por Sally Fallon Morell
Para poder corroborar la creencia de que nuestra sociedad ha “progresado”, tendrรญamos primero que creer que la vida de nuestros antepasados fue horrible, brutal y breve. Sin embargo, estudio tras estudio ha confirmado que la salud de las personas tradicionales era enormemente superior a la del hombre industrial moderno.
La tecnologรญa moderna -progenitora del automรณvil, del inodoro y de la casa completamente electrificada- nos concede sus bendiciones pero a un precio alto. Estas herramientas del siglo veinte que ofrecen libertad de movimiento y comodidad, libertad de trabajos penosos y suciedad, dejan una estela oscura de contaminaciรณn, congestiรณn y alienaciรณn. Al menos รฉsto es evidente. Menos obvia es la relaciรณn entre tecnologรญa moderna y salud. Las creencias convencionales nos dicen que la crisis de salud actual -en la cual una de cada tres personas en el mundo occidental desarrolla cรกncer y casi la mitad sufre de enfermedades del corazรณn- serรญa resuelta con mรกs tecnologรญa, no menos, y que las enfermedades, asรญ como ocurriรณ con los trabajos penosos y la suciedad, van a abrir camino a una combinaciรณn de innovaciรณn y fondos.
A mi colega, el Dr. Tom Cowan, le gusta contar la historia de un paciente tรญpico que va para una revisiรณn mรฉdica. “Es sรณlo una precauciรณn,” dice el paciente, “Yo gozo de muy buena salud.” Sรญ, sus amรญgdalas fueron removidas cuando era pequeรฑo; sus muelas del juicio fueron extraรญdas y sus dientes fueron enderezados por el dentista; tiene una boca llena de caries curadas y varias endodoncias; tuvo una hernia que tuvo que ser operada hace un par de aรฑos y la espalda lo fastidia ocasionalmente. Es cierto que frecuentemente se siente agobiado, hasta deprimido, y desearรญa poder tener mรกs energรญa, pero considera que รฉstas son condiciones normales, lo que uno deberรญa de esperar como normal en el curso de una vida regular.
La historia familiar revela que la hermana muriรณ a los 40 aรฑos de cรกncer al seno y que el padre estรก senil con Alzheimers viviendo en un asilo. Sus dos hijos nacieron con cรฉsarea. Ambos necesitaron ortodoncia extensiva y costosa. Su hija sufre de alergias y su hijo va a una escuela especial para niรฑos hiperactivos y con problemas de aprendizaje.
Lo que permite que este paciente tรญpico del Dr. Cowan se considere saludable es, de hecho, la misma tecnologรญa que nos diรณ la aspiradora y la computadora. Sin los inventos modernos usados para reforzar sus dientes, para remover sus amรญgdalas sin contratiempos, para reparar su hernia y ayudar a su esposa a dar a luz, nuestro paciente tรญpico serรญa un lisiado sin dientes y sin hijos -o habrรญa fallecido antes de llegar a la adultez. Pero la tecnologรญa que le permitiรณ volar a California en cinco horas o iluminar su sala con sรณlo apretar un botรณn, no pudo salvarle la vida a su hermana o ayudar a su padre con Alzheimers. Las posibles soluciones para su depresiรณn y fatiga, las alergias de su hija y las dificultades de su hijo en el colegio, son paliativos que pueden ser peligrosos.
La era de las soluciones enfrenta una crisis de salud que no puede resolver. Mientras que las enfermedades del corazรณn y el cรกncer eran poco frecuentes a comienzos del siglo pasado, hoy en dรญa estas dos enfermedades golpean con mayor frecuencia, a pesar de los billones de dรณlares invertidos en investigaciรณn para combatirlos, y a pesar de tremendos avances en el diagnรณstico y las tรฉcnicas quirรบrgicas. En Norteamรฉrica, una persona de cada tres sufre de alergias, una de cada diez tendrรก รบlceras y una de cada cinco es enferma mental. Cada aรฑo, un cuarto de millรณn de infantes nacen con defectos de nacimiento, y despuรฉs tienen que padecer de dolorosas y costosas cirugรญas, o son escondidos en instituciones. Otras enfermedades degenerativas -artritis, esclerosis mรบltiple, desรณrdenes digestivos, diabetes, osteoporosis, Alzheimers, epilepsia y fatiga crรณnica- afligen a una mayorรญa significativa de nuestros ciudadanos. Problemas de aprendizaje como dislexia e hiperactividad hacen que la vida de siete millones de personas jรณvenes sea miserable -sin mencionar a los padres.
Estas enfermedades eran extremadamente raras hace sรณlo una o dos generaciones. Hoy en dรญa, las enfermedades crรณnicas afligen a casi la mitad de los norteamericanos y causan tres de cada cuatro muertes en los Estados Unidos. La tragedia mayor es que estas enfermedades que antes afligรญan sรณlo a ancianos, hoy golpean a nuestros niรฑos y a aquรฉllos en la flor de sus vidas. Ya casi nos hemos olvidado de que nuestro estado natural es uno de equilibrio, integridad y vitalidad.
Pareciera que el siglo veinte estรก terminando con un incremento de enfermedades. Las cosas no estaban tan mal en 1930, pero la situaciรณn era ya lo suficientemente alarmante como para preocupar a un dentista de Cleveland, Ohio. El Dr. Weston Price se mostraba reacio a aceptar las condiciones que sus pacientes exhibรญan como normales. Rara vez sus pacientes adultos revelaban buena salud dental; la mayorรญa de las veces, encontraba proliferaciรณn de caries, generalmente acompaรฑada por otros problemas serios como artritis, osteoporosis, diabetes, dolencias intestinales y fatiga crรณnica. Pero la condiciรณn dental de sus pacientes mรกs jรณvenes lo que mรกs lo alarmaba. Price observรณ que dientes amontonados y torcidos se estaban convirtiendo mรกs en la regla que en la excepciรณn, junto con lo que รฉl llamรณ “deformidades faciales” -dientes superiores que no encajaban correctamente con los inferiores, caras mรกs delgadas, falta de desarrollo de la nariz, ausencia de un buen desarrollo de los huesos de las mejillas, y ventanas de la nariz apretadas. Estos niรฑos invariablemente sufrรญan de uno o mรกs problemas que hoy en dรญa son muy familiares: infecciones frecuentes, alergias, anemia, asma, mala visiรณn, falta de coordinaciรณn, fatiga y problemas de comportamiento. Price no podรญa creer que esta “degeneraciรณn fรญsica” fuera el plan de Dios para la humanidad. El se inclinaba a creer que el Creador planeรณ perfecciรณn fรญsica para todos los seres humanos, y que los niรฑos deberรญan de crecer libres de enfermedades.
El habรญa escuchado historias utรณpicas acerca de la buena salud de culturas primitivas y se decidiรณ a investigar estas sociedades “atrasadas”, que los norteamericanos estaban decididos a evangelizar y colonizar, para comprobar si eran realmente mรกs saludables que la suya propia. Por los siguientes diez aรฑos, viajรณ a lugares remotos, en donde los habitantes no habรญan tenido contacto con el mundo “civilizado,” para asรญ poder estudiar su salud y desarrollo fรญsico. Sus investigaciones lo llevaron a aldeas suizas desoladas y a una isla acosada por vientos en las afueras de la costa de Escocia. Continuรณ sus estudios con esquimales, tribus nativas de Canadรก y de la Florida, isleรฑos del Pacรญfico del sur, aborรญgenes de Australia, maoris de Nueva Zelandia, indios del Perรบ y del Amazonas, y tribus del Africa.
Una vez que Price se habรญa ganado la confianza de los ancianos de la tribu o de la aldea, procedรญa a contar las caries. Imagรญnense su sorpesa cuando se encontrรณ con grupos de personas que tenรญan menos de 1% de decaimiento en los dientes permanentes. Seleccionรณ 14 grupos aislados en los que el decaimiento dental era muy raro o no existente; estas personas jamรกs habรญan visitado un dentista y jamรกs se habรญan cepillado los dientes. La ausencia de caries iba siempre de la mano con la ausencia de enfermedades, tanto enfermedades crรณnicas como cรกncer y enfermedades coronarias, asรญ como enfermedades infecciosas como tuberculosis, la que en la รฉpoca de Price afligรญa a gran parte del mundo en proporciones epidรฉmicas.
Estos estudios ocurrieron en una รฉpoca en la que aรบn existรญan grupos remotos de seres humanos que no habรญan sido tocados por las invenciones modernas. Price fotografiรณ a estas personas, documentando de forma permanente los grupos aislados que estudiรณ. Las fotografรญas que tomรณ, las descripciones de lo que encontrรณ y sus asombrosas conclusiones estรกn preservadas en su libro, considerado una obra de arte por muchos investigadores de nutriciรณn que continuaron los pasos de Price: Nutriciรณn y Degeneraciรณn Fรญsica. 1 Sin embargo, este compendio de sabidurรญa ancestral es desconocido por la mayorรญa de los padres y la comunidad mรฉdica.
Nutriciรณn y Degeneraciรณn Fรญsica es el tipo de libro que cambia la forma cรณmo percibimos el mundo, no sรณlo porque describe sociedades en las que una salud excelente era la norma, sino tambiรฉn porque nos muestra cรณmo era que la gente saludable lucรญa. Las personas saludables tienen caras que son anchas, bien formadas y nobles. Los dientes llenan la sonrisa con una banda de blancura deslumbrante, tan parejos y perfectos como. . . dientes falsos. Price tomรณ foto tras foto de hermosas sonrisas, y observรณ que los “primitivos saludables” eran invariablemente alegres y optimistas. Estas personas estaban caracterizadas por un “desarrollo fรญsico esplรฉndido.” Las mujeres daban a luz con facilidad. Era raro que estos bebรฉs lloraran y sus niรฑos eran muy activos y robustos. Muchos otros han reportado tambiรฉn que en grupos aislados, considerados como primitivos, se ha reportado una ausencia virtual de enfermedades degenerativas, particularmente cรกncer.2
Price observรณ un nรบmero de sociedades en transiciรณn, en las que tiendas se habรญan establecido y los alimentos nativos eran reemplazados por los productos de la civilizaciรณn occidental -azรบcar, harina blanca, leche condensada, alimentos enlatados, chocolate, mermeladas y pasteles- a los que Price llamรณ la “comida sustituta del comercio moderno.” Sus fotografรญas capturaron el sufrimiento causado por estos productos comestibles -principalmente el decaimiento dental desenfrenado. Aรบn mรกs sorprendente es que estas fotografรญas muestran el cambio en el desarrollo facial que ocurriรณ con la modernizaciรณn. Los padres que habรญan cambiado sus dietas tuvieron hijos que no exhibรญan mรกs los patrones fรญsicos de la tribu. Sus caras eran mรกs angostas, sus dientes amontonados, las ventanas de la nariz apretadas. Estas caras no brillaban con optimismo, como las de sus ancestros saludables. Las fotografรญas del Dr. Price demuestran con gran claridad que la “comida sustituta del comercio moderno” no provee suficientes nutrientes que permiten que el cuerpo logre su potencial genรฉtico -ni el desarrollo completo de los huesos en el cuerpo y la cabeza, ni la expresiรณn completa de los varios sistemas que han permitido a la humanidad funcionar a niveles รณptimos -sistema inmunolรณgico, sistema nervioso, digestiรณn y reproducciรณn.
Las dietas de los “primitivos” saludables que Price estudiรณ eran muy diferentes: en la aldea suiza en la que Price empezรณ sus investigaciones, los habitantes vivรญan de productos lรกcteos ricos en grasa -leche sin pasteurizar, mantequilla, crema y quesos-, pan de centeno, ocasionalmente carne, sopas hechas a base de caldos de hueso y los pocos vegetales que se podรญan cultivar durante los cortos meses de verano. Los dientes de los niรฑos estaban cubiertos con limo verde pero Price sรณlo encontrรณ uno por ciento de decaimiento dental. Los niรฑos andaban descalzos por riachuelos helados con temperaturas que forzaban al Dr. Price y a su esposa a usar abrigos gruesos de lana; sin embargo, casi no existรญan las enfermedades infantiles y nunca se diรณ un solo caso de tuberculosis en la aldea. Los robustos pescadores que vivรญan en frente de la costa escocesa no consumรญan productos lรกcteos. El alimento principal lo constituรญa el pescado, junto con avena cocida. Un plato tradicional, considerado muy importante para los niรฑos en edad de crecimiento, estaba hecho a base de cabezas de pescado rellenas con avena e hรญgado de pescado picado. La dieta esquimal, compuesta principalmente de pescado, hueveras y animales del mar, incluรญa aceite de foca y grasa de animales marinos, lo que permitรญa que las madres esquimales tuvieran un bebรฉ fuerte tras otro, sin sufrir de problemas de salud o caries. Los musculosos cazadores-recolectores de Canadรก, de la zona pantanosa de la Florida, del Amazonas, Australia y Africa, consumรญan animales que cazaban, particularmente las partes de los animales que el mundo civilizado tiende a evitar -รณrganos, sangre, mรฉdula y glรกndulas-, y una variedad de granos, tubรฉrculos, vegetales y frutas. Tribus africanas basadas en la ganaderรญa como los Masai, no consumรญan alimentos del reino vegetal, sรณlo carne, sangre y leche. Los isleรฑos del Pacรญfico del Sur y la tribu Maori de Nueva Zelandia comรญan alimentos del mar de todo tipo -pescado, tiburรณn, pulpo, mariscos, gusanos de mar- asรญ como carne y grasa de cerdo, una variedad de vegetales y frutas como coco. Los insectos eran otra comida comรบn en todas las regiones excepto en el รกrtico. Los alimentos que permitieron que gente de cualquier raza y tipo de clima fuera saludable son los alimentos รญntegros naturales -carne con su grasa, รณrganos, productos lรกcteos con su grasa, pescado, insectos, granos integrales, tubรฉrculos, vegetales y frutas-, no estos extraรฑos mejunjes hechos a base de azรบcar blanca, harina refinada y aceites vegetales rancios y quรญmicamente alterados.
Los investigadores modernos de nutriciรณn estรกn mostrando renovado interรฉs en los alimentos que nuestros ancestros consumรญan, pero mitos sobre las dietas primitivas abundan. El primero y mรกs fรกcil de descartar es el mito que nos dice que las dietas tradicionales eran prioritariamente vegetarianas. Evidencia antropolรณgica confirma lo que Price encontrรณ, que en el mundo entero las sociedades mostraron preferencia por alimentos y grasas de origen animal.4
El viaje del Dr. Price a Africa le dio la oportunidad de comparar grupos primitivos compuestos principalmente de carnรญvoros, con aquรฉllos de origen racial similar pero que eran mayormente vegetarianos.5 Las tribus de los masai de Tanganyika, chewya de Kenya, muhima de Uganda, watusi de Ruanda y los neurs, que habitaban el lado oeste del Nilo en Sudรกn, eran todos ganaderos. Sus dietas consistรญan de leche, sangre y carne, complementada en algunos casos con pescado y pequeรฑas cantidades de granos, frutas y vegetales. Los neurs especialmente valoraban el hรญgado de los animales, considerado tan sagrado “que no debรญa de ser tocado por manos humanas. . .Este es comido tanto crudo como cocido.” Estas tribus se caracterizaban por su excelente fรญsico y gran estatura -en algunos grupos las mujeres medรญan un promedio por encima de los 6 pies, y muchos hombres llegaban a casi siete pies. Hasta su viaje a Africa, Price no habรญa encontrado grupos que carecieran de caries completamente, pero estos seis grupos que arreaban ganado estaban completamente libres de decaimiento dental. Mรกs aรบn, todos los miembros de estas tribus exhibรญan dientes derechos y que no estaban amontonados.
Las tribus bantu como la kikuyu y wakamba eran vegetarianas. Su dieta consistรญa de camotes, maรญz, frijoles, plรกtanos, mijo y sorgo. Los miembros de estas tribus eran menos robustos que sus vecinos carnรญvoros, y tendรญan a ser dominados por ellos. Price encontrรณ que los grupos principalmente vegetarianos tenรญan un decaimiento dental de alrededor 5% a 6% del total de dientes, todavรญa un nรบmero pequeรฑo comparado con el decaimiento dental en la gente blanca que se alimentaba de los alimentos que se vendรญan en las tiendas. Aรบn entre las tribus que eran principalmente vegetarianas, las oclusiones dentales eran raras, asรญ como las enfermedades degenerativas. Es un error, sin embargo, pensar que estos grupos no consumรญan ningรบn alimento de origen animal, como generalemente se ha presentado. Algunos miembros de la tribu bantu tenรญan unas cuantas reses y cabras, las que proveรญan de leche y carne; tambiรฉn comรญan mamรญferos pequeรฑos como sapos; y valoraban mucho los insectos como fuente alimenticia. “Los nativos de Africa saben que ciertos insectos son muy ricos en ciertos nutrientes en determinadas รฉpocas del aรฑo, y saben tambiรฉn que sus huevos son un alimento valioso. Una mosca que abunda en el lago Victoria es recogida y usada fresca o seca. Tambiรฉn usan los huevos de hormigas y las hormigas.”
Otros insectos como las abejas, avispas, escarabajos, mariposas, polillas, larvas, cigarras, libรฉlulas y termitas son valoradas y consumidas con gusto por las tribus en Africa.6
Es significativo que los grupos que consumรญan principalmente alimentos de origen vegetal, modificaban su dieta durante la gestaciรณn y la lactancia, perรญodo durante el cual incorporaban alimentos de origen animal. Aparentemente, los grupos carnรญvoros no encontraban necesario suplementar la dieta, ya que รฉsta ya era rica en los factores necesarios para la reproducciรณn y el crecimiento รณptimo.
Otro mito acerca de la dietas primitivas, y รฉste es difรญcil de disipar, es que รฉstas eran bajas en grasa, particularmente grasa animal saturada. Loren Cordain, PhD, probablemente el mรกs conocido defensor de los hรกbitos alimenticios paleolรญticos, recomienda una dieta que consista de “carne magra, ocasionalmente รณrganos y frutas salvajes y vegetales.” Esta prescripciรณn puede ser polรญticamente correcta, pero no corresponde a las descripciones de los hรกbitos alimenticios de la era paleolรญtica, tanto de climas frios como cรกlidos.
Vilhjalmur Stefansson, quien pasรณ muchos aรฑos viviendo con los esquimales y los indรญgenas del norte de Canadรก, reporta que los rumiantes machos en estado salvaje como el alce y el caribรบ poseen un trozo grande de grasa en la espalda, que llega a pesar hasta 40 o 50 libras. Los indios y esquimales preferรญan cazar los animales machos y viejos, porque querรญan el trozo de grasa, asรญ como la grasa altamente saturada que se encontraba alrededor de los riรฑones. Otros grupos usaban la grasa de los animales marรญtimos como focas y morsas.
“Los grupos que dependen de la grasa de animales marรญtimos son los mรกs afortunados entre los que cazan para subsistir,” escribiรณ Stefansson, “pues ellos nunca sufren de hambre-por-grasa. Este problema es peor, en lo que se refiere al รกrea de Norte Amรฉrica, entre los indios del bosque que dependen en ciertas ocasiones sรณlo de conejos, los animales con menor cantidad de grasa en el norte, y que desarrollan un hambre-por-grasa extrema conocida como la inaniciรณn-de-comer-conejo. Los que se alimentan de conejo, y no obtienen grasa de otras fuentes -castor, alce, pescado-, desarrollan diarrea en una semana, acompaรฑada con dolores de cabeza, lasitud y un malestar vago. Si es que hay suficientes conejos, la gente sigue comiendo hasta que sus estรณmagos se dilatan; pero no importa quรฉ tanto coman, se siguen sintiendo con hambre. Algunos piensan que una persona se morirรญa mรกs rรกpido comiendo contรญnuamente carne sin grasa que si no comiera nada, pero รฉsta es una creencia para la que no existe suficiente evidencia como para tomar una decisiรณn. Muertes por inaniciรณn-de-comer-conejo, o por comer otra carne que sea magra, son raras; ya que todos entienden el principio, y naturalmente las prevenciones necesarias son tomadas.”7
Normalmente, segรบn Stefansson, la dieta consistรญa de carne seca o curada “comida junto con grasa,” es decir, el trozo de grasa altamente saturada que se obtuvo de la espalda del animal y que se pudo separar fรกcilmente. Otro explorador del รกrtico, Hugh Brody, reporta que los esquimales comรญan hรญgado crudo mezclado con pedazos pequeรฑos de grasa y tiras de carne ahumada o seca que eran “esparcidas con grasa o manteca.” 7
Pemmican, una comida altamente concentrada usada para viajes, era una mezcla de carne seca magra de bรบfalo y de grasa altamente saturada de bรบfalo (la grasa de bรบfalo es mรกs saturada que la grasa de res.) Menos de dos libras de pemmican por dรญa podรญa sostener un hombre haciendo trabajo fรญsico intenso. La proporciรณn de grasa y proteรญna en pemmican era 80%-20%. Dado que la carne magra de lo que se cazaba era generalmente para los perros, no hay razรณn para suponer que la comida diaria no tuviera las mismas proporciones: 80% grasa (principalmente grasa altamente saturada) y 20% proteรญna -en una poblaciรณn en la que enfermedades del corazรณn y cรกncer no existen.
Obtener cantidades de grasa adecuada en la dieta era un reto mayor para los aborรญgenes de Australia, dado que viven en un clima muy diferente.9 Ellos eran buenos observadores de la naturaleza y sabรญan cuรกndo cierto tipo de animales tenรญan mรกs grasa. Por ejemplo, sabรญan que los canguros tenรญan mayor cantidad de grasa cuando la hoja del helecho estaba en flor; la zarigรผeya cuando el manzano estaba floreciendo. Otros signos indicaban cuรกndo la serpiente de alfombra, la rata-canguro, los mejillones, las ostras, las tortugas y las anguilas estaban mรกs gordas y en su mejor momento. Sรณlo en รฉpocas de sequรญa o hambruna, los aborรญgenes no rechazaban los canguros que estuvieran muy flacos -de otra forma, los canguros flacos no eran lo suficientemente valiosos como para cargarlos hasta el campamento. Durante perรญodos de abundancia “los animales eran aniquilados sin piedad, y sรณlo las mejores partes con mayor cantidad de grasa de los animales muertos era comida.” Las comidas favoritas eran la grasa de los intestinos de los marsupiales y de los emรบes. La grasa altamente saturada de los riรฑones de la zarigรผela era generalmente comida cruda.
Otras fuentes de grasa incluรญan huevos -de pรกjaros y de reptiles- y una gran variedad de insectos. El principal entre รฉstos era un cierto tipo de larva de polilla, que se encontraba en los troncos de รกrboles que estaban descomponiรฉndose. Estas delicias suculentas -generalmente de mรกs de seis pulgadas de largo- se comรญan tanto crudas como cocidas. El contenido de grasa de la larva seca era tan alto como 67%. La hormiga del รกrbol verde era otra fuente de grasa valiosa, con una proporciรณn de grasa a proteรญna de doce a uno. Otro alimento importante estacional era un cierto tipo de polillas a las que se les golpea para que caigan de las paredes rocosas en las que estรกn reunidas en grandes nรบmeros, o se les humea para que salgan de las cuevas o grietas. Se les asa en el mismo lugar o se les muele para uso futuro. Los abdรณmenes de las polillas son del tamaรฑo de un manรญ pequeรฑo y son ricas en grasa.
Los investigadores modernos encuentran difรญcil de aceptar el hecho de que grupos que exhiben un desarrollo fรญsico esplรฉndido y una salud perfecta, comieran liberalmente el mismo componente dietรฉtico que los nutricionistas modernos han demonizado: la grasa saturada animal. Y sin embargo, una simple revisiรณn de las tendencias de las enfermedades exonera a las grasas tradicionales como la mantequilla, la manteca y el sebo. Desde que estas grasas han sido reemplazadas por aceites vegetales comerciales en la dieta occidental, el cรกncer y las enfermedades del corazรณn se han disparado. Las grasas saturadas en la dieta juegan muchos papeles importantes en la bioquรญmica humana: los รกcidos grasos saturados constituyen al menos el 50% de las membranas de las cรฉlulas, dรกndoles la necesaria rigidez e integridad; ellos juegan un papel vital en la salud de nuestros huesos;10 ellos reducen el Lp(a), una sustancia en la sangre que indica propensiรณn a enfermedades coronarias;11 protegen el hรญgado de la ingestiรณn de alcohol;12 mejoran el sistema inmunolรณgico;13 son necesarios para la utilizaciรณn apropiada de รกcidos grasos esenciales;14 son el alimento preferido del corazรณn;15 y tienen propiedades impotantes antimicrobiales, protegiรฉndonos en contra de microorganismos daรฑinos en el tracto digestivo.16
Aรบn mรกs importante, las grasas animales son los que transportan las vitales vitaminas liposolubles A y D, necesarias para una serie de procesos, desde prevenciรณn de defectos de nacimiento hasta un sistema inmunolรณgico saludable, y un desarrollo apropiado de huesos y dientes. De hecho, Price estaba convencido de que estos “activadores liposolubles” eran la llave para el desarrollo de una belleza facial y la ausencia de caries que caracterizaba a la gente que รฉl estudiรณ. Cuando analizรณ sus dietas, encontrรณ que รฉstas contenรญan al menos cuatro veces mรกs minerales -calcio, fรณsforo, magnesio, hierro y demรกs- y DIEZ veces mรกs vitaminas liposolubles de lo que contenรญa la dieta norteamericana de sus dรญas. Las fuentes mรกs ricas de vitaminas A y D son los mismos alimentos que el hombre moderno trata de evitar: grasas animales, รณrganos, manteca, hueveras, mariscos, huevos y mantequilla -pero no la mantequilla comercial, pรกlida, de la tienda. La mantequilla rica en vitaminas liposolubles es suave, anaranjada-amarillenta, que proviene de vacas alimentadas en pastos fรฉrtiles, un producto que es casi imposible de encontrar en los mercados occidentales hoy en dรญa. El caroteno que se encuentra en los alimentos vegetales no es lo mismo que la vitamina A de fuentes animales. La conversiรณn de carotenos en el cuerpo humano es generalmente comprometida, y aรบn bajo circunstancias รณptimas no es suficente para abastecer la cantidad de verdadera vitamina A que Price encontrรณ en las dietas de poblaciones aisladas.17
Una fuente sorprendente de nutrientes en las dietas tradicionales es el camarรณn, que contiene diez veces mรกs vitamina D que el hรญgado. Las salsas y pastas hechas a base de camarรณn seco, y por lo tanto una fuente concentrada de vitamina D, son usadas por todo el Medio Oriente y Africa. Esta es probablemente la mejor explicaciรณn para las bajas tasas de osteoporosis en estas regiones, asรญ como la ausencia aparente de enfermedades relacionadas a una deficiencia de vitamina D -cรกncer al colon y esclerosis mรบltiple.
Price predijo de forma acertada que el hombre occidental iba a desarrollar mรกs y mรกs enfermedades, dada su tendencia de sustituir las grasas animales por aceites vegetales, y que la reproducciรณn se iba a hacer cada vez mรกs difรญcil. Segรบn algunos estimados, 25% de las parejas norteamericanas son infรฉrtiles, una condiciรณn que puede alegrar a los reduccionistas pero que causa mucho sufrimiento a millones de individuos. Los tratamientos de infertilidad son problemรกticos, dolorosos y costosos en comparaciรณn con la prescripciรณn primitiva: mรกs grasa animal. “La carne de oso es un deleite, es muy sabrosa y se parece mucho a la carne de cerdo,” escribiรณ el coronel William Byrd en 1978 durante la รฉpoca de la colonia norteamericana. “La grasa de esta criatura es menos apta de subirse en el estรณmago. Los hombres la escogen normalmente en lugar de la carne de venado. . .Y ahora, para el bien de la humanidad, y para tener una colonia con mejores personas e infantes, me aventuro a hacer pรบblico el secreto que nuestro indio. . .me dejรณ saber. Le preguntรฉ la razรณn por la cual muy pocas o casi ninguna de sus mujeres eran infรฉrtiles. A lo que รฉl me respondiรณ con una gran sonrisa en su cara, que ellos tenรญan un SECRETO infalible para eso. Me informรณ que si una mujer india no ha concebido despuรฉs de un tiempo decente de estar casada, el esposo, para salvar su reputaciรณn con las mujeres, se somete a una dieta de carne de oso por seis semanas, y despuรฉs de este tiempo estรก tan vigoroso que se pone cada vez mรกs impertinente con su pobre esposa y las posibilidades de que ella sea madre en nueve meses son bien altas.”
Las hueveras secas de pescado eran muy apreciadas por muchas tribus que Price estudiรณ -desde los esquimales de Alaska hasta tribus indรญgenas que vivรญan en las cumbres de los Andes. Cuando Price les preguntaba por quรฉ comรญan hueveras de pescado, la respuesta era siempre la misma: “Para que podamos tener bebรฉs saludables.” Los cientรญficos han descubierto numerosos factores en la huevera de pescado que contribuyen a la fertilidad -las vitaminas A y D, yodo y otros minerales y รกcidos grasos elongados- pero es tal el pensamiento de la medicina moderna que esta informaciรณn no es proporcionado a los futuros padres. Otros alimentos especiales que se les da a mujeres embarazadas y a niรฑos en edad de crecimiento incluyen los mariscos, รณrganos y mantequilla de un color amarillo fuerte, todos รฉstos son alimentos que Price encontrรณ eran extremedamente ricos en minerales y en “activadores liposolubles.”
La respuesta de los investigadores de la dieta ortodoxa paleolรญtica ante la evidencia abrumadora de que los cazadores-recolectores buscaban y consumรญan grandes cantidades de grasa animal y con alto contenido de colesterol, y ricas en vitaminas liposolubles, es que si bien es cierto que esta dieta primitiva permitรญa una reproducciรณn y desarrollo รณptimos – resultado no sรณlo de las fotografรญas del Dr. Price, sino tambiรฉn de restos de esqueletos de los cazadores-recolectores encontrados por todo el mundo-,esta dieta tenรญa la infeliz consecuencia de acortar el perรญodo de vida. Sin embargo, exploradores del รกrtico han reportado gran longevidad entre los esquimales;18 las comunidades de aborรญgenes australianos eran reconocidas por el alto nรบmero de ancianos, que vivรญan juntos como un grupo separado y para los cuales se reservaban alimentos especiales que eran fรกciles de recolectar y cazar.19 Las dietas de grupos tradicionales caracterizados por su longevidad eran altas en grasas animales: la gente de Hunza consume altas cantidades de productos lรกcteos fermentados de cabra, y la leche de cabra tiene un contenido de grasa alto, y tiene mรกs grasa saturada que la leche de vaca; los habitantes de Vilcabamba en Ecuador consumen cerdo y productos lรกcteos con su grasa; y los longevos habitantes de el รกrea soviรฉtica de Georgia comen tambiรฉn cerdo en cantidades liberales y yogurt de leche con su grasa y quesos. De hecho, un estudio soviรฉtico encontrรณ que la longevidad era mayor en comunidades rurales en donde la gente comรญa carne con alto contenido de grasa en comparaciรณn con gente de ciudad que comรญa mรกs carbohidratos.20
Los carbohidratos estรกn presentes en las dietas saludables tradicionales, en la forma de granos integrales y semillas, incluso en las dietas de los cazadores-recolectores. Price encontrรณ que el mijo y el maรญz eran consumidos por todo Africa; la quinoa y el amaranto en Sudamรฉrica. Los indios norteamericanos consumรญan arroz silvestre, maรญz y frijoles; los aborรญgenes de Australia juntaban una especie de mijo silvestre y consumรญan una gran variedad de legumbres. Una escuela de pensamiento propone que los granos deben de ser evitados, argumentando que รฉstos estaban ausentes de la dieta del paleolรญtico y citando las asociaciones obvias de los granos con enfermedades digestivas y estudios que vinculan el consumo de granos con enfermedades del corazรณn.21
Lo que los investigadores frecuentemente pasan por alto es el hecho de que los alimentos que provienen de semillas -granos, legumbres y nueces- son preparadas con gran cuidado en sociedades tradicionales, ya sea germinando, tostando, remojando y fermentando.22 Estos procesos neutralizan sustancias en los granos integrales y en otras semillas que bloquean la absorciรณn de minerales, inhiben la digestiรณn de proteรญnas e irritan el forro del tracto digestivo. Estos procesos tambiรฉn incrementan el contenido de nutrientes y hacen que estos alimentos se puedan digerir mejor. Por ejemplo, en India, el arroz y las lentejas se fermentan al menos por dos dรญas antes de ser preparados como idli y dosas; en Africa los nativos remojan el maรญz gruesamente molido durante la noche antes de aรฑadirlo a sopas y guisos, y fermentan maรญz y mijo por varios dรญas para producir una papilla รกcida llamada ogi; un plato similar hecho de avena era tradicional entre los welsh; en algunos paises del Medio Oriente y Amรฉrica Latina el arroz es fermentado antes de ser preparado; los etรญopes hacen su caracterรญstico pan injera fermentando un grano llamado teff por varios dรญas; los panes de maรญz mexicanos llamados pozol, son fermentados por varios dรญas y hasta por dos semanas en hojas de plรกtano; el pan de los cherokee era similar, pero envuelto en cรกscara de maรญz; antes de la introducciรณn de la levadura comercial, los europeos hacรญan un pan que fermentaba y levaba lentamente; los pioneros en Norte Amรฉrica eran famosos por sus panes de masa fermentada, panqueques y galletas; y por toda Europa los granos se remojaban durante la noche, y hasta por varios dรญas, en agua o leche agria antes de ser cocinados y servidos como papilla. Los granos preparados cuidadosamente de esta manera confieren mucho mรกs valor nutricional que los panes modernos hechos con levadura rรกpida, granolas, mejunjes de afrecho, cereales de caja y, por supuesto, los productos hechos con harina blanca.
Los estudios de Weston Price lo convencieron de que la mejor dieta era una que combinara los granos integrales con productos de origen animal, ambos densos en nutrientes. La tribu africana mรกs saludable que Price estudiรณ fueron los dinkas, una tribu de Sudรกn, a las orillas del Nilo. Estos no eran tan altos como los que arreaban ganado, pero eran fรญsicamente mejor proporcionados y tenรญan mรกs fortaleza. Su dieta consistรญa principalmente de pescado y de granos de cereal. Esta es una de las lecciones mรกs importantes de la investigaciรณn de Price -que una dieta mixta de alimentos integrales, una que evita los extremos de los carnรญvoros de la tribu masai y de los mayoritariamente vegetarianos de la tribu bantu, asegura un desarrollo fรญsico รณptimo.
Los puritanos argumentan que, como con los granos, el hombre no deberรญa de comer productos lรกcteos porque el poseer ganado es una costumbre que data sรณlo un par de miles de aรฑos, una gota de agua en el balde de la evoluciรณn. Pero hay muchas poblaciones saludables que toman leche, incluyendo los europeos tradicionales, los norteamericanos hasta la primera guerra mundial, los griegos y otros habitantes mediterrรกneos, africanos, tibetanos, los longevos habitantes de Georgia en la Uniรณn Soviรฉtica, y los robustos mongoles del norte de China. Incluso hoy en dรญa, el uso de productos lรกcteos relativamente procesados estรก asociado con longevidad en paรญses como Austria y Suiza.23 La leche moderna estรก desnaturalizada por la pasteurizaciรณn y la homogenizaciรณn; robada de su valioso contenido de grasa; llena de antibiรณticos y pesticidas; cubierta de aditivos y vitaminas sintรฉticas; y proviene de vacas criadas para producir inmensas cantidades de leche y poder ser alimentadas con cualquier cosa que crezca bajo el sol excepto lo que las vacas supuestamente deberรญan de comer -pasto verde.24 Existe evidencia que vincula este tipo de leche con la gran gama de problemas modernos incluรญdos enfermedades coronarias, cรกncer, diabetes, cรกncer al seno, osteoporosis, autismo y alergias.
Otra prรกctica comรบn de grupos tradicionales por todo el mundo es el uso de huesos de animales para hacer caldos que se aรฑaden posteriormente a las sopas, guisos y salsas; la preservaciรณn de vegetales, frutas, granos y carnes a travรฉs de la fermentaciรณn lรกctica para hacer condimentos, productos de carne y bebidas; y el uso de sal. En รกreas en donde no hay sal disponible, grasas ricas en sodio y otras plantas son quemadas y aรฑadidas a los alimentos.
Los alimentos lacto-fermentados son productos artesanales, preparados en pequeรฑas cantidades, a diferencia de los productos producidos en masa que son preservados con vinagre y azรบcar. Estos alimentos lacto-fermentados saben muy rico, ademรกs de conferir muchos beneficios para la salud pues aรฑaden enzimas a la dieta, mejoran la digestiรณn y la asimilaciรณn de todo lo que comemos. Productos familiares lacto-fermentados son el sauerkraut y el yogurt. Casi todos los alimentos pueden ser preservados con este mรฉtodo que promueve la proliferaciรณn de bacteria beneficiosa. El รกcido lรกctico que รฉstas producen es un preservante excelente y natural que previene el deterioro de alimentos de origen vegetal (se usa en encurtidos y conservas de frutas o vegetales, en granos que son transformados en panes y papillas รกcidas) y de alimentos de origen animal (salchichas, productos lรกcteos). Las bebidas lacto-fermentadas estรกn siempre presentes en las culturas tradicionales -desde la cerveza kaffir en Africa hasta el kvass y la kombucha en las regiones eslรกvicas.
Los caldos ricos en gelatina tambiรฉn mejoran la digestiรณn y proveen de una gama de minerales que son fรกcilmente asimilados. Las sopas hechas a base de caldo son un aperitivo en los paรญses asiรกticos, generalmente preparados en pequeรฑas tiendas; y forman la base de la cocina simple y sofisticada en todo Europa. Pero en la mayorรญa de los paรญses occidentales, la olla para hacer el caldo ha dado lugar a la comida rรกpida, cuyo sabor a carne proviene de saborizantes -glutamato monรณsodico y otros aditivos neurotรณxicos.
La primera lecciรณn que se puede deducir del estudio de dietas tradicionales es que la comida puede y debe de saber rica; que podemos poner mantequilla en nuestra papilla y que podemos cocinar con manteca, que estรก bien que tomemos leche con grasa, carnes grasosas, hรญgado y cebollas, camarรณn y langosta, incluso insectos si es que le gustaran; que salsas celestiales hechas a base de caldos de hueso y de crema confieren mรกs beneficios que pรญldoras y polvos y mejunjes bajos en grasa, los hijastros de la tecnologรญa que se hacen pasar como si fueran alimentos saludables.
Usada con sabidurรญa, la tecnologรญa puede quitar lo pesado de la cocina, y ayudarnos a traer alimentos debidamente producidos y preparados al mercado. Usada de forma equivocada, la tecnologรญa produce panes que son suaves y dulces en lugar de panes รกcidos y que hay que masticar; coca-cola en lugar de bebidas fermentadas y producidas en pequeรฑa escala; cubos de caldos en lugar de caldos hechos a base de huesos; ketchup hecho a base de azรบcar en lugar de condimentos ricos en enzimas y encurtidos preservados para durar sรณlo un par de meses y hechos de forma tal que aรฑaden nutrientes en lugar de removerlos.
La segunda lecciรณn es que el comer de forma saludable es bueno para la ecologรญa. La base de una dieta saludable son alimentos producidos sin pesticidas en tierra enriquecida con minerales, y animales saludables que estรกn al aire libre, fertilizando la tierra de miles de granjas, en lugar de las granjas-tipo-fรกbrica en donde los animales estรกn destinados a llevar una vida miserable y de enfermedad. El camino hacia la salud empieza con un deseo de pagar un precio justo por este tipo de alimento, recompensando de esta forma al granjero que preserva la tierra a travรฉs de prรกcticas sabias, en lugar del negocio agrรญcola que deteriora el suelo para obtener ganancias rรกpidas.
Y, finalmente, un regreso a comidas tradicionales es la forma de remover el poder de las multinacionales y dรกrselo de regreso a los artesanos. El tipo de comida procesada que hace que la comida sea mรกs nutritiva es el mismo tipo de comida procesada que una comunidad agrรญcola puede hacer en su local -leche agria, quesos aรฑejos, encurtidos, salchichas, caldos y bebidas. Todos los productos empaquetados, embotellados y congelados en los supermercados modernos -cereales, galletas, margarinas, bebidas gaseosas y comidas congeladas-, han permitido que unos pocos hagan fortunas y que el resto se empobrezca. Lo que comemos determina no sรณlo que tan saludables vamos a ser, sino tambiรฉn el tipo de economรญa que vamos a tener -una economรญa en la que sรณlo unos cuantos hacen millones y millones de dรณlares o una en la que millones de personas tienen un ingreso decente.
La tecnologรญa nos lleva de cabeza hacia el futuro, pero no habrรก un futuro a menos que la tecnologรญa sea puesta al servicio de la forma ancestral y sabia de alimentaciรณn.
Referencias
- Weston A Price, DDS, Price, Nutrition and Physical Degeneration, 1945, Price-Pottenger Nutrition Foundation, San Diego, CA, (619) 574-7763
- Zac Goldsmith, “Cancer: A Disease of Industrialization,” The Ecologist, March/April 1998, 28:(2):93-99
- Abrams, H Leon, “Vegetarianism: An Anthropological/Nutritional Approach,” Journal of Applied Nutrition, 1980, 32:2:70-71
- Russell Smith, “Vegetarian Studies,” Health and Healing Wisdom, Price-Pottenger Nutrition Foundation, Winter 1998, 22:(4):30 (619) 574-7763
- Sally Fallon and Mary G Enig, PhD, “Out of Africa: What Dr. Price and Dr. Burkett Discovered in their Studies of Sub-Saharan Tribes,” PPNF Health Journal, Price-Pottenger Nutrition Foundation, Spring 1997, 21:(1):1-5 (619) 574-7763
- Abrams, H Leon, Jr, “The Preference for Animal Protein and Fat: A Cross Cultural Survey,” Food and Evolution, Marvin Harris and Eric B Ross, eds. Temple University Press, Philadelphia, 1987
- Stefansson, Vilhjalmur, The Fat of the Land, 1956, The MacMillan Co, New York, NY, p 3
- Hugh Brody, Living Arctic, University of Washington Press, Seattle, WA, 1987, p 57
- Sally Fallon and Mary G Enig, PhD, “Australian Aborigines,” Health and Healing Wisdom, Price-Pottenger Nutrition Foundation, Summer 1998, 22:(2):8-13 (619) 574-7763
- Watkins, B A, et al, “Importance of Vitamin E in Bone Formation and in Chrondocyte Function” Purdue University, Lafayette, IN, AOCS Proceedings, 1996; Watkins, B A, and M F Seifert, “Food Lipids and Bone Health,” Food Lipids and Health, R E McDonald and D B Min, eds, p 101, Marcel Dekker, Inc. New York, NY
- Khosla, P, and K C Hayes, J Am Coll Nutr, 1996, 15:325-339; Clevidence, B A, et al, Arterioscler Thromb Vasc Biol, 1997, 17:1657-1661
- Nanji, A A, et al, Gastroenterology, Aug 1995, 109(2):547-54; Cha, Y S, and D S Sachan, J Am Coll Nutr, Aug 1994, 13(4):338-43
- Kabara, J J, The Pharmacological Effects of Lipids, J J Kabara, ed, The American Oil Chemists Society, Champaign, IL, 1978, 1-14; Cohen, L A, et al, J Natl Cancer Inst, 1986, 77:43
- Garg, M L, et al, The FASEB Journal, 1988, 2:4:A852; Oliart Ros, R M, et al, Meeting Abstracts, AOCS Proceedings, May 1998, p 7, Chicago, IL
- L D Lawson and F Kummerow, “B-Oxidation of the Coenzyme A Esters of Vaccenic, Elaidic and Petroselaidic Acids by Rat Heart Mitochondria,” Lipids, 1979, 14:501-503
- Kabara, J J, The Pharmacological Effects of Lipids, J J Kabara, ed, The American Oil Chemists Society, Champaign, IL, 1978, 1-14; Cohen, L A, et al, J Natl Cancer Inst ,1986, 77:43
- Sally Fallon, “Vitamin A Vagary,” PPNF Health Journal, Price-Pottenger Nutrition Foundation, Summer 1995, 19:(2):1-3 (619) 574-7763
- Dr. Henry Greist, Seventeen Years Among the Eskimos, date unknown, Cited by Stefansson
- Sally Fallon and Mary G Enig, PhD, “Australian Aborigines,” Health and Healing Wisdom, Price-Pottenger Nutrition Foundation, Summer 1998, 22:(2):8 (619) 574-7763
- Pitskhelauri, G Z, The Long Living of Soviet Georgia, 1982, Human Sciences Press, New York, NY
- Lutz, W A, “The colonization of Europe and our Western diseases,” Medical Hypotheses, Aug 1995, 45(2):115-20
- Steinkraus, Keith H, ed, Handbook of Indigenous Fermented Foods, 1983, Marcel Dekker, Inc, New York, NY
- Moore, Thomas J, Lifespan: What Really Affects Human Longevity, 1990, Simon and Schuster, New York
- For more information see www.realmilk.com
ยฉ 1999 Sally Fallon. All Rights Reserved.
First published in The Ecologist, Vol 29, No 1, January/February 1999.


Leave a Reply