inmunes o inflamatorios, daΓ±o en los procesos sensoriales y homeostasis mineral anormal, todos coincidentes con la toxicidad por mercurio.37 Se ha visto que niΓ±os con autismo a menudo tienen niveles significativamente mΓ‘s altos de exposiciΓ³n al mercurio durante su desarrollo fetal y primera infancia, medido segΓΊn el contenido de metales en los dientes del bebΓ©.38 Asimismo los individuos dentro del espectro autista a menudo son deficientes en zinc.39 Otros desbalances minerales comΓΊnmente observados en el TEA incluyen niveles bajos de calcio, hierro, magnesio, manganeso y selenio, asΓ como niveles altos de cobre y de metales tΓ³xicos, a pesar de que estos ΓΊltimos pueden ser difΓciles de detectar a travΓ©s del anΓ‘lisis, como serΓ‘ descrito mΓ‘s adelante.
El trastorno de dΓ©ficit de atenciΓ³n (TDA) asΓ como el trastorno de dΓ©ficit de atenciΓ³n e hiperactividad (TDAH) son diagnosticados tempranamente en niΓ±os expuestos a mercurio.18 La deficiencia de zinc ha sido identificada como un biomarcador para el TDAH,39 y el perfil anormal de minerales para el TDAH es bastante similar al perfil mineral del autismo y los trastornos del estado de Γ‘nimo, con excepciΓ³n de que el TDAH tΓpicamente incluye una sobrecarga de hierro. Adicionalmente, la mala regulaciΓ³n de los niveles de cobre es un factor clave en el TDAH.40 Muchos estudios igualmente seΓ±alan una asociaciΓ³n cercana entre la deficiencia de zinc y la depresiΓ³n clΓnica, cuya severidad de sΓntomas estΓ‘ inversamente correlacionada con los niveles sΓ©ricos de zinc. Niveles bajos de zinc, calcio, hierro y selenio han sido seΓ±alados como factores de riesgo para la depresiΓ³n postparto.39
Otros trastornos neurolΓ³gicos y psiquiΓ‘tricos asociados con mercurio incluyen la narcolepsia, el trastorno obsesivo compulsivo, la esquizofrenia, el desorden bipolar, el sΓndrome de Tourette y el trastorno lΓmite de personalidad, asΓ como trastornos neurodegenerativos como el Alzheimer, el Parkinson y la esclerosis mΓΊltiple. Para todos los casos mencionados se ha documentado la presencia de estrΓ©s oxidativo, inflamaciΓ³n, disfunciΓ³n mitocondrial y desbalances minerales, todos atribuibles al mercurio. Estas enfermedades son complejas, a tal punto que hay pocas probabilidades de que los estudios humanos encuentren una causa directa que las una con cualquier otro factor de riesgo suficientemente fuerte como para satisfacer a los escΓ©pticos, sin embargo un cuerpo creciente de evidencia sugiere que el mercurio tiene un papel importante.41
El desbalance mineral asociado con estas muchas condiciones es exacerbado por desbalances en los neurotransmisores provocados por el mercurio. Por ejemplo, el mercurio incrementa los niveles extracelulares del neurotransmisor excitatorio glutamato que en consecuencia vuelve hiper-activos a los receptores de glutamato en las superficies de la cΓ©lula.42 La magnificaciΓ³n del glutamato ademΓ‘s es exacerbada por la inhibiciΓ³n que ocasiona el mercurio del neurotransmisor (con propiedades calmantes) GABA.37 El mercurio bloquea los receptores de GABA, destruye desproporcionadamente las neuronas Purkinje productoras de GABA y daΓ±a a la glutamato decarboxilasa (GAD, por sus siglas en inglΓ©s), enzima responsable de convertir al glutamato en GABA. AdemΓ‘s, los desbalances de glutamato y GABA ocasionados por el mercurio estΓ‘n asociados con la depresiΓ³n y el suicidio.21,43,44
ALTERACIONES DE LA MICROBIOTA, DISFUNCIΓN DIGESTIVA Y SALUD INMUNE
El mercurio es conocido por alterar la microbiota intestinal. Cede el paso para el crecimiento de especies de bacterias resistentes al mercurio, que a su vez pueden desarrollar resistencia a los antibiΓ³ticos.37,45,46 Por ejemplo, puede generarse un sobrecrecimiento de la levadura oportunista Candida albicans, ocasionando una multitud de molestos sΓntomas. La disbiosis puede ser exacerbada por el daΓ±o que el mercurio causa en el sistema inmune y su expansiΓ³n de la acidosis metabΓ³lica. Todo esto tiene implicaciones negativas para la digestiΓ³n, la inmunidad y la salud mental.47,49
Asimismo, el mercurio inhibe muchas enzimas que afectan a la digestiΓ³n, incluyendo a la hidrΓ³geno-potasio ATPasaΒ gΓ‘strica, la enzima que permite la sΓntesis de Γ‘cido hidroclorhΓdrico a travΓ©s de la bomba de protones del estΓ³mago. Adicionalmente, al promover el estrΓ©s oxidativo, el mercurio hace que el sistema nervioso autΓ³nomo estΓ© funcionando en el modo simpatΓ©tico (de estrΓ©s), lo cual inhibe la digestiΓ³n. MΓ‘s aΓΊn, la disfunciΓ³n mitocondrial de la que sufren muchos individuos afectados con mercurio altera la digestiΓ³n asΓ como otras funciones corporales. Al daΓ±ar la barrera de los intestinos, asΓ como la barrera entre la sangre y el cerebro, el mercurio lleva a la permeabilidad intestinal, que en consecuencia lleva a alergias alimenticias y trastornos cerebrales causados por proteΓnas mal digeridas que ingresan en el torrente sanguΓneo. Es un caso bastante comΓΊn que las proteΓnas parcialmente digeridas de los alimentos que contienen gluten y caseΓna sean metabolizados en los pΓ©ptidos opioides gluteomorfina y casomorfina.50 Esto se ve a menudo en niΓ±os con TEA y explica por quΓ© muchos padres reportan lo mucho que se alivian los sΓntomas bajo una dieta libre de gluten y de caseΓna.
Los que el mercurio causa en los intestinos puede exacerbar el efecto del mercurio en el sistema inmune. Se sabe que el mercurio causa alergias, reduce la inmunidad y la autoinmunidad,51 y tremendas disfunciones inmunes tienen un rol en muchas enfermedades crΓ³nicas. La inmunidad reducida abre el paso para la susceptibilidad a infecciones crΓ³nicas como la enfermedad de Lyme y la infecciΓ³n por Candida. Finalmente, a pesar de que no es tΓ©cnicamente una alergia, muchas sensibilidades quΓmicas pueden resultar en la sobrecarga de mercurio en el sistema de desintoxicaciΓ³n del cuerpo y en el bloqueo de enzimas metabΓ³licas en el hΓgado y otros tejidos. QuΓmicos que son tan comunes como indeseables, como aquellos que se encuentran en las fragancias, son metabolizados sΓ³lo de manera incompleta, generando productos intermedios tΓ³xicos.
TRASTORNOS DE LA TIROIDES, DEL EJE HPA Y Β RELACIONADOS CON EL ESTRΓS
El mercurio se concentra en las glΓ‘ndulas, incluyendo las glΓ‘ndulas tiroides y pituitaria, y altera el eje hipotΓ‘lamo-pituitaria-adrenal (HPA). El funcionamiento del eje HPA y el funcionamiento de la tiroides se encuentran estrechamente relacionados, por tanto la alteraciΓ³n de uno de ellos causa la alteraciΓ³n del otro. El mercurio bloquea la enzima dependiente de selenio que convierte a la hormona tiroidea tiroxina (T4) en su forma activa triiodotironina (T3). Desafortunadamente, a pesar de los sΓntomas, el hipotiroidismo resultante a menudo pasa sin ser detectado por los anΓ‘lisis en sangre dado que sΓ³lo suelen analizar los niveles de la hormona estimulante de la tiroides (TSH), la hormona secretada por la pituitaria para indicar a la glΓ‘ndula tiroides que debe producir T4. El mercurio tambiΓ©n suprime el funcionamiento de la glΓ‘ndula tiroides al agotar las reservas de selenio y zinc, que son co-factores para las enzimas tiroideas.
El estrΓ©s oxidativo causado por el mercurio es un tipo de estrΓ©s crΓ³nico que agota al eje HPA. Por consiguiente, el mercurio estΓ‘ implicado en el grupo de sΓntomas a los que nos referimos como fatiga adrenal. La manera en que vemos estos sΓntomas estΓ‘ evolucionando hacia una que sugiere que la fatiga adrenal no es un problema glandular sino un problema de estrΓ©s cerebral.52 La exposiciΓ³n temprana al mercurio ademΓ‘s causa un daΓ±o epigenΓ©tico en el eje HPA que puede alterar la respuesta al estrΓ©s a lo largo de la vida. Puede que esto implique una tendencia a tener niveles de cortisol ya sea muy altos o muy bajos, asΓ como perder la respuesta dinΓ‘mica del cortisol al estrΓ©s.53 Esto ΓΊltimo induce a una sensaciΓ³n inhabilitante de malestar e intolerancia al estrΓ©s. Por otro lado, si bien los niveles altos de cortisol no suelen llegar a ser inhabilitantes, sΓ llevan al cuerpo a un estado catabΓ³lico que puede promover la degeneraciΓ³n de tejidos que de otra manera estarΓan saludables.
DESΓRDENES METABΓLICOS, OBESIDAD Y ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES
La alteraciΓ³n del eje HPA y el disfuncionamiento de la glΓ‘ndula tiroides tienen un fuerte impacto en el metabolismo y el peso corporal. Al ser una toxina con manifestaciones epigenΓ©ticas, el mercurio puede causar una multitud de desΓ³rdenes metabΓ³licos, incluyendo problemas de los niveles en sangre, resistencia a la insulina e intolerancia al estrΓ©s. Estos sΓntomas pueden persistir a travΓ©s de la vida y ser traspasados a las futuras generaciones. Adicionalmente, el mercurio altera muchas enzimas necesarias para metabolizar los alimentos en energΓa, incluyendo la piruvato deshidrogenasa, necesaria para el metabolismo de los carbohidratos pero no de las grasas ni de las proteΓnas. Los sΓntomas de hipoglicemia, comunes en la toxicidad por mercurio, puede que no sean el resultado de verdaderos niveles bajos de azΓΊcar sino que estΓ©n indicando la alteraciΓ³n del funcionamiento de las enzimas dentro del cerebro o del eje HPA. Otras enzimas alteradas por el mercurio incluyen aquellas del ciclo del Γ‘cido cΓtrico y de la cadena transportadora de electrones, que conlleva a niveles bajos de energΓa en ATP. El mercurio tambiΓ©n bloquea los receptores de insulina, promoviendo niveles altos de insulina y por ende el almacenamiento de grasa. El mercurio puede causar ganancia o pΓ©rdida de peso, dependiendo de si la predominancia es de desΓ³rdenes metabΓ³licos o problemas intestinales.
Con respecto al rol del mercurio en las enfermedades cardiovasculares, el mercurio causa oxidaciΓ³n de los vasos sanguΓneos y del colesterol, lo cual conduce a la placa arterial. El mercurio promueve la trombosis y el disfuncionamiento del endotelio en los vasos sanguΓneos.54 El mercurio puede causar presiΓ³n sanguΓnea alta o baja dependiendo de si la es la calcificaciΓ³n o la deterioraciΓ³n arterial y la disfunciΓ³n del eje HPA lo que predomina. En un ejemplo sobresaliente de cΓ³mo el mercurio se acumula en algunos tejidos, un estudio de biopsias de trece pacientes con algΓΊn tipo de falla coronaria encontrΓ³ que los niveles de mercurio en el miocardio eran 22 veces mΓ‘s altos que lo normal.55
NUTRICIΓN
Al momento de promover la salud fΓsica y mental del niΓ±o, asΓ como su desarrollo Γ³ptimo, la comunidad de salud alternativa reconoce el rol de los micronutrientes; sin embargo, hay menor reconocimiento para el rol que tiene toxicidad al agotar nuestros niveles de micronutrientes asΓ como para el rol anΓ‘logo de la carga de micronutrientes para exacerbar o aliviar la toxicidad.
El daΓ±o ocasionado por el mercurio crea una necesidad extra de nutriciΓ³n, tanto para reparar dicho daΓ±o como para dar un empujΓ³n a las enzimas bloqueadas. Las dietas densas en nutrientes son de vital importancia, y la suplementaciΓ³n enfocada en las deficiencias puede ayudar a sobrellevar el estado de toxicidad antinatural. Dado que el estado de nutriciΓ³n de cada persona ha sido afectado de una manera particular por el mercurio, lo mΓ‘s correcto serΓ‘ tomar un alcance individual en vez de recomendar la suplementaciΓ³n de todos los nutrientes potencialmente agotados. Adicionalmente, es comΓΊn para las personas con toxicidad por mercurio tener muchas sensibilidades alimenticias, particularmente al gluten, a la caseΓna y a la soya, que a veces requieren de modificaciones dietΓ©ticas para controlar la inflamaciΓ³n y otros sΓntomas que resultan de dichas sensibilidades. Si insistimos en comer alimentos a los que somos intolerantes o que nos causan alergias, estamos entorpeciendo la desintoxicaciΓ³n al poner un estrΓ©s exagerado en los Γ³rganos de la digestiΓ³n y eliminaciΓ³n; asΓ ponemos en alerta al eje HPA e incrementamos los niveles de inflamaciΓ³n en el cuerpo.
En casos de intoxicaciΓ³n por mercurio la grasa de alta calidad es un mejor combustible. La grasa brinda las vitaminas solubles en grasa que tanto necesitamos y nos ayuda a estabilizar los niveles de azΓΊcar en sangre. Es importante comer una variedad de grasas saludables tanto de fuentes animales como vegetales. Dado que tanto el tejido cerebral como la bicapa lipΓdica de la membrana se construyen en gran parte de grasa saturada, para contribuir con su reparaciΓ³n necesitamos consumir grasas animales de pastoreo como la manteca de cerdo, el sebo de vaca, el ghee y la mantequilla. Fuentes importantes de vitaminas solubles en grasas son el aceite de hΓgado de bacalao, el hΓgado, el aceite de oliva orgΓ‘nico extra virgen, el aceite de palma roja y la manteca.
El metabolismo de las grasas requiere menores cantidades de enzimas que el metabolismo de los carbohidratos; por consiguiente, tiene menores oportunidades de ser bloqueado por el mercurio. La alteraciΓ³n a las enzimas ocasionada por el mercurio enlentece la producciΓ³n de energΓa y puede crear intermediarios tΓ³xicos, cediendo el paso a intolerancias alimenticias hacia algunos carbohidratos. El consumo de carbohidratos, a su vez, eleva los niveles insulina, la hormona de almacenamiento de grasa, que puede que ya estΓ©n elevados debido a la toxicidad por mercurio. Finalmente, en comparaciΓ³n con los alimentos altos en grasas, en los alimentos altos en carbohidratos existen mayores probabilidades de que contengan antinutrientes como los fitatos, los oxalatos y las lectinas.
El caldo de huesos es ideal para reparar el recubrimiento del sistema digestivo y el tejido conectivo y para proveer los aminoΓ‘cidos y demΓ‘s nutrientes necesarios en una forma fΓ‘cil de asimilar. El consumo diario de caldo de huesos puede ayudar a reparar la permeabilidad intestinal excesiva que a menudo lleva a las personas intoxicadas con mercurio a desarrollar alergias a los alimentos y autoinmunidad. La glutamina es uno de los aminoΓ‘cidos mΓ‘s importantes al momento de reparar el recubrimiento de los intestinos. La glutamina y la glicina, ambos abundantes en el caldo de huesos, son precursores de la producciΓ³n corporal de glutatiΓ³n. La vitamina B6 y el magnesio pueden facilitar la conversiΓ³n de glutamato a GABA.56 En el caso de sensibilidad al glutamato, es recomendable mantener el caldo de huesos a fuego lento por un mΓ‘ximo de 3 a 4 horas.
El kvass de betarraga puede mejorar el flujo de bilis y por consiguiente mejorar la excreciΓ³n de mercurio y otras toxinas a travΓ©s de la bilis, particularmente en personas que tienden a la constipaciΓ³n. Otros alimentos probiΓ³ticos como el chucrut son igual de beneficiosos como parte de un programa terapΓ©utico. Es una buena idea empezar con una pequeΓ±a cantidad de alimentos probiΓ³ticos que iremos incrementando a medida que sea tolerada.
Los alimentos altos en vitaminas A, C, D y E confieren una carga importante de antioxidantes y de beneficios inmunomoduladores. La vitamina C, por ejemplo, ayuda a reconstruir el colΓ‘geno daΓ±ado y puede ser obtenida de una variedad de alimentosβteniendo en cuenta que uno debe tener cuidado de no depender por entero de las frutas mΓ‘s dulces que la contienen dado que pueden ser problemΓ‘ticas para las personas con problemas en niveles de azΓΊcar. Buenas fuentes de vitamina C incluyen el escaramujo, la guava, el arΓ‘ndano rojo, el limΓ³n, la lima, la naranja, las uvas, el kale, el brΓ³coli, la coliflor, las coles de Bruselas, la papaya, el mango, la piΓ±a, el kiwi y las fresas. Las personas que sufren de sensibilidad al tiol, discutido mΓ‘s adelante, necesitarΓ‘n evitar o limitar los vegetales incluidos en la lista (ver βalimentos con sulfuroβ en los Anexos). Teniendo en cuenta que el hΓgado tiene dos vΓas de desintoxicaciΓ³nβla fase I (romper las substancias) y la fase II (construir nuevas substancias)βpuede que sea una buena decisiΓ³n consumir uvas sΓ³lo de manera ocasional debido a que las uvas pueden estimular la fase dos y entorpecer la fase I. (La excepciΓ³n es cuando sabemos de antemano que presentamos exceso de actividad en la fase I en comparaciΓ³n con la fase II).
La alteraciΓ³n de la regulaciΓ³n de los minerales es significantemente mΓ‘s pronunciada en personas con toxicidad por mercurio crΓ³nica que en la poblaciΓ³n general,57 asΓ como lo son otras deficiencias e intolerancias alimenticias. Cada persona tiene una combinaciΓ³n ΓΊnica de desbalances minerales que afecta cΓ³mo se expresa la toxicidad del mercurio y que seΓ±ala la combinaciΓ³n particular de nutrientes necesaria para aliviar sus problemas. Por lo general, los dos minerales que estΓ‘n mayormente agotados por el mercurio son el magnesio y el zinc. Los Γ³rganos de los animales son densos en nutrientes y pueden ayudar a proveer estos minerales agotados asΓ como vitaminas importantes. Por ejemplo, el hΓgado es alto en vitaminas A y B12 asΓ como en zinc, magnesio y selenio. Otras buenas fuentes de magnesio son los vegetales de hojas verdes, la ortiga, las lentejas luego de ser remojadas (si es que el paciente las tolera) y las almendras correctamente preparadas. La ortiga es una buena fuente de otras muchas vitaminas y minerales; podemos aΓ±adirla a las sopas o disfrutarla como un tΓ©. Los alimentos ricos en zinc son fundamentales. Desafortunadamente, las ostras, la fuente mΓ‘s rica de zinc, tienden tambiΓ©n a ser altas en cadmio y otros metales pesados. Por tanto, la carne roja y el cerdo, junto con semillas (luego de ser remojadas) como las de ajonjolΓ, las de calabaza y las nueces del pino, puede que sean mejores fuentes de zinc para las personas intoxicadas con mercurio, teniendo siempre en cuenta que absorbemos el zinc de manera mucho mΓ‘s eficiente de los alimentos animales que de los vegetales.
Las Nueces del Brasil, llamadas CastaΓ±as en PerΓΊ, son una buena fuente de selenio, y, a diferencia del pescado, que tambiΓ©n es alto en selenio, no contiene niveles potencialmente problemΓ‘ticos de mercurio. Sin embargo, el contenido de selenio de las nueces del Brasil varΓa dependiendo del suelo donde hayan crecido (lo mismo ocurre en todos los alimentos). Las nueces del Brasil son altas en grasas insaturadas y puede que su calidad no se mantenga Γ³ptima si son remojadas por mucho tiempo. Remojarlas toda la noche parece funcionar bien en climas templados. Con respecto al selenio en el pescado, la evidencia sugiere que una vez que las defensas naturales del cuerpo han sido agotadas por el mercurio, el selenio de los alimentos marinos disminuye su efectividad en contrarrestar los efectos del mercurio. AsΓ, las personas que saben o sospechan que el mercurio estΓ‘ en la base de sus problemas, deben tomar en cuenta tanto los beneficios como los riesgos de consumir pescado. Aquellos que decidan limitar su ingesta de alimentos de origen marino deberΓan considerar tomar aceite de hΓgado de bacalao y quizΓ‘s aceite de pescado para obtener algo de los beneficios nutricionales del pescado al mismo tiempo que mantienen la exposiciΓ³n al mercurio tan baja como les sea posible.
En general, nuestra meta deberΓa ser comer una dieta densa en nutrientes que sea lo menos restrictiva posible. La eliminaciΓ³n y reintroducciΓ³n de alimentos sospechosos es la mejor manera de evaluar quΓ© comidas en particular son problemΓ‘ticas para nosotros. Muchos niΓ±os y adultos con toxicidad por mercurio se benefician de una dieta libre de gluten y libre de caseΓna, mientras que otros pueden tolerar uno o ambos alimentos. Otras intoleranciasβmuy numerosas para enlistar aquΓβpueden aparecer en varios niveles en personas intoxicadas con mercurio. Sin importar la dieta particular que una persona lleve, la habilidad del cuerpo para desintoxicarse es reducida por la ingesta de alcohol, azΓΊcar refinada, almidones refinados, alimentos procesados, cafeΓna y medicamentos, causando incΓ³modos sΓntomas en muchas de las personas afectadas por el mercurio.
La comΓΊn intolerancia a los sulfitos del vino sugiere que ha habido un daΓ±o en la enzima sulfito oxidasa, necesaria para convertir el sulfito (que es tΓ³xico para nosotros) en sulfato (del cual nos beneficiamos). Esta enzima puede ser impulsada suplementando su cofactor, el molibdeno. Dado que el mercurio bloquea las enzimas metabΓ³licas como las fenolsulfotransferasas, algunos compuestos alimenticios como los fenoles pueden metabolizarse parcialmente en intermediarios tΓ³xicos, que a menudo resultan en reacciones como mejillas y/u orejas enrojecidas e hiperactividad luego del consumo de alimentos altos en fenoles.58 El sobrecrecimiento de levaduras puede incrementar la sensibilidad a los alimentos altos en tiol y altos en oxalatos.
Es probable que individuos afectados por el mercurio tengan una tolerancia muy baja a los alimentos con un alto contenido de tioles, particularmente si la vΓa de transulfuraciΓ³n estΓ‘ comprometida, como puede ocurrir en casos de deficiencia de molibdeno. Alimentos como la carne roja y los Γ³rganos, ricos en sulfuro, no son causantes de dichos problemas. Es importante consumir una dieta que incluye todos los aminoΓ‘cidos esenciales, incluyendo aquellos que contienen sulfuro. El difunto Andrew Cutler, autor de βAmalgam Illness: Diagnosis and Treatmentβ (Enfermedades por amalgamas: diagnΓ³stico y tratamiento)56 y βHair Test Interpretation: Finding Hidden Toxicitiesβ (InterpretaciΓ³n del anΓ‘lisis de cabello: reconociendo toxicidades ocultas)57 notΓ³ que los alimentos altos en tiol en su forma libre (que incluye a las legumbres, los lΓ‘cteos, los vegetales de la familia de la col y los huevos) pueden provocar sΓntomas en un gran grupo de personas afectadas por el mercurio, en parte por un incremento en la cisteΓna del plasma, que puede elevarse en respuesta al mercurio y a sus efectos bioquΓmicos. Las dietas vegetarianas son particularmente daΓ±inas para un grupo significativo de personas que sufren de toxicidad por mercurio dado que es prΓ‘cticamente imposible obtener cantidades suficientes de proteΓna en una dieta vegetariana cuando esta ha sido adaptada para reducir las fuentes de tiol en su forma libre.
Otro alimento problemΓ‘tico para muchas personas intoxicadas con mercurio son las hojas del culantro, que contienen una substancia quelante capaz de redistribuir el mercurio, por consiguiente exacerba los sΓntomas en personas sensibles. Desafortunadamente, los practicantes de medicina alternativa suelen recomendar el culantro en grandes cantidades tanto en la comida como en su forma de suplemento. TambiΓ©n suele recomendarse la chlorella, desaconsejable como suplemento debido a que muy probablemente tiene niveles altos de contaminaciΓ³n por el ambiente en el que crece y debido a su contenido en lipopolisacΓ‘ridos, que puede causar estrΓ©s inflamatorio.59
ANΓLISIS
Desafortunadamente, los anΓ‘lisis para la toxicidad de mercurio no son claros. El mercurio puede acumularse en Γ³rganos como el cerebro incluso cuando los niveles en sangre, orina, heces y cabello son bajos. Es aconsejable evitar los anΓ‘lisis de orina porque a menudo implican la administraciΓ³n de un quelante en dosis suficientemente altas como para causar estrΓ©s oxidativo a niveles significativos debido a la redistribuciΓ³n de metales tΓ³xicos a los Γ³rganos diana como el cerebro y los riΓ±ones. Un mapeo de porfirina puede revelar indicios de metales tΓ³xicos, incluyendo el mercurio. Las porfirinas son subproductos indeseables que aparecen cuando las enzimas son bloqueadas por intoxicantes. Sin embargo, debido a que las porfirinas son fΓ‘cilmente destruΓdas,60 el riesgo de falsos negativos es alto a menos que la muestra sea manejada con mucho cuidado.
Un anΓ‘lisis de contenido del cabello es otra opciΓ³n. Revela la evidente desregulaciΓ³n en la homeostasis de los minerales esencialesβcuando los minerales esenciales del cabello se muestran anormalmente altos o bajos. AsΓ, el anΓ‘lisis contenido del cabello puede servir como un vistazo bastante econΓ³mico de la intoxicaciΓ³n crΓ³nica por mercurio.
Discutir las opciones de tratamiento para la intoxicaciΓ³n por mercurio va mΓ‘s allΓ‘ del alcance de este artΓculo, que pretende enfocarse en la nutriciΓ³n. Recomendamos ser precavidos al momento de considerar protocolos desintoxicantes. Para aquellos con niveles altos de intoxicaciΓ³n por mercurio, muchos productos puede que no sean seguros (como la chlorella y el culantro) o puede que estΓ©n siendo usados en una forma inapropiada (como el Γ‘cido alfa lipΓ³ico). Muchos suplementos nutricionales incluyen el Γ‘cido alfa lipΓ³ico sin que se adviertan sus propiedades quelantes frente a los metales. Cuando una persona toma Γ‘cido alfa lipΓ³ico teniendo amalgamas dentales de mercurio oΒ una carga pesada de mercurio en el cuerpo, las propiedades quelantes del Γ‘cido hacen que el mercurio sea extraΓdo de los dientes y/o de los tejidos en un intento de equilibrar los niveles en todo el cuerpo (y el cerebro); esto es particularmente trΓ‘gico cuando involucra la exposiciΓ³n fetal. Sugerimos que cualquiera que desee profundizar en sus conocimientos sobre la desintoxicaciΓ³n del mercurio lea los libros escritos por Andrew Cutler (ver la Lista de Recursos en los Anexos).56,57 El trabajo de Cutler es la compilaciΓ³n mΓ‘s ΓΊtil de explicaciones basadas en evidencia cientΓfica sobre la toxicidad del mercurio y sus mΓΊltiples efectos. Sin embargo, ha de notarse que el protocolo de quelaciΓ³n elaborado por Cutler, a pesar de estar basado en evidencia cientΓfica, es bastante controversial y probablemente riesgoso.
CONCLUSIONES
La toxicidad por mercurio tiene un alcance excepcionalmente alto. Crea una serie de reacciones bioquΓmicas incontrolables en el cuerpo que puede causar o contribuir con la intoxicaciΓ³n presente en la mayorΓa de enfermedades crΓ³nicas. AdemΓ‘s de interrumpir procesos bioquΓmicos fundamentales, el mercurio promueve el estrΓ©s oxidativo, agota las defensas de antioxidante y destruye las barreras biolΓ³gicas. Causa numerosos efectos que interactΓΊan entre sΓ a travΓ©s muchos sistemas orgΓ‘nicos,21 direccionΓ‘ndonos a toda una gama de problemas de salud que van desde la fatiga e inflamaciΓ³n hasta las desregulaciones endocrinas y del sistema inmune, y los trastornos del Γ‘nimo. Las personas que tienen mΓΊltiples problemas de salud deberΓan considerar la posibilidad de que estΓ©n sufriendo de intoxicaciΓ³n crΓ³nica de mercurio.
El mercurio agota los nutrientes necesarios para cumplir con las funciones vitales e impide la regulaciΓ³n del metabolismo de minerales y neurotransmisores en niveles mucho mΓ‘s altos que cualquier otro agente tΓ³xico. Debido a los poderosos efectos del mercurio como un antinutriente, una dieta densa en nutrientes puede aliviar muchos sΓntomas de la intoxicaciΓ³n crΓ³nica por mercurio, pero el agotamiento nutricional causado por el mercurio es tan penetrante que las personas afectadas a menudo requieren suplementaciΓ³n nutricional. Al mismo tiempo, es importante notar que las personas afectadas por el mercurio son bastante sensibles a un gran nΓΊmero de alimentos, suplementos y medicamentos. No obstante, muchas personas con una carga oculta de mercurio encuentran alivio al seguir una dieta densa en nutrientes, adaptada, de ser necesario, para evitar el gluten y/o los lΓ‘cteos y limitando la ingesta de azΓΊcares y almidones.
Hay muchas razones por las cuales la toxicidad crΓ³nica de mercurio sigue siendo poco reconocida tanto por los medios como por los profesionales de la salud. Estas incluyen lo complicado de la literatura al respecto, que suele estar incompleta y es fΓ‘cilmente mal interpretada; la compleja y no linear toxicidad del mercurio; la influencia de la genΓ©tica, la epigenΓ©tica y el estado de los micronutrientes al momento de moldear la susceptibilidad al mercurio; la habilidad de las defensas naturales del cuerpo para enmascarar la toxicidad, creando largas latencias entre la exposiciΓ³n y los sΓntomas; y los sΓntomas variados y no especΓficos del mercurio, que pueden tambiΓ©n ser intermitentes en los primeros estadΓos. Adicionalmente, los anΓ‘lisis de toxicidad no son claros. Finalmente, debido a que mucha de la exposiciΓ³n al mercurio ha sido iatrogΓ©nicaβa travΓ©s de las amalgamas dentales y los conservantes en las vacunasβla investigaciΓ³n en torno al mercurio es a menudo controversial. La desafortunada combinaciΓ³n de exposiciones extendidas, latencias prolongadas, elementos iatrogΓ©nicos, amplios efectos tΓ³xicos, sΓntomas no especΓficos y daΓ±o potencialmente irreversible, hace a la toxicidad crΓ³nica de mercurio una epidemia no reconocida.
ANEXOS
LISTA DE RECURSOS
- INTERNATIONAL ACADEMY OF ORAL MEDICINE AND TOXICOLOGY (IAOMT) (ACADEMIA INTERNACIONAL DE MEDICINA ORAL Y TOXICOLOGΓA)
IAOMT (IAOMT.org) es una asociaciΓ³n dental profesional que ofrece fichas tΓ©cnicas sobre el mercurio e informaciΓ³n sobre el protocolo seguro de la IAOMT para el retiro de amalgamas.
- MERCURY FREE BABY (BEBΓ LIBRE DE MERCURIO)
Mercury Free Baby (mercuryfreebaby.org) es un proyecto conjunto de la IAOMT y la CoaliciΓ³n para los Medicamentos Libres de Mercurio (CoMeD, por sus siglas en inglΓ©s) que aboga por la remociΓ³n del mercurio de las vacunas en todas sus formas.
- DENTAL AMALGAM MERCURY SOLUTIONS (DAMS) (SOLUCIONES A LAS AMALGAMAS DENTALES CON MERCURIO)
DAMS (amalgam.org) es una organizaciΓ³n sin fines de lucro dedicada a educar a los consumidores con respecto a las prΓ‘cticas dentales no saludables.
- AMALGAM ILLNESS: DIAGNOSIS AND TREATMENT (ENFERMEDADES POR AMALGAMAS: DIAGNOSIS Y TRATAMIENTO)
Este libro, publicado en 1999 por Andrew Hall Cutler, es el libro de auto-ayuda mΓ‘s completo y basado en ciencia sobre la toxicidad crΓ³nica por mercurio. Amalgam Illness (ISBN 0967616808) estΓ‘ disponible en noamalgam.com asΓ como en tiendas de libros virtuales.
- MERCURY POISONING: THE UNDIAGNOSED EPIDEMIC (ENVENENAMIENTO POR MERCURIO: LA EPIDEMIA NO DIAGNOSTICADA)
Este libro, publicado en 2013 por David Hammond, brinda mΓ‘s contexto y menos fisiologΓa que el libro de Cutler, en una interpretaciΓ³n que algunos encontrarΓ‘n mΓ‘s sencilla de leer.
- βSULPHUR FOODSβ (ALIMENTOS CON SULFURO)
Este recurso (livingnetwork.co.za/chelationnetwork/food/high-sulfur-sulphur-food-list/) da las explicaciones de por quΓ© algunas personas intoxicadas con mercurio no pueden tolerar el tiol y cΓ³mo identificar la intolerancia al tiol.
- ENVIRONMENTAL WORKING GROUP (EWG) (GRUPO DE TRABAJO AMBIENTAL)
El EWG ofrece una amplia base de datos a la que los consumidores podemos acceder a travΓ©s de internet (http://www.ewg.org/skindeep/) que provee informaciΓ³n sobre productos de cuidado personal como jabΓ³n, champΓΊ, bloqueador solar y cosmΓ©ticos.
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El presente artΓculo forma parte de la revista trimestral Wise Traditions in Food, Farming and the Healing Arts de la FundaciΓ³n Weston A. Price Foundation, en la ediciΓ³n de primavera de 2018.
El presente artΓculo es una versiΓ³n ligeramente modificada del artΓculo original publicado en la ediciΓ³n de enero de 2017 de Townsend Letter. Las autoras estΓ‘n agradecidas con Nori Hudson, el difunto Andrew Hall Cutler, Janet Kern, Marco Prina, Rebecca Rust Ler y Lana Russell por revisar y dar aportes en varios de los bocetos del artΓculo original.
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Acerca de Sara Russel y Kristin Homme
Sara Russell, Ph.D, es practicante de terapias nutricionales (NTP), practicante certificada del protocolo GAPS y representante local de la FundaciΓ³n Weston A. Price residente de Italia. Sara trabaja via telΓ©fono y Skype con clientes alrededor del mundo. Se especializa en fertilidad, embarazo y niΓ±os pequeΓ±os. Para aprender mΓ‘s del trabajo de Sara visita buildnurturerestore.com. Kristin Homme, MPP, MPH, es una ingeniera retirada vuelta ahora escritora de ciencia, autora de muchos artΓculos cientΓficos en revistas de revisiΓ³n por pares.
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